La investigación latinoamericana sobre Internet

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Texto escrito para Telos número 61. Madrid, octubre – diciembre de 2004

La presencia contundente aunque todavía insuficiente de la Internet en América Latina ha merecido atisbos variados, en ocasiones metodológicamente heterodoxos y de una heterogénea versatilidad disciplinaria. La gran mayoría de los especialistas acreditados en el estudio de la comunicación han reconocido a la Red de redes como un espacio imprescindible, tanto en el examen de los medios como en la propagación de sus propias reflexiones, pero pocas veces se han sumergido en la exploración de ese Océano de viejas y nuevas realidades que es la Internet. Una diversa amalgama de disciplinas, desde las ingenierías hasta la sociología, la filosofía y la antropología, entre otras, han acompañado a la comunicación en el estudio de los modos, usos y retos que supone el desarrollo latinoamericano de la Internet.

   De la desconfianza que parecía prevalecer a mediados de los años 90 cuando muchos ignoraban a la Internet o la consideraban simple instrumento de imposiciones ideológicas, al entusiasmo desmedido y sin contexto crítico que propagaban las posturas mimetizadas con el ánimo prevaleciente en los análisis estadounidenses sobre la Red, la investigación latinoamericana ha avanzado a una atención sistemática y en algunos casos creativa acerca de estos temas. Sin embargo la indagación latinoamericana de la Red todavía se realiza fundamentalmente a partir de esfuerzos más personales que institucionales.

   El intercambio entre los interesados en estos asuntos sigue siendo precario y los foros especializados son escasos. La Internet ha sido rápidamente admitida como tema específico dentro de los estudios latinoamericanos de comunicación, especialmente en congresos de organismos como ALAIC y FELAFACS. Pero su reconocimiento como medio específico ha sido tardío –en comparación con países de Europa y Norteamérica– tanto en las prioridades de centros de investigación como en los planes de estudio universitarios especializados en comunicación. El que sigue es un recuento, inevitablemente fragmentario, de aportaciones y búsquedas latinoamericanas, en el estudio latinoamericano de la Red de redes.

 

El bosque y los árboles en el ciberespacio

   Pocos autores en América Latina han emprendido una revisión panorámica de los efectos culturales y la presencia social de la Red de redes. Casi todos los estudios recientes se han dirigido a los árboles, más que al frondoso y a veces asombroso bosque que constituye la Internet. Alejandro Piscitelli ha sido pionero de los estudios sobre cibercultura en América Latina. Su propia formación, que lo llevó de la filosofía a la ciencia de los sistemas, da cuenta de la versatilidad de enfoques que resultan pertinentes para estudiar a la Internet. Su clásico Ciberculturas. En la era de las máquinas inteligentes fue reeditado enriquecido con numerosas anotaciones y anexos (Piscitelli, 1995 y 2002). Ese profesor de la Universidad de Buenos Aires ha aportado una lectura latinoamericana, pero no regionalista, a temas como la nanotecnología, los hipermedios, los espacios virtuales y, desde luego, la Internet. La imbricación de medios masivos convencionales como la televisión que llega a amplias audiencias y la Red que interconecta directamente a sus usuarios así como las fallidas ilusiones que suscitó la especulación financiera en torno a la economía digital, han sido analizadas en sendos libros de ese autor (Piscitelli, 1998 y 2001). Otros autores con miradas panorámicas sobre la Internet han sido los mexicanos Flores Olea y Gaspar de Alba (1997) y Sánchez. Este último anticipó virtudes y limitaciones de la Red al señalar que de la misma manera que “Internet unifica el saber de forma horizontal”, no por ello constituye la panacea a las carencias culturales de nuestras sociedades: “tampoco es adecuado pensar que Internet por sí sola será la solución del crecimiento civil planetario, ya que una gran parte de la red será usada para asuntos bastante frívolos, para el entretenimiento y cosas afines” (Sánchez, 1997).

