La nueva alfabetización. El e-learning en la lógica reticular y abierta de Internet

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Participación para el panel Los retos del e-learning en la sociedad de la información y el conocimiento. Foro e-learning del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa. Bilbao, 22 de junio de 2006.

La educación para el nuevo mundo se ha convertido en extendida, compartida y floreciente preocupación. La intensa y extensa, pero además esmerada participación en foros como los que ofrecen las distintas pistas de este Virtual Educa, así lo confirma. La educación apuntalada en las nuevas tecnologías de la información y especialmente el uso de Internet como espacio específico del quehacer educativo es reconocida como una realidad posible y plausible entre los interesados y especialistas en estos temas en todos nuestros países. El e-learning es un hecho, aunque en nuestros sistemas educativos y en nuestras sociedades todavía resulte extravagante la sola mención de ese término.

   En la utilización, pero también en la propagación de estas nuevas tecnologías, se reproduce la desigualdad de nuestras sociedades y países. Desde luego, como tanto se ha dicho hasta hacer de este término un lugar común, sobrellevamos una brecha digital que no solamente significa inequitativa cobertura de conexiones y disponibilidad de equipos sino que, además, multiplica el rezago tecnológico en las regiones y entre los segmentos sociales que acceden más tarde, o con mayores carencias, a la utilización de Internet. Esa brecha es, además, de carácter conceptual. Las prácticas pero también la terminología y de esa manera la posibilidad de intercambiar, reproducir y engendrar conocimiento –en el campo de la nueva educación de la misma manera que en cualquier otro– están relacionadas con la propagación o las restricciones del desarrollo tecnológico.

   Inclusive en nuestras instituciones de educación superior, la irradiación de prácticas y léxicos en este campo experimenta situaciones disímiles. Una pesquisa rápida en los buscadores de los sitios web de algunas universidades ofrece resultados significativos aunque posiblemente un tanto incómodos. Cuando buscamos el término e-learning en el buscador del sitio de la UNAM aparecen solamente cuatro resultados. Eso no significa que así de limitada sea la información sobre este asunto en la Universidad más grande de México. Posiblemente haya otros términos más empleados para designar experiencias de esa índole. Cuando buscamos la frase educación a distancia aparecen 99 resultados.

   Cuando preguntamos por el término e-learning en el sitio de la Universidad de Buenos Aires aparece solamente un resultado. Pero cuando preguntamos por educación a distancia se nos ofrecen 70 resultados. Pero cuando buscamos cuántas referencias hay al e-learning en el sitio de la Universidad de Sao Paulo encontramos por lo menos 510. Se trata de una utilización diversa del mismo concepto pero también, muy posiblemente, de un desarrollo desigual, en nuestros países, del empleo educacional de las nuevas tecnologías de la información.

 

La construcción  de un concepto

   En tales diferencias podríamos advertir alguna luz amarilla que nos está señalando, por lo menos, una insuficiente socialización, en nuestros mismos espacios educativos, de las reflexiones y los hallazgos que se intercambian en reuniones como ésta. Pero quizá también asistimos a una evolución tan dinámica en la creatividad y la apropiación de las nuevas tecnologías que, cuando apenas nos preguntamos por su alcance social, estas deliberaciones y los temas de los que se ocupan ya están cambiando de ejes articuladores. Hasta ahora al e-learning se le ha entendido como “la utilización de tecnologías para incrementar la efectividad y accesibilidad al aprendizaje” <!–[if !supportFootnotes]–>[2]<!–[endif]–>.

   Una buena cantidad de definiciones sobre este concepto incorpora la utilización de la Red de redes como espacio primordial, o característico:

   -“Con Internet se ha dado un nuevo paso en el tema de la educación a distancia convirtiéndola en una experiencia virtual. e-Learning es la forma de designar a este tipo de educación que se brinda a través de Internet” <!–[if !supportFootnotes]–>[3]<!–[endif]–>.

   -“El e-learning permite ofrecer información, capacitación y entrenamiento a todas aquellas personas que lo necesiten, en línea, en el momento y lugar más conveniente” <!–[if !supportFootnotes]–>[4]<!–[endif]–>.

