Facebook para principiantes

Nexos, diciembre de 2008

La granja

Quizá no hay ilustración más explícita del concepto capital social, acuñado por el politólogo Robert D. Putnam, que la versátil colección de redes, contactos y relaciones que entablan los usuarios de Facebook. La gente, como su nombre lo indica, da la cara en ese sitio pues es usual, aunque no obligatorio, que quien inicia una página en Facebook coloque allí su fotografía. También se registran la filiación académica o la ciudad del usuario, sus aficiones y cualquier referencia que a su juicio pueda interesar a quienes compartan circunstancias o afinidades. Con esa información se crea un perfil que solamente podrán ver aquellos a quienes dicho usuario decida aceptar como “amigos”.

La suma de amigos constituye la red que tiene cada usuario en Facebook. Hay quienes coleccionan centenares de amistades de esa índole, otros apenas llegan a una o dos. El promedio de amigos en Facebook es de 144 usuarios. En ese rincón del ciberespacio, a semejanza del mundo fuera de línea, para ser amigo de alguien esa persona tiene que considerarnos como tal. Únicamente esos “amigos” podrán ver la información que colocamos en nuestra página de Facebook.

La invención de Zuckerberg

En octubre de 2008 Facebook tenía más de 110 millones de usuarios regulares, que son aquellos que habiendo creado un perfil regresan al menos cada mes a consultar las novedades que hay entre sus amigos, así como en las redes de las que forman parte. Esas redes se construyen a partir de afinidades personales pero también alrededor de temas, inquietudes y causas de lo más diversas.

La creación y el vertiginoso crecimiento de Facebook constituyen una de las historias más exitosas en ese crisol de notoriedades y desengaños al vapor que es Internet. Hace menos de 5 años, en febrero de 2004, al joven Mark Zuckerberg se le ocurrió crear un sitio en donde sus compañeros de Universidad pudieran registrar sus preferencias. Facebook nació en la residencia de estudiantes de la Universidad de Harvard y en pocos meses se popularizó, inicialmente como recurso para encontrar pareja y luego como vistoso escenario para la exhibición de las más variadas predilecciones.

Cuando creó ese sitio en Internet, Zuckerberg todavía no cumplía 20 años. Hoy, Facebook es el quinto sitio más visitado en el mundo (después, en ese orden, de Yahoo, Google, YouTube y Windows Live) y hay quienes calculan que Zuckerberg ha ganado aproximadamente 1500 millones de dólares. Apuntalado por varios inversionistas, actualmente Facebook tiene un valor de quizá 8 mil millones de dólares que son fundamentalmente resultado de la publicidad que aparece en las páginas de cada usuario.

Facebook surgió de manera simultánea a otros sitios de intercambio de información personal y búsqueda de amistades como MySpace, Friendster y hi5. También coincidió con la expansión de Wikipedia y YouTube, en donde los usuarios pueden colocar contenidos libremente.

Facebook amalgama la posibilidad de exponer rasgos y gustos personales con la versatilidad de sus contenidos. Zuckerberg ha permitido que el código digital en el que se sustenta la matriz de Facebook esté a disposición de los creadores de software que, así, pueden diseñar variadas aplicaciones. Con ellas, los usuarios aderezan de contenidos sus páginas en Facebook.

Concurridos grupos temáticos

Gracias a esa tolerancia técnica y empresarial, este otoño había por lo menos 24 mil aplicaciones disponibles en Facebook: programas para colocar fotografías, compartir música, crear y mantener redes, capturar y propalar videos, votar y adherirse a las más contrastantes causas sociales y políticas, etcétera.

Cada usuario de Facebook tiene una red personal de amigos. Pero además, puede crear o formar parte de grupos temáticos que surgen y crecen constantemente. A fines de octubre, por ejemplo, la página Facebook dedicada a los Record Guiness contaba con casi 2 millones 800 mil miembros. La red de simpatizantes de Barack Obama en Facebook alcanzaba 2 millones 254 mil adherentes (cuatro meses antes tenía la mitad). La red llamada “The Snowball Effect – Official Experiment” que pretende ensancharse como bola de nieve hasta ser compartida por todos los usuarios de Facebook, tenía 1 millón 900 mil socios, en números redondos.