  

Evaluando la brecha digital

   Más allá de la academia pero también en ella, la principal discusión latinoamericana sobre la Red, sobre todo en los últimos años del siglo XX, giró en torno a la disyuntiva que implicaba destinar recursos para infraestructura en informática a pesar de que no se satisfacían otras necesidades sociales. Conexiones o comestibles era, en realidad, un falso dilema. Mientras no haya mínimos de bienestar entre los cuales se encuentran la alfabetización, la energía eléctrica y las redes telefónicas, no habrá soportes materiales para la introducción de la Internet. Pero también ha sido posible reconocer que esta infraestructura es parte indispensable del desarrollo. Sobre esas posibilidades bordaron estudios como los del argentino residente en Canadá Ricardo Gómez (2000) y los diagnósticos realizados por varias organizaciones multilaterales.

   En una evaluación del desarrollo de la Sociedad de la Información en América Latina presentada al inicio de 2003, la CEPAL concibe a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación como “algo más que informática y computadoras, puesto que no funcionan como sistemas aislados, sino en conexión con otras mediante una red. También son algo más que tecnologías de emisión y difusión (como televisión y radio), puesto que no sólo dan cuenta de la divulgación de la información, sino que además permiten una comunicación interactiva” (CEPAL, 2003). Allí se propone una agenda de políticas públicas en esa materia, para América Latina y El Caribe.

   En 2003 la Asociación Latinoamericana de Integración publicó un extenso estudio sobre la brecha digital en esta región. Además de poner en cuestión las concepciones tradicionales de brecha digital, allí se propone una metodología que tome en cuenta no solo la proporción de usuarios de Internet sino además la cobertura telefónica, la densidad de habitantes por computadoras y la situación económica de cada país (ALADI, 2003). El estudio fue realizado por el chileno Rodrigo Díaz, el argentino Oscar A. Messano y el uruguayo Ricardo Petrissans. Este último alentó durante varios años el sitio “Sociedad Digital” (www.sociedaddigital.org) nutrido con abundante información de políticas públicas para la Red.

   Pero más allá de esos esfuerzos para racionalizar y ordenar de manera propositiva la información sobre cobertura e insuficiencias de la Red, en Latinoamérica ha sido posible asegurar que, salvo excepciones: “Las políticas públicas -internas- de cada país son caóticas con respecto a la facilidad de acceso de las multitudes a la red. Por caóticas me refiero a: dado el retraimiento del Estado y la apertura a lo privado, lo público posee escaso y/o nula intervención” (Del Brutto, 1991).

    Una de las salvedades ha sido Brasil con el paradigmático Libro Verde. Allí se condensan las aportaciones de más de 150 especialistas organizados en grupos temáticos (administración pública, acciones empresariales, contenidos e identidad cultural, cooperación internacional, divulgación en la sociedad, educación, infraestructura de redes, regionalización, investigación y desarrollo, planeación y  procesamiento de alto desempeño). El propósito práctico de ese informe se advierte en los apartados de cada uno de sus ocho capítulos: “de qué se trata”, “en dónde estamos”, “para dónde vamos” y “qué hacer”. Allí se considera: “La sociedad de la información no es un modismo. Representa una profunda mudanza en la organización de la sociedad y de la economía, habiendo quien la considera un nuevo paradigma técnico-económico. Para el Livro Verde la Sociedad de la Información también constituye un fenómeno global con dimensiones político-económicas y sociales y no está exenta de riesgos. “Noventa por ciento de la población del planeta jamás tiene acceso al teléfono. ¿Cómo evitar, entonces, que las nuevas tecnologías incrementen todavía más la disparidad social entre las personas, las naciones y los bloques de países? Los países y bloques políticos, desde mediados de la década de los 90 enfrentan las oportunidades y los riesgos que

rodean al futuro y, reconociendo la importancia estratégica de la sociedad de la información, toman iniciativas para asegurar que esa nueva era vendrá en su beneficio” (Takahasi, 2000).

