Un niño para cada laptop

Este ensayo forma parte del libro Uruguay: Una Computadora para cada Niño. Plan Ceibal. Los ojos del mundo en el primer modelo de OLPC a escala nacional coordinado por Roberto Balaguer Prestes. Pearson y Plan Ceibal, Montevideo, 2009.

Raúl Trejo Delarbre

Las computadoras por sí solas no crean, ni propagan conocimiento alguno. Pero sin ellas, hoy en día es imposible plantearse una educación capaz de preparar a los niños y jóvenes para entender y vivir en el mundo contemporáneo. Esa paradoja propicia lecturas y discusiones que están resultando inacabables, lo mismo que decisiones versátiles e incluso contradictorias en el terreno de las políticas públicas.

Un ordenador para cada chico: no se trata solamente de un auxiliar para la educación formal, sino de un instrumento de experimentación, comunicación e incluso elaboración y socialización. En términos de un grupo latinoamericano involucrado en la propagación de esa filosofía: “El modelo 1:1 rompe con el concepto de las computadoras de escritorio en los laboratorios de los centros educativos, proponiendo la utilización de una portátil de uso personal para alumno y una constante interacción con quienes lo rodean. Si bien invita a entender el dispositivo como un gran manual de estudio, como una calculadora o el cuaderno de tareas, también incentiva a que el niño pueda desarrollar además, habilidades artísticas, computacionales, y se inicie en el trabajo en red, no restringiendo ni condicionando su uso sólo dentro del laboratorio y/o aula del colegio” (Polo Tecnológico Junín, 2008).

Que los niños tengan computadora, pareciera de lo más pertinente en cualquier circunstancia. Que existan políticas gubernamentales para hacer posible ese anhelo, resulta adecuado prácticamente desde cualquier punto de vista. El ordenador se ha convertido en el recurso más cercano, cotidiano y accesible para sintonizarnos con el resto del mundo y en un instrumento de utilidad enorme para la enseñanza dentro y fuera del aula. Pero sin planes de capacitación para que tanto los chicos como sus docentes y padres sepan qué hacer con la computadora y sin software específico para aprovecharla tanto en la escuela como en casa, estará por lo menos subutilizada.

Esas son algunas de las necesidades y disyuntivas que aparecen ante proyectos de gran calado publicitario, y posiblemente también educacional, como los que, con diversas denominaciones y singularidades, proponen entregar una computadora a cada niño en diversos países. El más conocido de ellos, impulsado por varias corporaciones ligadas a la informática y coordinado por el investigador Nicholas Negroponte, pretende desde 2005 que haya One Laptop Per Child, OLPC, una computadora por niño, en una operación de tal escala que permita reducir los precios hasta llegar a 100 dólares por cada ordenador.

Tales esfuerzos, como es sabido, han tropezado con el encarecimiento de los costos en la industria de la informática y, más recientemente, con las crisis financieras que ensombrecen el panorama global hacia el inicio de 2009. La computadora del consorcio OLPC ha llegado a costar 199 dólares, fue denominada XO e inicialmente se dijo que trabajaría con software libre no solo para abatir precios sino además como parte de una filosofía de apertura y libertad que sería contradictoria con los intereses de las corporaciones más prominentes en esa industria. Todavía a fines de 2008 el sitio de OLPC anuncia: “La XO esta construida a partir de software libre y open-source. Nuestro compromiso con la libertad del software le da al chico la oportunidad de usar su laptop en sus propios términos. Si bien no esperamos que cada chico se convierta en un programador, no queremos imponer ningún límite a aquellos que decidan modificar sus máquinas. Utilizamos formatos de documentos abiertos por la misma razón: la transparencia da poder. El chico—y sus maestros—tendrán la libertad de reformular, reinventar y reutilizar su software, hardware y contenidos” (OLPC, 2008).

Software libre, opción y discusión

Esas coordenadas fundacionales se han modificado según necesidades, pero también intereses de los promotores de algunos de tales proyectos. A mediados de 2008 el proyecto OLPC anunció que podría incluir en sus computadoras el sistema operativo Windows Vista, de la empresa Microsoft. “Sería difícil decir que OLPC es ‘abierta’ y entonces cerrarla a Microsoft. Abierto significa abierto”, había anticipado Negroponte. (Best, 2007).