Muchos grupos en Facebook expresan admiración por artistas de todos los tiempos. La página de Madonna tiene 353 mil fans. La página de homenaje a Janis Joplin, 183 mil. Un espacio dedicado al excelente grupo de jazz sueco Esbjörn Svensson Trio, cuyo joven fundador murió en junio, era compartido por casi 2 mil personas.

Por esas fechas, “La red de seguidores de los Pumas de la UNAM” en Facebook tenía casi 10 mil miembros. “Personas que apoyan el día internacional del perro callejero”, 122 mil. Una página dedicada a intercambiar opiniones sobre el filósofo Emmanuel Kant, 2964 adherentes.

En algunos países de América Latina las redes de Facebook han tenido especial relevancia. La página llamada “10.000 Personas Para q Luis Alfredo Garavito no salga de la Cárcel” que busca la cadena perpetua para un colombiano acusado de asesinar a docenas de niños, tenía más de 103 mil adeptos. “Un millón de voces contra las FARC”, que en julio contribuyó a organizar una concurrida manifestación, alcanzaba 438 mil. “Un 1,000 000 de firmas para desnudar a Juanita Kremer M.”, creado para incentivar esa reveladora intención de una conductora de radio en Bogotá, reunió más de 194 mil entusiastas socios.

En agosto de 2008 Facebook modificó el formato de su página de acceso para que, en vez de la información personal de cada usuario, aparezca una relación de las innovaciones que sus amigos virtuales han emprendido en sus respectivas páginas. Se trata de una bitácora en constante cambio que permite apreciar, de un vistazo, las novedades en la información de quienes están enlazados a cada red personal. Esa modificación no les gustó a muchos miembros de Facebook y surgieron docenas de redes para oponerse a ella. La más concurrida, llamada “I Hate The New Facebook” en menos de dos meses alcanzó un millón 560 mil miembros.

Exhibicionismo y suspicacias

Robert Putnam ha explicado que el capital social comprende, entre otros aspectos, la confianza entre sus integrantes, la existencia de normas para sus relaciones mutuas y el sostenimiento de redes de relaciones comunes. Tales recursos deberían “mejorar la eficiencia de una sociedad al facilitar las acciones coordinadas”. De todo eso hay en Facebook independientemente de la frivolidad o la trascendencia, según la perspectiva de cada quién, de los asuntos que articulan sus redes personales y temáticas.

Surgido para enlazar alumnos universitarios, la afición por Facebook ha trascendido barreras generacionales y geográficas. A partir de evaluaciones de Alexa.com, que registra porcentajes de tráfico en Internet, podemos calcular que en septiembre pasado Facebook había sido visitado por unos 146 millones de personas en todo el mundo. Solamente la tercera parte de esos usuarios radica en Estados Unidos. El 10% se encuentra en Canadá y el 5% en Gran Bretaña. Alrededor de 2.6 millones de usuarios se conectaron desde Colombia y 1.8 millones desde México. En nuestro país, Facebook es el décimo cuarto sitio más visitado en Internet.

No existen estimaciones acerca de la composición generacional de los usuarios de Facebook en el mundo, pero en Estados Unidos se ha estimado que el 32% de quienes utilizan ese servicio son muchachos de entre 12 y 17 años. El 47% tiene entre 18 y 34 años. Y el 12%, entre 35 y 49 años. El interés por Facebook tiende a crecer entre usuarios mayores de 30 años.

En Facebook se comparte de todo: imágenes, invitaciones, adhesiones, rechazos. Es el sitio de Internet más utilizado para poner a circular fotografías. Cada día los usuarios de Facebook suben a sus páginas más de 30 millones de fotos.

En ese ejercicio de propagación hay ingredientes de amistad y solidaridad pero también de afán exhibicionista. La popularidad de Facebook se debe, entre otras causas, a la abundancia de imágenes personales que allí se encuentra. Brett Bumgarner, graduado de la escuela de Comunicación de la Universidad de North en Chapel Hill, ha considerado: “El voyeurismo no sería posible sin la existencia del exhibicionismo, o de auto exposición. Sin gente deseosa de colocar allí sus perfiles, Facebook simplemente no existiría. Entre las motivaciones que se han sugerido para esa clase de exhibicionismo, están la necesidad que uno tiene para clarificar o expresar su identidad, la necesidad de legitimarse uno mismo dentro del entorno social, la necesidad de mostrar información personal como una forma de desarrollar una relación y la necesidad de ejercer control social”.

