Blogs: la democratización del ego

Texto publicado en Nexos, enero de 2007 

   Cada dos segundos es creado un nuevo blog. Al finalizar 2006 había más de 63 millones de esas bitácoras personales que registran asuntos de la más diversa y exuberante índole. Al menos la décima parte de la humanidad –algo más de 600 millones de personas– acostumbra consultar blogs, colocar comentarios en algunos de ellos e incluso elaborar los suyos propios. Se trata de un fenómeno social y comunicacional, y de esa manera cultural y político, que es imposible soslayar. En los blogs se desarrolla buena parte del debate actual –y se confirma la pobreza que lo define en muchos casos– acerca de los más variados asuntos.       Hay que acudir a Wikipedia, otra de las contradictorias maravillas de Internet, para conseguir una de las definiciones más precisas de esos espacios: “Un blog es un sitio en la Red cuyas entradas están hechas en estilo de diario y desplegadas en orden cronológico inverso”. De allí viene su nombre inicial: web-log, es decir bitácora en la Red.       No hay acuerdo acerca de cuándo exactamente aparecieron los weblogs pero fueron bautizados a fines de 1997, cuando comenzaba a extenderse la creación de sitios organizados a la manera de diarios abiertos. El surgimiento, más tarde, de programas de edición que facilitan la creación de blogs y la gratuidad de ese servicio contribuyeron definitivamente a su expansión ya avanzado el nuevo milenio. 

De 1 a 60 millones en 3 años     

   A comienzos de 2003 no había más de 100 mil blogs, pero eran más de un millón a fines de ese año. En la primavera de 2004 crecieron a 2 millones. Un año después eran 10 millones. A fines de 2005 había más de 22 millones de blogs. Y en el transcurso de 2006 surgieron otros 41 millones para llegar a los mencionados 63, siempre de acuerdo con los informes de Technorati.com.       Hay estimaciones más cautas. A fines de 2006 la empresa Blogpulse estimaba que no había más de 40 millones de blogs en todo el mundo. Sin embargo consideraba que cada día aparecían alrededor de 44 mil –es decir, más de 30 cada minuto–. Hay que precisar que muchos blogs dejan de ser nutridos con nuevas entradas y desaparecen pronto: cerca del 35% tienen una vigencia de solamente tres meses.       Cualquiera con acceso a una computadora, conexión a Internet y algunos minutos disponibles puede crear un blog. Y a casi nadie le hacen falta asuntos sobre los cuales considere que tiene algo que decir. El periodista de asuntos tecnológicos Dan Burstein considera que la propagación de blogs manifiesta la inherente necesidad de expresión de la gente: “Nuestro DNA cultural y biológico nos lleva a querer articular una idea o una vision y a ‘publicarla’  y, por lo tanto, a reclamar la propiedad y el crédito sobre ella”. No sabemos si el anhelo por la expresión pública está impreso en nuestro código genético pero en todo caso, siguiendo al mismo autor, pareciera cierto que cada vez más individuos en el mundo, quizá porque ahora tienen la posibilidad de hacerlo y antes no, quieren “interactuar, comentar, conversar, comunicarse, reaccionar, responder, elaborar, ironizar, informar, clarificar, discutir, criticar, y todo ello con otros miembros de nuestra tribu más allá de las fronteras de tiempo y espacio”.   

   Para todo eso sirven los blogs. Su carácter de diarios abiertos ha propiciado que la mayoría estén dedicados a relatar vicisitudes y cavilaciones personales de quienes los ponen en línea. Se necesita cierto desparpajo, pero sobre todo un intenso afán expresivo, para emplazar en esa colección infinita de ventanas abiertas que es Internet la narración de asuntos personalísimos (amistades, inquietudes, contrariedades, anhelos, sueños, etcétera) que dan a conocer millones de blogueros, sobre todo jóvenes, que pueblan la Red con sus diarios íntimos. El espacio público del que es parte Internet se colma de temas privados en virtud de ese desnudamiento emocional –y de repente también corporal– que practican los autores de tales diarios abiertos. La blogósfera, dice el venezolano Sebastián Delmont, “no es más que la democratización del ego”. 