Pero para la mayoría de sus creadores y partidarios, el código abierto existe, prácticamente por definición, como antítesis al software de código cifrado que fabrican las empresas más conspicuas en esa industria y la primera de ellas se llama Microsoft. Por eso no resultó sorpresiva, aunque sí contundente, la posición que hacia fines de 2008 anunció Richard Stallman, uno de los especialistas en informática más respetados en la deliberación acerca de los usos sociales de las nuevas tecnologías. Stallman había colaborado con OLPC hasta que escribió:

“El proyecto One Laptop Per Child, iniciado en 2003 por el profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts Nicholas Negroponte, se supondría que conduciría a millones de niños en todo el mundo a la tecnología de la información y la libertad. El plan pretendía un bajo costo, habilitar a muchos niños para utilizar las máquinas y el software libre, para que tuvieran libertad mientras los utilizaban. Pensé que era una buena idea; incluso planeé utilizar una yo mismo cuando encontré en la promesa de software libre de la OLPC una manera de escapar de los programas de software propietario que utilizan todas las laptop comerciales. Pero justamente cuando estaba cambiando a una OLPC, el proyecto retrocedió respecto de su compromiso con la libertad y autorizó que la máquina se convierta en una plataforma para correr Windows, un sistema operativo que no es libre”.

Stallman, creador del Movimiento Software Libre y del proyecto GNU también dedicado a promover programas no propietarios, explica en estos términos por qué considera esencial que los niños tengan acceso a computadoras sin el sistema operativo de Microsoft: “Enseñar a los niños a usar Windows es como enseñarles a fumar tabaco –en un mundo en donde solamente una empresa vende tabaco–. Igual que cualquier droga adictiva, inculca una dependencia dañina. (Bill Gates hizo esta comparación en un número de 1998 de la revista Fortune). No importa que Microsoft ofrezca la primera dosis a los niños a un precio bajo. Microsoft aspira a inculcar en los niños pobres esta dependencia para que puedan fumar Windows por el resto de sus vidas. No creo que los gobiernos, o las escuelas, debieran respaldar esa pretensión”  (Stallman, 2008).

La metáfora que Stallman establece entre el uso del software propietario y la dependencia al tabaco puede parecer exagerada pero ayuda a comprender la gran importancia que muchos simpatizantes del desarrollo de la informática sin ataduras comerciales le daban al proyecto OLPC, así como las dimensiones del desencanto que han experimentado. Las tensiones entre el carácter abierto con que inicialmente fueron concebidas y los ajustes que han tenido no solamente en el software sino también en su utilización, definen a los primeros años en el desarrollo de estas computadoras para niños.

Entre la misión altruista y el mercado

Para comienzos de 2008 la XO ya se estaba produciendo, especialmente en plantas contratadas en China, y había programas piloto para el uso de esos equipos en dos docenas de países: Libia, Nigeria, Perú, Tailandia y Uruguay, entre otros. En marzo de ese año, Negroponte anunció que dejaría la coordinación ejecutiva del proyecto en busca de un manejo más gerencial. OLPC, había estado funcionando “ ‘casi como un grupo terrorista, haciendo cosas casi imposibles’ durante tres años. Ahora, dice, necesita ser manejada ‘mucho más como Microsoft’ ” (Hamm, 2008).

Pero los momentos de inflexión, tanto para crecer como al experimentar tropiezos, el proyecto OLPC los había experimentado como resultado de conflictos de intereses corporativos más que en el afán por alcanzar propósitos quiméricos. Una de las fracturas más notorias que padeció fue la decisión de la firma de procesadores Intel para retirarse de OLPC, a comienzos de 2008. Cuando eso ocurrió, la oficina de One Laptop per Child declaró que las diferencias con ese consorcio se debían a que “nosotros vemos a los niños como una misión; Intel los ve como un mercado” (Marshall, 2008).

