Sociedad de la información

Publicado el 28 de mayo de 2003 en La Crónica y otros diarios

En todo el mundo desde hace al menos un año se organizan encuentros, consultas, seminarios y se toman decisiones que transitan por todos los ámbitos de la ciudadanía y el Estado para definir posiciones frente a la próxima Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información. En México ese evento y los temas involucrados en él nos estaban pasando desapercibidos. Aunque el gobierno mexicano ha participado en las reuniones preparatorias hacia la Cumbre, ese asunto no ha tenido la relevancia pública que se le reconoce en muchas otras naciones.

   La “Conferencia Internacional El reto de México ante la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información” que se realiza desde hoy y hasta el viernes en el Senado de la República subsanará, aunque sea en parte, esa omisión. Apenas a tiempo para que sus propuestas sean consideradas en los documentos de la Cumbre Mundial, esta reunión congrega a funcionarios, especialistas, legisladores y empresarios de distintos sitios que discutirán cómo involucrar a países como  nuestro en la construcción de ese ámbito sin fronteras, repleto de oportunidades pero también singularizado por enormes desigualdades, constituido por las nuevas redes mundiales de comunicación.

   La Sociedad de la Información es ese nuevo entorno definido entre otros rasgos por la abundancia de datos, la instantaneidad con que se transmiten, la capacidad para aprehenderlos casi desde cualquier sitio y la posibilidad para que cada quien coloque allí sus propios contenidos. Su columna vertebral es la Internet aunque en ella convergen los medios de comunicación convencionales y, en el futuro, habrá otros espacios y mecanismos imbricados con la red de redes.

   Esas nuevas condiciones han contribuido a cambiar cultura, educación, negocios y entretenimiento en nuestros días y apenas están por desarrollarse sus mayores posibilidades. A menudo a esos recursos de información se les idealiza con tanto frenesí que se olvida que una enorme parte de la humanidad continua marginada de ellos igual que de otros bienes culturales y materiales. A veces también se les demoniza como si el empleo de las redes con propósitos delictivos fuese culpa de ellas y no de quienes las utilizan de manera ilegal.

   Como quiera que sea las redes de información, cuya capacidad y velocidad han crecido sobremanera en los años recientes, forman parte insustituible del mundo contemporáneo, son el principal vehículo de la globalización, constituyen un segmento cada vez más lucrativo de la economía contemporánea y comienzan a ser el espacio de nuevas formas de relación tanto entre los individuos como entre núcleos sociales específicos.

   En México nos ha costado trabajo advertir esa importancia. A pesar de que el nuestro fue uno de los primeros países a donde llegó la Internet, su expansión ha sido lenta.

   México ha carecido de un auténtico programa de desarrollo informático. A veces el gobierno ha considerado que su único papel en ese terreno radica en promover el uso de computadoras en la administración pública. En otras ocasiones ha existido la explícita decisión de dejar el impulso a la Internet en manos de corporaciones privadas relacionadas con la informática. En cambio Estados Unidos y Canadá, naciones latinoamericanas como Argentina, Brasil y Costa Rica y toda la Unión Europea, cuentan con programas que promueven el uso de la Internet entre sus ciudadanos. Aquí, el proyecto e-México carece de definiciones precisas y sobre todo, de recursos suficientes.

   La Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información se desarrollará en dos fases. La primera será en Ginebra, del 10 al 12 de diciembre próximo. La segunda en Túnez, del 16 al 18 de noviembre de 2005. Será una ocasión excepcional para que los gobiernos, y a través de ello sus sociedades, se pongan de acuerdo acerca de los alcances, las reglas y los compromisos explícitos (traducibles en metas, dinero y plazos) que puedan asumir para impulsar la cobertura y el aprovechamiento de las redes informáticas y otros medios de comunicación.

   La Cumbre se propone definir metas precisas: que en el 2010 todos los poblados del mundo estén conectados a la Red; que en 2005 todas las universidades, en 2010 todas las escuelas secundarias y en 2015 todas las primarias tengan acceso a esos recursos; que en 2010, nueve de cada 10 seres humanos tengan acceso inalámbrico a la red de redes y cinco años después el 100 por ciento.

   Objetivos como esos, ciertamente ambiciosos, permitirán establecer un horizonte para que la sociedad de la información sea una colección de recursos abiertos a todos y no solamente un círculo elitista y discriminatorio. El asunto es de primerísima importancia y requiere compromisos y decisiones de todos los poderes estatales y desde luego, de la sociedad.

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