   -“e-Learning es el suministro de programas educacionales y sistemas de aprendizaje a través de medios electrónicos…” <!–[if !supportFootnotes]–>[5]<!–[endif]–>

   Y desde luego en esta búsqueda de acepciones no podíamos dejar de consultar en Wikipedia, la enciclopedia en línea que en su versión en español ofrece la siguiente definición: “El e-learning… puede definirse como el uso de las ventajas del aprendizaje a través de Internet” <!–[if !supportFootnotes]–>[6]<!–[endif]–>.

   Ese ha sido, al menos en los acotados espacios en donde se le menciona y practica, un término de moda. Hace apenas un lustro Alfons Cornella, uno de los más acreditados conocedores de los usos prácticos de la Internet, escribía: “Del e-learning todo el mundo habla. Parece que es ‘lo que viene’ con fuerza. Se trata de un conjunto de métodos, tecnologías, aplicaciones y servicios, orientados a facilitar el aprendizaje a distancia a través de Internet… <!–[if !supportFootnotes]–>[7]<!–[endif]–>”. Ese especialista catalán recordaba que el empleo de la Red con propósitos didácticos tenía que ser acompañado de formas específicas de evaluación de los conocimientos, así como de “un esfuerzo pedagógico superior” para que el material de enseñanza sea comprensible.

 

Arquitectura en Red

   Tan variadas como las posibilidades de extensión, cobertura y utilización diacrónica que ofrece, las exigencias específicas del e-learning han propiciado una ancha reflexión desde campos como los de la pedagogía y la comunicación educativa. La tentación inicial para considerar al e-learning como simple extensión de la enseñanza tradicional ha sido sustituida por diagnósticos y propuestas cada vez más puntuales, que toman en cuenta las situaciones específicas de los destinatarios de la educación por esta vía así como las capacidades de interactividad, formatos multimedia, lenguaje hipertextual y ubicuidad que ofrece la comunicación en Internet.

   Es inevitable tomar en cuenta todos esos rasgos cuando se examinan las posibilidades y la eficacia de la educación que se apoya en Internet. Pero en no pocas ocasiones el análisis de esos atributos, así como de los proyectos educativos específicos que se propagan en sitios web, conduce a soslayar la naturaleza intrínseca de esa que es, como sabemos, una Red de redes. Dicho carácter reticular  implica que Internet no tiene un centro controlador ni fiscalizador y permite, además, que los sitios de naturaleza y orígenes más diversos se encuentren, unos de otros, solamente a la distancia de un clic en el ratón de nuestro ordenador.

   Las posibilidades que esa arquitectura en Red ofrece a la propagación del conocimiento son vastísimas. Sin embargo a menudo, cuando se discuten o se planean iniciativas de educación en Internet, se construyen espacios virtuales confinados a los archivos o a los servidores de un solo proyecto o de una sola institución. Cursos, asignaturas y talleres asentados en infraestructura de e-learning, suelen proponer lecturas, ejercicios y espacios de discusión restringidos exclusivamente al o a los sitios web de esos proyectos específicos. Incluso es frecuente que a los alumnos de tales programas se les exhorte a evitar la búsqueda de materiales o la indagación en espacios abiertos de Internet.

 

Educar en una cultura de las redes

   La existencia de sitios de confiabilidad dudosa o francamente repletos de embustes y vulgaridades ha imbuido, en no pocos docentes y especialistas, una suerte de aprensión catastrofista respecto de Internet. Y en efecto, en el espacio abierto, versátil y contradictorio de la Red de redes podemos encontrar muchas fuentes de confusión y engaño. Pero además de ellas y en cantidad mucho mayor, Internet constituye el reservorio de información y conocimientos más grande en la historia de la humanidad. Privar a quienes aprenden en programas de e-learning de la consulta y la búsqueda de materiales en la Red abierta equivale a poner a un alumno a estudiar dentro de una enorme biblioteca y permitirle que consulte solamente unas docenas de entre los centenares de miles de libros que hay en ella. Si ese alumno tiene un mínimo de curiosidad (la cual, como sabemos, es un atributo deseable y que resulta pertinente estimular en todo proceso de aprendizaje) hará lo posible para consultar, también, los libros que le han sido vedados. Lo mismo sucede en Internet. El solo hecho de encontrarse en línea coloca al estudiante a distancia en un entorno de ofertas y desafíos informativos y culturales del que resulta imposible desentenderse.