Y vaya que el de los niños y sus computadoras es un mercado atractivo. Por mucho que disminuya su precio por unidad, las ventas por decenas o centenares de miles de esos ordenadores tiene que ser interesante para cualquier fabricante de productos informáticos. Antes de romper con OLPC, Intel ya había decidido fabricar una computadora para niños llamada Classmate, más robusta que la XO, con mayor memoria y con sistema operativo Windows XP o Linux (que es de carácter abierto) pero a un precio que duplica el del ordenador de One Laptop Per Child.. En el verano de 2008, la Classmate costaba 400 dólares en comparación con los menos de 200 a los que había sido disminuido el precio de la XO. (Intel, 2008).

En América Latina, los proyectos para dotar de computadoras a los niños se desarrollan de acuerdo con las circunstancias de cada país y sin una deliberación capaz de conducir a un proyecto regional. No hay una política de adquisiciones común y tampoco para producir software de manera conjunta. Al finalizar el verano de 2008, por ejemplo, el gobierno de Venezuela anunció que adquiriría un millón de equipos de la línea Classmate pero no explicó por qué había preferido esa a otras opciones, ni los criterios que tendría para distribuir tales computadoras entre los niños (UCPN, 2008).

La (frágil) experiencia mexicana

Así, mientras en otros países latinoamericanos proyectos como One Laptop Per Child  (o Una Computadora por Niño, UCPN, en español) eran considerados estratégicos por parte de algunos gobiernos, en México la adquisición y distribución de tales equipos ha sido mucho más limitada y ha estado a cargo del sector privado. Aunque cuenta con proyectos para utilizar ordenadores en la escuela, el gobierno mexicano, al menos hasta ya iniciado 2009, se mantenía reacio a comprometerse con iniciativas para dotar de computadoras a niños y jóvenes.

Quien sí ha tenido insistente interés en ese tema ha sido el empresario Carlos Slim Helú, el hombre más adinerado de América Latina y que en ocasiones recientes ha sido considerado como el más acaudalado del mundo. Propietario de Teléfonos de México, Telmex, entre otras empresas, hacia 2007 se calculaba que Slim tenía una fortuna de 60 mil millones de dólares. Tanto la compañía telefónica, como el Grupo Carso que es el controlador de sus empresas y él mismo, tienen fundaciones a través de las cuales se han desarrollado proyectos relacionados con la computación para niños.

A comienzos de agosto de 2007 Slim anunció que  donaría 1 millón 250 mil computadoras portátiles: 250 mil en lo que faltaba de ese año y el resto en 2008. Todo ese equipo, se dijo entonces, sería del modelo portátil desarrollado por Nicholas Negroponte y la empresa Intel e implicaría un gasto de 70 millones de dólares tan solo para la primera remesa de un cuarto de millón de equipos (es decir, el empresario mexicano esperaba pagar 280 dólares por cada computadora). Poco después, Slim y sus empresas comenzaron a adquirir computadoras Classmate, de Intel, y a diferencia de la cifra inicialmente anunciada el primer lote de ordenadores XO de OLPC fue de 100 mil aparatos.

En contraste con los principios del proyecto OLPC que considera indispensable que cada niño tenga su propia computadora, Slim dona la mayor parte de esas computadoras portátiles a bibliotecas y centros de educación comunitarios. En las primeras se prevé que además de libros, esos equipos sean ofrecidos en préstamo a domicilio. Y por otra parte, Slim y sus fundaciones construyen en zonas marginadas un centenar de “Casas Telmex” destinadas a ofrecer educación, aparentemente complementaria a la escolarizada. Cada uno de esos establecimientos tendría varias docenas de computadoras. (AP / EL Universal 2007).

Las carencias de México en materia de desarrollo informático no son menores. Aunque tiene una de las 15 economías más grandes del mundo de acuerdo con su producción, las desigualdades escinden al país. Entre 2000 y 2008 el porcentaje de mexicanos con acceso a Internet aumentó del 6% al 25% aproximadamente. Se trata de un crecimiento importante, pero todavía 3 de cada 4 habitantes en este país se encuentran al margen de los beneficios de la sociedad de la información.