La información que sus usuarios colocan en Facebook es examinada con mucha atención por empresas de mercadeo que encuentran allí un registro actualizado y fiel de las preferencias de diferentes segmentos de consumidores. Por otra parte, hay quienes han sugerido que el funcionamiento de Facebook no es de manera alguna inocente. En enero de 2008, el escritor británico Tom Hodgkinson aseguró que detrás del capital que ha respaldado el desarrollo de Facebook hay contribuciones de la Agencia Central de Inteligencia que, de esa manera, quiere “detectar nuevos enemigos de los Estados Unidos”.

Esas acusaciones no han sido comprobadas pero motivan extendidas suspicacias, especialmente en América Latina. La página “Yo también creo que Facebook es una conspiración de la CIA” tiene más de 1700 adherentes… en Facebook.

Delito, miedo y espectáculo

También se ha dicho que la información colocada en Facebook puede llamar la atención de estafadores y secuestradores. En agosto pasado, diversos medios de comunicación mexicanos difundieron informaciones sobre el uso que aparentemente habían hecho de ese recurso en Internet algunas bandas delincuenciales. Las recomendaciones al respecto no salen sobrando: nunca hay que olvidar que cualquier información que circula en la Red –lo mismo en sitios web que en chats o correo electrónico– puede ser mirada por personas distintas a los destinatarios para quienes colocamos o enviamos esos contenidos. Subir fotografías y datos personales a Facebook es como abrir las ventanas de nuestra casa, de tal manera que cualquiera que pase por allí nos puede ver.

Esas prevenciones son elementales, pero algunos medios de comunicación insistieron tanto en los riesgos de Facebook que más que denunciar a la delincuencia, parecía que estaban enderezando una campaña contra ese sitio en Internet. Varios usuarios mexicanos abrieron, entonces, un grupo llamado “Defendamos a Facebook de López Dóriga” que en pocas semanas alcanzó más de 500 miembros. Algunos adherentes de ese grupo consideraron que El Noticiero de Televisa quería descalificar a Facebook y otros servicios similares para beneficiar a Gyggs.com, la nueva red social patrocinada por esa empresa.

En otras circunstancias, el desagrado e incluso el miedo al intercambio retozón pero a veces también politizado que hay entre sus usuarios, han suscitado intentos de censura. Facebook ha sido bloqueado en Siria e Irán. En numerosas empresas y universidades, por otra parte, está vedado el acceso a ese sitio.

Aun así, o por todo ello, Facebook es parte de la cultura contemporánea y así lo reconoce la industria del espectáculo. A mediados de 2008 la productora Sony contrató al escritor Aaron Sorkin (que hizo el guión para La guerra de Charlie Wilson, entre otros filmes) para que escriba acerca del surgimiento de esa red social con la idea de hacer una película. Lo primero que hizo Sorkin fue abrir su propia página en Facebook. Ha recibido centenares de propuestas para el guión.

Referencias

-Brett A. Bumgarner, “You have been poked: Exploring the uses and gratifications of Facebook among emerging adults”. First Monday, Volumen 12, número 11, noviembre de 2007:

http://www.uic.edu/htbin/cgiwrap/bin/ojs/index.php/fm

-Nicole B. Ellison, et. al., “The Benefits of Facebook ‘Friends’: Social Capital and College Students’ Use of Online Social Network Sites”. Journal of Computer-Mediated Communication, Volumen 2, Número 4, julio de 2007: http://jcmc.indiana.edu

-Tom Hodkinson, “With Friends like these…” The Guardian, Londres, 14 de enero de 2008

-The Facebook Proyect: http://www.thefacebookproject.com

***

En febrero de 2006, gracias a una generosa invitación de José Woldenberg, esta columna comenzó a publicarse cada mes en Nexos. Ahora que la revista cambia de director me parece pertinente suspender la publicación de “La granja” en estas páginas. Mi agradecimiento a lectores y editores de Nexos.

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