   De la misma manera que, como saben los pedagogos, para entender y mejorar a la educación escolarizada es preciso entender al entorno en el que está ubicada la escuela, el aprovechamiento del e-learning implica reconocer que el ambiente y el contexto del aula en línea están constituidos por el inagotable universo de Internet. Saber encontrar e identificar y desde luego validar la información en línea tendría que ser un aprendizaje tan o más importante que los conocimientos específicos que se imparten en los cursos virtuales. Sería preciso que alumnos y docentes de la enseñanza en esta modalidad formasen parte de la construcción, deliberada y planeada, de una auténtica cultura de Internet capaz de propiciar el aprovechamiento y, desde luego, el desarrollo de contenidos confiables.

   Enseñar en el entorno de la Red implica, deliberadamente o no, comprender a la nueva educación como parte de la cultura de las Redes. En tal sentido el e-learning, si se le asume de manera cabal, ha de involucrar el reconocimiento de la diversidad y opciones que existen en la Red y desde luego, la enseñanza capaz de permitir un fructífero aprovechamiento de tales recursos. Bancos de datos de todas las especialidades, espacios de discusión e intercambio acerca de los más variados temas, forman parte de los espacios contemporáneos en donde el aprendizaje se recrea, propaga y, en ocasiones, adquiere interactividad.

 

Colaboración, imaginación, conocimiento

   Los educandos del e-learning no tienen que desplazarse físicamente, ni almacenar pesados volúmenes, para tener acceso a las enciclopedias más completas que hayan existido jamás. Algunas, como la Britannica, hace rato entendieron la importancia de estar presentes en la Red aunque las limitaciones comerciales que les imponen sus modelos de negocio siguen dificultando el acceso de todos los interesados a todos sus contenidos. Otras, como la ya bien conocida Wikipedia, ofrecen de manera libre el registro de una cambiante y creciente acumulación de datos y conocimientos.

   Como todo proyecto abierto, en Wikipedia existe la posibilidad de errores o engaños. Pero ese mismo carácter contiene los mecanismos para que la información allí disponible sea verificada y enmendada constantemente. En tan solo seis años Wikipedia se ha convertido en referencia indispensable de la cultura contemporánea y es el proyecto intelectual más concurrido que haya existido jamás. Su diseño básico reproduce la estructura colaborativa en la que se desarrolla la creación del conocimiento. Vale la pena no marginar a la educación a distancia, y a la educación en todas sus modalidades, de experiencias como esa.

   Imaginación y colaboración, desde luego a menudo acicateadas por el afán mercantil aunque ese no ha sido su motor principal, conducen a diversos y, para muchos, sorprendentes espacios de información y conocimiento en la Red de redes. Hoy en día por ejemplo, los mapas satelitales que han sido puestos en línea por Google ­son un instrumento muy útil para la enseñanza de disciplinas como la geografía. Estos recursos comienzan a difuminar algunas de las fronteras entre la educación a distancia y la de carácter escolarizado. El aula expande sus horizontes con la utilización de facilidades que antes se pensaban exclusivas de la educación no escolarizada y el e-learning aprovecha las experiencias de un entorno versátil que va y viene de las Redes, retroalimentándose fuera de línea y con instrumentos que pueden utilizarse con o sin conexión a Internet.

   Algunos de esos instrumentos han sido creados inicialmente para funciones de entretenimiento, o de simple información, pero pueden tener aplicaciones de carácter educativo. El libro electrónico, en sus diversas modalidades, suele ser abominado por quienes nos formamos en la cultura de la tinta y el papel pero, gústenos o no, ofrece ventajas que sería una barbaridad no aprovechar en todas las modalidades del aprendizaje. O miremos hacia el Ipod, ese pequeño disco duro y portátil que almacena una gran cantidad de información digital y que ha sido fundamentalmente empleado, con enorme éxito entre los jóvenes, para transportar y escuchar música y, ahora, videos. ¿Cuántos usos no podríamos imaginar para cargar al Ipod –o cualquiera que sea su denominación comercial– además de los contenidos que ahora lo singularizan, con materiales de enseñanza a distancia?