La utilización de nuevas tecnologías es mayor entre niños y jóvenes que en el resto de la población. En México, a fines de 2008 había aproximadamente 13 millones de niños entre 6 y 11 años, de los cuales la tercera parte son usuarios de computadoras. Ese porcentaje se duplica entre los mexicanos de 12 a 17 años, que constituyen alrededor de 13 millones y medio: de ellos casi 9 millones, es decir, el 66%, son usuario de computadoras (Datos calculados a partir de INEGI, 2005 y 2008).

El avance en el uso del ordenador ha sido considerable pero se le puede mirar de dos maneras. El enfoque optimista, conduce a reconocer que hay casi 13 millones y medio de niños y jóvenes de entre 6 y 17 años que utilizan computadora. En 2001 los mexicanos de esa edad que tenían acceso al ordenador eran menos de 5 millones y medio. El enfoque suspicaz obliga a reconocer que, junto a esos avances, todavía hay amplias franjas de la población mexicana sin ese recurso. Casi la mitad de quienes se encuentran en ese rango de edad carece todavía de acceso a la computadora. Y cabe subrayar que alrededor de una tercera parte de los usuarios de computadora en México no tiene conexión a Internet.

En ese contexto se puede aquilatar la importancia que tienen proyectos de apoyo al desarrollo informático como los que patrocinan el empresario Carlos Slim y sus corporaciones. Cualquier respaldo al uso de computadoras resulta plausible. Más aún, ante la inexistencia de una política de Estado para extender el empleo de nuevas tecnologías, particularmente en los segmentos más económicamente desprotegidos de la población, los esfuerzos privados son significativos aunque no relevan al gobierno de sus responsabilidades incumplidas en ese terreno.

Por otra parte, la ausencia de un proyecto pedagógico que acompañe a la adjudicación del equipo de cómputo e incluso su segregación respecto de las actividades escolares, puede conducir a desaprovechar todas sus posibilidades.

Carlos Slim compra XO y Classmate

La adquisición de computadoras por parte de Telmex, así como la edificación de las Casas que llevan el nombre de esa empresa, se desarrollaría con más parsimonia que la inicialmente prevista. En el transcurso de 2008 se inició la construcción de 20 de esas instalaciones con la expectativa, según dijo la empresa telefónica, de llegar a un centenar en 2010. La primera de esas Casas fue abierta en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en enero de 2008, con 190 PCs de escritorio y 90 portátiles. En febrero se inauguró otra en Naucalpan, estado de México, con 170 equipos de cómputo.

Concebidas para apoyar a niños y jóvenes fuera de las actividades escolares, Telmex explica que sus Casas ofrecen “casi todos los días del año, servicios educativos extraescolares a estudiantes de 4 a 18 años de edad, en forma completamente gratuita, mediante 77 talleres en tecnologías de la información y ciencia y tecnología; respaldados por instructores con formación técnico-pedagógica”. (Teléfonos de México, 2008). El director de Casas Telmex, Javier Elguea, dice que el propósito es que se conviertan “en una especie de plantel tipo tecnológico que enseñará oficios del siglo XXI; ya no plomería y carpintería, sino programación por computadora, captura de datos, diseño de redes de computación, en fin. Que les permitan a los jóvenes adquirir habilidades productivas rápidas y les aumente su posibilidad de empleo al terminar sus estudios”. (González y González, 2008).

Las computadoras disponibles en las Casas Telmex son, indistintamente, modelo XO del proyecto OLPC y Classmate, de Intel. Además de las que destinan a esos sitios, Slim y sus empresas han adquirido laptops de las mismas marcas para donarlas a varias escuelas.

En julio de 2008 Slim recibió en México a Craig Barrett, presidente de Intel, para anunciar la adquisición de 100 mil ordenadores Classmate. 80 mil serían distribuidos en “más de mil 400 escuelas públicas de nivel medio” en distintos estados de México y el resto en Centroamérica, donde Telmex y sus filiales también tienen negocios (Fundación Carlos Slim , 2008).

Así por ejemplo, en Durango, Telmex entregó 2 mil 100 computadoras XO y Classmate a 46 escuelas (20 primarias y 26 secundarias). En esa asignación fueron beneficiadas las escuelas cuyos alumnos obtuvieron mejores calificaciones en la prueba Enlace, que es un examen nacional de conocimientos en matemáticas y lengua española. En las primarias, cada computadora sería utilizada por 5 niños y en las secundarias, por 8 cada una (Gaucín, 2008).

