Publicado en Zócalo, enero de 2012
Todos están en Twitter. Todos anuncian, dicen, se congratulan consigo mismos, algunos reprochan y saludan; muy pocos aportan y discuten realmente, en esa extensión portátil de Internet. Twitter es accesible, sencillo y simplificador. Tiene el encanto –y el riesgo– de la inmediatez. Suele tener también el de la ubicuidad, de tal suerte que registra los pasos de quienes envían mensajes desde el Ipod o la Blackberry.
Está de moda. Lo estará aún más durante las campañas políticas de 2012. No habrá candidato con aspiraciones serias que no twitee sus andanzas y pretensiones. No habrá campaña, local ni nacional, que no se extienda a las redes sociales y en primer lugar a ese registro de circunstancias que se aprietan en 140 caracteres.
A mediados de diciembre pasado, Enrique Peña Nieto tenía 208 mil seguidores en Twitter. Cada día, entre 5 y 10 mil internautas se sumaban a la cuenta @epn.
Los tweets de @lopezobrador_ eran seguidos por 160 mil personas y reunía 3 o 4 mil nuevos interesados diariamente.
Los seguidores de Josefina Vázquez Mota, @josefinavm, llegaban a 127 mil y cada 24 horas se les sumaban entre 2y 3 mil más. Leer el resto de esta entrada »


en todo el mundo nos permitió recordar la nueva y comprometedora dependencia que tenemos respecto de los dispositivos digitales.
El gobierno de Veracruz metió a la cárcel a dos twitteros por difundir mensajes falsos. La reacción internacional desbordó al gobernador Duarte, que ahora propone una reforma legal para dejarlos en libertad. La reforma, de todos modos, atenta contra la libertad de expresión. Este es el comentario 