   Un esfuerzo similar fue realizado en Chile para la elaboración del documento presentado en enero de 1999 (Comisión Presidencial, 1999). En Centroamérica la Fundación Acceso, con la participación de investigadores como Kemly Camacho, Juliana Martínez y Evelyn Zamora, ha elaborado varias útiles monografías para el conocimiento y la propagación de la Internet, así como su apropiación por parte de la sociedad (http://www.acceso.or.cr/). Y en el área del Caribe la Fundación Funredes, establecida en República Dominicana y dirigida por Daniel Pimienta, ha realizado desde 1993 una sistemática tarea de análisis de los usos sociales de las redes informáticas así como una indagación de la presencia de las lenguas latinas en la Internet (http://www.funredes.org).

   Con prudente escepticismo, Hopenhayn (2003) ha exhortado a no confundir experiencias exitosas, pero limitadas, con el panorama de carencias que sigue definiendo a la Red en nuestros países: “Si bien es cierto que hay casos ejemplares de alumnos de colegios pobres que logran dialogar desde las terminales en la sala de la escuela con pares de ultramar, comparando grafittis o experimentos de biología, debe reconocerse que en América Latina tenemos hermosos y heroicos casos singulares, pero políticas públicas muy insuficientes en este campo”.

   La variedad de experiencias y ritmos en el desarrollo de la Internet en América Latina ha dificultado la elaboración de estudios panorámicos. Un esfuerzo plausible es el que han sostenido tres investigadores alemanes, Herzog (2001), Hoffman (2004) y Schultz (2002) del Instituto de Estudios Iberoamericanos en Hamburgo.

   Y aunque menos abundantes, también han surgido reflexiones críticas sobre las realidades y la definición misma de Sociedad de la Información como, destacadamente, la que ha emprendido Pasquali (2003).

 

Redes con o para la sociedad

   Los usos ciudadanos de la Red, el papel que desempeña en la  creación, propagación o difuminación de identidades sociales y nacionales y la forma como ha sido aprovechada por algunos movimientos sociales, han sido temas frecuentados por autores de muy variadas perspectivas analíticas y políticas. Sin embargo a menudo se estudia más la singularidad o extravagancia que implica el uso de la Internet para cumplir con tareas que habitualmente se desempeñaban por medios tradicionales, que los contenidos específicos difundidos en ella. Rafael Capurro, profesor uruguayo de Ciencias de la Información en Stuttgart, deploraba hace casi un lustro la escasez de estudios sobre los rasgos culturales en los sitios de Internet: “Esto se refiere a la forma cómo culturas locales –por ejemplo ciudades, regiones, países, pero también individuos, empresas, grupos– se presentan en la red destacando sus peculiaridades culturales por ejemplo a través del lenguaje, los colores, los símbolos etc. Este tipo de estudios debería mostrar no sólo diversos tipos de mestizajes culturales sino también la apertura y la porosidad intercultural así como también la persistencia de prejuicios, preferencias e intereses. Este tipo de estudios podría mostrar también, de qué forma los conflictos políticos y culturales se reflejan en la Internet y qué tipo de problemas genera este espacio que recubre por así decirlo la estructura de límites geográficos, culturales y legales cuya delimitación ha determinado la historia de la humanidad desde sus comienzos. Se trata entonces de algo que incluye pero va más allá de la pregunta acerca de si existe o no por ejemplo una forma específicamente latinoamericana de usar la red” (Capurro, 2000).

   A partir de la divisa “Internet para todos”, varios autores han descrito experiencias en el uso comunitario de la Red. Entre ellos se encuentran León, Burch y Tamayo (2001). Galindo (1997) abordó la utilización de la Red por parte del Ejército Zapatista, un caso muy comentado pero escasamente estudiado.

   La instalación de telecentros y el auge de los cibercafés han sido analizados por Robinson (2001). Al uso de la Red por parte de los jóvenes se asomaron, atendiendo a sus consecuencias laborales, Crovi y Girardo (2001). Más recientes son los acercamientos de autores venezolanos como Lozada (2004) y Martínez (2004) de las universidades Central de Venezuela y de Zulía, que han explorado los usos ciudadanos de la Internet en circunstancias políticas específicas.