   Si hace varios años el e-learning significó una transformación respecto de la enseñanza tradicional, quizá es hora de que expanda sus instrumentos y, de esa manera, sus horizontes. Después de todo no hay que olvidar que el e-learning, de la misma manera que todo proceso de intercambio de conocimientos y experiencias, tiene hoy y seguirá teniendo como entorno a la Sociedad de la Información cuyos recursos reticulares, dispositivos tecnológicos y alcances sociales y  culturales todavía están por llegar.

   Recursos como el podcasting, la televisión en línea, la creación de blogs, el etiquetado de contenidos, forman parte de los nuevos perfiles de ese entorno sin cuyo conocimiento es imposible pretender educar hoy en día. Los profesores no tienen por qué ser, todos ellos, creadores de contenidos audiovisuales. Pero sí resulta indispensable que entiendan la nueva lógica en la que se desarrollan la propagación de la información y la creación del conocimiento. La Sociedad de la Información no entraña soluciones súbitas, ni providenciales, a los rezagos de nuestros países. Pero constituye un contexto que sería insensato, o inclusive un tanto autista, tratar de ignorar.

   Del e-learning, como se anunciaba hace un lustro, ya no puede decirse que es lo que viene. Posiblemente es hora de discutir no sólo en qué entorno se desarrollará sino, también, de qué manera subsistirá en el ambiente colmado de enseñanzas, tentaciones, promesas y laberintos que, con todo y sus actuales insuficiencias, ofrecen desde ahora Internet y la Sociedad de la Información.

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<!–[if !supportFootnotes]–>[1]<!–[endif]–> Investigador en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. rtrejo@servidor.unam.mx ; rtrejod@infosel.net.mx ; http://raultrejo.tripod.com

 

<!–[if !supportFootnotes]–>[2]<!–[endif]–> Observatorio Tecnológico de Elearning:

http://www.aulaglobal.net.ve/observatorio/

<!–[if !supportFootnotes]–>[3]<!–[endif]–> Maestros del Web: http://www.maestrosdelweb.com/editorial/elearning/

<!–[if !supportFootnotes]–>[4]<!–[endif]–> Cisco Systems, “¿Qué es el E-Learning?”:

http://www.cisco.com/global/LA/LATAM/ee/el/que_es.shtml

 

<!–[if !supportFootnotes]–>[5]<!–[endif]–> Informática Milenium, “e-Learning, el futuro de la educación
a distancia”: http://www.informaticamilenium.com.mx/paginas/mn/articulo78.htm

<!–[if !supportFootnotes]–>[6]<!–[endif]–> http://es.wikipedia.org

<!–[if !supportFootnotes]–>[7]<!–[endif]–>   Alfons Cornella, “e-Learning: de la formación de los empleados al conocimiento en toda la cadena de valor”. Ke! Revista de Infonomía. Recopilado en Revista CTS+I. 20 de noviembre de 2001. http://www.campus-oei.org/revistactsi/numero1/debate1f.htm Cornella explicaba: “La industria del e-learning está formada por cuatro tipos de agentes: los desarrolladores de software para la creación y gestión de contenidos educativos, los desarrolladores de plataformas de distribución, los generadores de contenidos y los portales generalistas de formación…. Las ventajas del e-learning son bien aparentes, puesto que permite: 1) la personalización (cada estudiante puede definir su “trayectoria de aprendizaje”, y puede ser monitorizado en su desarrollo personal), 2) la interactividad (una relación directa con profesores y compañeros de aprendizaje), 3) la actualización de contenidos (especialmente importante cuando estos se hacen rápidamente obsoletos), 4) así como un amplio abanico de actividades de apoyo (material didáctico complementario, acontecimientos virtuales, etc)”.

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