Lugares para escribir y leer     

   Los blogs –con más intensidad que la que antes han tenido el correo electrónico y los chats– han permitido, y/o propiciado, una contemporánea reivindicación de la escritura. Dígase lo que se diga, los sesenta y tantos millones de autores de blogs lo hacen fundamentalmente por escrito. Y los consumidores de tales espacios, que son al menos 10 veces más, tienen que enterarse de sus contenidos practicando esa vieja y noble rutina, cuya desaparición algunos con apremio demasiado tremendista se han anticipado a dictaminar y que es, como rezaba aquel memorable texto de secundaria, el galano arte de leer.       No sabemos en qué medida, pero seguramente no es poca, muchos jóvenes de ahora ejercitan lectura y escritura gracias a sus travesías de blog en blog. Tal vez los que hay allí no son los contenidos más edificantes ni más necesarios y seguramente no es en ellos donde mejor se pueden aprender los rudimentos que permiten aprobar las asignaturas escolares. Quizá con frecuencia los blogs no enseñen nada excepto trivialidades que a sus autores les parecen dignas de ser compartidas. Pero las impresiones que tienen de la cultura y los espectáculos, de los asuntos públicos, las relaciones personales, los gustos y las emociones –de la vida, en fin–, millones de jóvenes las obtienen, comparten o confirman en el universo de los blogs. Estas bitácoras además convocan a la interactividad ya que, por lo general, los lectores pueden dejar sus comentarios al calce de cada entrada. Los blogs en ocasiones articulan variadas redes de relaciones personales.      Apuntalados en la escritura, los blogs sin embargo son crecientemente audiovisuales. Ahora que cada teléfono celular es además cámara de fotografías, la posibilidad de registrar imágenes ha convertido a muchos blogueros en reporteros de su propia actualidad. Algunos estudiosos de las nuevas formas para la propagación de información han creído, también con apresuramiento, que el auge de los blogs anticipa la desaparición del periodismo. En realidad hay motivos de sobra para que ese oficio, y especialmente la actividad del reportero que busca y propaga temas de interés público, se mantengan con la centralidad que han adquirido en la sociedad contemporánea. Pero los medios convencionales experimentarán el creciente contraste que significará la existencia de cada vez más sitios en Internet, especialmente organizados a la manera de blogs, en donde se evalúa y discute su desempeño.  

Idealización e ignorancia  

   A la abundancia de fotografías que acompañan o definen las “entradas” en los blogs se ha añadido la posibilidad de colocar videos o, mejor dicho, ligas a los reservorios más sobresalientes en donde se conservan y exponen materiales de esa índole como el importantísimo YouTube.com –cuyo efervescente éxito habrá que comentar con detenimiento–. Los blogs también han sido espacios abiertos a la propagación de archivos de audio. Hay quienes graban clips con la versión sonora de sus bitácoras personales para que los visitantes de sus blogs puedan bajarlas al IPod y escucharlas en cualquier lugar.  

   La imagen y el audio le han añadido a los blogs una mayor capacidad de registro y, así, de exhibición, chocarrería, sarcasmo, escrutinio, denuncia o testimonio, según sea el caso. Tales recursos, el crecimiento vertiginoso que han tenido especialmente en los dos años recientes y la ubicuidad de sus contenidos que pueden ser consultados pero además hallados con facilidad en los principales motores de búsqueda de la Red, hacen de los blogs territorios de publicación e intercambio tan versátiles como paradójicos. Frente a ellos, como ocurre con todo nuevo recurso tecnológico, suelen contraponerse las actitudes de quienes idealizan sus posibilidades (la blogósfera, dicen sus lugareños más devotos, está llamada a desplazar a otras formas de comunicación) con las de aquellos que, al no entenderlos, prefieren ignorar a los blogs.   