   La profesora argentina Susana Finquelievich (1998 y 2000) ha invertido especial dedicación a estudiar promover el diagnóstico de las relaciones entre la Red y el entorno urbano. “De las redes de ciudadanos evolucionamos hacia la ciudad-red, y de allí, a un mundo que no se hace más reducido, pero sí inextricablemente complejo, en el que las acciones locales repercuten a nivel global y viceversa” –ha dicho en el más reciente de esos trabajos–. Desde otro punto de vista, más ligado a la cibercultura que a la sociología, André Lemos (2004) considera, en Brasil, que “las ciberciudades pasan a ser pensadas como formas de restablecer el espacio público, colocar en sinergia diversas inteligencias colectivas y reforzar lazos comunitarios”.

 

Medios y enseñanza en línea

   Novedad y desafío, el ciberperiodismo ha sido tema de recuentos como el de Islas y otros (2002) y Navarro (2002) especialmente pertinentes en vista del interés que el tema ha comenzado a despertar en escuelas de comunicación. El empleo de la Red como anfitriona de medios convencionales ha sido abordado en Islas y Gutiérrez (2000).  Esos investigadores encabezan el Proyecto Internet del campus Estado de México del Instituto Tecnológico de Monterrey que edita la revista electrónica Razón y Palabra (www.razonypalabra.org.mx) y está a cargo del grupo de trabajo sobre sociedad de la información e Internet de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación, ALAIC.

   Sin embargo a la Internet, como espacio de comunicación e interacción con singularidades que no se encuentran en los medios convencionales, se la estudia poco. Raisa Urribarri (1999) profesora de la Universidad de Los Andes en Trujillo, Venezuela, ha adaptado los enfoques latinoamericanos de las teorías de la comunicación para proponer un uso participativo de la Red.

   En el campo de la educación, en cambio, los usos de la Internet han sido abordados en numerosos trabajos fundamentalmente técnicos. En este recuento solo mencionamos, por sus aportaciones conceptuales y el creativo realismo que lo anima, el ensayo de Brunner (2003) sobre Internet como palanca educativa.

 

Atisbos a la cibercultura

   La Red en Latinoamérica, como espacio de relaciones sociales que no necesariamente ocurren fuera de línea y como medio para nuevas manifestaciones culturales ha sido examinada desde contrastantes perspectivas y siempre tomando como punto de partida las reflexiones de autores de otras latitudes. A los trabajos de Piscitelli (1995 y 2002) se han añadido enfoques como los del también argentino Romano (2000) que entiende a las comunidades virtuales como “nuevas masas psicológicas artificiales” y el mexicano Galindo (2001) que con la óptica de la comunicación explora la formación de comunidades virtuales, entre otros temas.

   Desde el campo de la psicología pero sin fundamentalismos disciplinarios, el uruguayo Balaguer (2003) emprendió una revisión de las implicaciones culturales de la Red en el más amplio sentido del término. “Internet es un nuevo espacio psicosocial que podrá ser vivido por cada cibernauta según su deseo, sus posibilidades y también sus limitaciones”, acota.

   Las relaciones afectivas en espacios como el chat y las tensiones entre erotismo y censura son discutidas sin intolerancias por Sánchez (2001). Las posibilidades de las nuevas tecnologías para abrir los sentidos a percepciones distintas de las convencionales incluyendo una disquisición sobre cyborgs y robots son temas de Yehya (2001). Gómez Cruz (2003) ha discutido las imbricaciones entre cibersexo y comunidades virtuales. Años atrás Cafassi (1998) coordinó, en Buenos Aires, una serie de estudios sobre privacidad, subjetividad, virtualidad y otros temas relacionados con la Internet.

   André Lemos (2003) sondea la relevancia de la técnica en la vida contemporánea para la creación de una cibercultura a la que entiende como “una forma socio-cultural que emerge de la relación simbiótica entre la sociedad, la cultura y las nuevas tecnologías de soporte micro-electrónico que surgieron con la convergencia de las telecomunicaciones y la informática en la década de los 70”. Ese investigador, junto con Marcos Palacios, encabeza desde 1997 en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Bahía, en Brasil, el Centro de Estudios e Investigación en Cibercultura (http://www.facom.ufba.br/ciberpesquisa/). Tres grupos de trabajo en ciberciudades, periodismo en línea e Internet y política, así como la revista electrónica 404nOtF0und forman parte de las tareas de ese colectivo académico.

   También en Brasil, en la Universidad Federal de Río, el grupo Ciberidea coordinado por Paulo Vaz y con una perspectiva que incluye a la comunicación, la filosofía y la psicología estudia las transformaciones culturales, especialmente en las relaciones entre los individuos, que suscitan la Internet y el resto de las nuevas tecnologías (http://www.eco.ufrj.br/ciberidea).

 

Perspectiva

   Naciente y dispersa, creciente y diversa, la investigación latinoamericana sobre la Internet no alcanza a consolidar una escuela ni se reduce a orientaciones metodológicas específicos. La admiración ante las posibilidades de ese medio ha suscitado descripciones que comienzan a estar acotadas por consideraciones críticas. Las insuficiencias en este campo son proporcionales a la magnitud de la Internet y su importancia. Tenemos muchas monografías, pero poca teoría acerca de la Red de redes. Faltan estudios de caso pero también ojeadas regionales. Se trata de un territorio académico desafiante y fascinante, que está  ganando un sitio propio dentro de las ciencias sociales en América Latina. Es importante que así como se cuestiona y combate la brecha digital en nuestros países, también logremos abatir la grieta que en algunos casos se mantiene entre el campo de la comunicación y el estudio de la Internet.

 

Bibliografía

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-Balaguer Prestes, Roberto, Internet: un nuevo espacio psicosocial. Trilce, Montevideo, 2003. Página 11.

-Brunner, José Joaquín, Educación e Internet. ¿La próxima revolución? Fondo de Cultura Económica, Santiago de Chile, 2003.

-Cafassi, Emilio, editor, Internet: políticas y comunicación. Biblos, Buenos Aires, 1998.

-Capurro, Rafael, Perspectivas de una cultura digital en Latinoamérica. 6º Congreso Nacional de Bibliotecólogos y Documentalistas. Bogotá, Colombia, de 2000. http://www.capurro.de/home-span.html

-Comisión Económica para América Latina, CEPAL, Los caminos hacia una sociedad de la información en América Latina y El Caribe.  Conferencia Ministerial Regional Preparatoria para la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. Bávaro, Punta Cana, República Dominicana, de enero de 2003. Pág. 5.

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-Crovi, Delia y Girardo, Cristina, La convergencia tecnológica en los escenarios laborales de la juventud. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, México, 2001.

-Del Brutto, Bibiana Apolonia, Latinoamerican@s en la red, 1991. Disponible en http://www.quadernsdigitals.net

-Finquelievich, Susana y Schiavo, Ester, compiladoras, La ciudad y sus TICs. Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, 1998.

-Finquelievich, Susana, coordinadora, ¡Ciudadanos, a la Red! Los vínculos sociales en el ciberespacio. La Crujía, Buenos Aires, 2000, página 18.

-Flores Olea, Víctor y Gaspar de Alba, Rosa Elena, Internet y la revolución cibernética. Océano, México, 1997.

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http://funredes.org/mistica/comunidad/contenido/docuparti/doc14.html

-Yehya, Naief, El cuerpo transformado. Paidós, México, 2001.

 

 

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Un comentario en “La investigación latinoamericana sobre Internet

    Toberno escribió:
    junio 10, 2007 en 10:50 pm

    Con relación a la investigación de la Web y la Internet en México desde una perspectiva de la geografia, se puede consultar la pagina http://www.toudert.ceagi.org/

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