   Los blogs no reemplazan a los medios convencionales pero en ocasiones les imponen un contexto crítico que resulta insoslayable. En algunos de los episodios más conocidos en su aun breve historia varias de estas bitácoras abiertas han ocasionado auténticos cismas mediáticos y políticos como cuando, en 2004, las informaciones difundidas en un blog de talante conservador desmintieron las acusaciones que Dan Rather, conductor de noticias de la cadena CBS, había presentado contra el presidente George W. Bush acerca de la manera como había evadido cumplir con el servicio militar. En la guerra contra Irak tanto la BBC británica como la CNN ordenaron a sus periodistas que dejasen de escribir blogs desde el frente de batalla porque allí difundían informaciones y opiniones que contradecían los lineamientos de la censura militar. En esa misma guerra, las fotografías que permitieron documentar los abusos criminales del ejército estadounidense en la prisión de Abu Ghraib fueron inicialmente conocidas en blogs a donde algunos soldados enviaron tales imágenes para ufanarse de ellas. Más recientemente, después de las elecciones que se realizaron a comienzos de noviembre de 2006 el ex presidente George Bush, padre del actual mandatario estadounidense, atribuyó el resultado de esos comicios al clima de confrontación “que ahora probablemente es algo peor debido a los medios electrónicos y a los bloggers y a ese tipo de cosas”.   

   Ante episodios drásticos como los atentados de septiembre 11 de 2001, el Tsunami de diciembre de 2006 y, por otra parte, las elecciones estadounidenses y mexicanas, entre muchos otros momentos, han surgido millares de blogs que a veces son vehículo de servicio y, en ocasiones, simplemente instrumentos de catarsis de quienes presencian tales acontecimientos.  

Jóvenes, la mayoría     

   Esa oportunidad y profusión no significan, necesariamente, que tales blogs alcancen influencia política o cultural. Cuando se ocupan de temas políticos esas bitácoras, igual que otros sitios en la Red, suelen interesar fundamentalmente a quienes comparten las posiciones que allí se manifiestan o a aquellos que, teniendo opiniones distintas, no están dispuestos a modificarlas. Como instrumentos de propaganda política los blogs son más útiles para reforzar creencias y convicciones que como espacios de auténtico ntercambio.      Aun así, los blogs más visitados son aquellos que se ocupan de asuntos de actualidad –especialmente política y espectáculos– y se encuentran determinados por la agenda mediática estadounidense. El 24 de noviembre pasado, por ejemplo, los 10 nombres más mencionados en blogs, de acuerdo con BlogPulse.com eran los personajes de película Harry Potter y James Bond, el actor Daniel Craig, el presidente Bush, la cantante Britney Spears, el asesinado investigador ruso Alexander Litvinenko, el comediante Michael Richards, el cantante Michael Jackson, el cantante Justin Timberlake y el actor Brad Pitt.    Los blogs más visitados suelen ser obra de especialistas y/o de empresas mediáticas. Pero la mayoría de los blogs son propiedad de jóvenes. Una indagación realizada en 2005 en dos sitios que hospedan blogs –Spaces de la empresa Microsoft y Blogspot que es el más importante anfitrión de blogs– encontró que la edad promedio de los usuarios era de 22 años en el primero de ellos y de 29.2 años en el otro. La edad promedio de los usuarios mexicanos era de 20.6 y 25.1 años respectivamente.       ¿Qué buscan los jóvenes cuando hacen blogs? Estas son tres respuestas pescadas en la Red.   

   Sherry, de 22 años, que ahora vive en Puerto Rico y mantiene el blog “DollyHouse” considera: “Un blog es una page donde puedes escribir todo lo que quieras, exponer tus ideas y todo eso…y esperar respuesta y opiniones a cambio! Creo q es una buena forma de liberar el stress… así quien no tenga un blog… ¡haga uno!”.   

   Don Chucho, un joven zacatecano de 24 años, opina en el blog “Teletransportador”: “Un blog es el sacerdote en el confesionario, escribo para confesarme o simplemente para divagar (como muchas señoras lo hacen en la iglesia) y leo blogs para no sentirme el único y peor pecador de la tierra”.  

   MillyKash, visitante del blog “Theerror” explica: “para mi un blog es un espejo de nosotros mismos disponible a los ojos y boca del mundo entero”. 

Referencias

Matthew Hurst, “24 Hours in the Blogosphere”. BlogPulse.com, 2006.David Kline y Dan Burstein, blog!. CDS Books,
New York, 2005.
http://www.blogpulse.com http://www.technorati.com

3 comentarios en “Blogs: la democratización del ego

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