En Nicaragua, por otra parte, la empresa América Móvil Enitel, filial del consorcio telefónico propiedad de Slim, anunció la donación de 3 mil computadoras a escuelas de ese país. La donación se entregaría en lotes de 15 computadoras por escuela, “para un total de 85 mil niños beneficiados”. (El Nuevo Diario, 2008). Ese periódico comentó: “Lo que se desconoce del proyecto local es que si en realidad estas 200 escuelas estarán conectadas a internet, un valor asociado que no menciona por su parte el gobierno nicaragüense. Sin internet estas computadoras pueden emplearse, pero su uso se limitaría”. Y tiene razón.

Desigual infraestructura informática

En México casi 4 de cada 10 escuelas primarias aún carecen de computadoras y solamente el 27% de ellas tiene acceso a Internet. Durante el ciclo escolar 2007 – 2008, el 62% de las escuelas primarias contaba con al menos una computadora. Ese recurso existe en el 60% de las escuelas de carácter público pero estaba presente en el 90% de los planteles privados.

Cabe subrayar que cuando nos referimos a la educación básica en México estamos hablando de un universo de casi 21 millones de estudiantes. En primaria, siempre para el ciclo escolar ya mencionado, hay en números redondos 14 millones 654 mil estudiantes. En secundaria, 6 millones 116 mil. Esos niños y jóvenes estudian en un total de 131 mil 922 escuelas. Dotar a esos planteles de equipos de cómputo significa una tarea mayúscula para un país que destina a los estudiantes de primaria un gasto público de mil dólares anuales por alumno y de 1500 para los estudiantes de secundaria. (Datos elaborados a partir de SEP, 2008).

Buena parte de ese equipo de cómputo llegó a las escuelas para desarrollar el programa Enciclomedia que muestra, digitalizados, los contenidos de los libros de texto para 5º. y 6º. grados de primaria en un pizarrón electrónico que es utilizado fundamentalmente por el profesor como apoyo didáctico. Impulsada por el gobierno del presidente Vicente Fox (2000 – 2006) Enciclomedia constituyó el primer reconocimiento importante, por parte del Estado mexicano, a la pertinencia de llevar computadoras de manera masiva a las escuelas para respaldar la enseñanza básica. Sin embargo la insistencia de Fox para impulsar ese proyecto sin contar con objetivos didácticos precisos, así como el costo que implicaría, convirtió a Enciclomedia en motivo de disputas políticas entre el gobierno y los partidos de oposición.

Entre los cuestionamientos que se le hicieron a Enciclomedia, estaba la dependencia que tiene respecto del software de la empresa Microsoft (cuya enciclopedia Encarta forma parte de los programas allí incluidos), la falta de capacitación que al menos inicialmente padecían los profesores de las escuelas públicas en donde eran instalados los pizarrones electrónicos y la falta de mantenimiento a esos equipos. Algunas estimaciones indican que para 2008 Enciclomedia había implicado una inversión pública de aproximadamente 20 mil millones de pesos, unos 2 mil millones de dólares al tipo de cambio que había a mediados de ese año (Del Valle, 2008).

En 2008, los promotores de Enciclomedia aseguraban que había equipos con ese sistema educativo en más de 150 mil aulas (Enciclomedia, 2008). En las estadísticas que publican las autoridades educativas mexicanas no se especifica cuáles de las computadoras inventariadas en las escuelas forman parte de esos equipos y cuáles tienen otros propósitos. En todo caso se puede constatar que hay una distribución insuficiente, desigual y privilegiada de los ordenadores en las escuelas mexicanas. En las regiones más pobres del país, las carencias que ya existen en otros ámbitos se reproducen en el equipamiento escolar. Frente al promedio nacional de 62.5% de escuelas con computadoras, en el estado de Chiapas solamente el 19% de las primarias tiene computadora y en Guerrero el 25%. En cambio en Jalisco y Nuevo León, que se encuentran entre las entidades más prósperas, el 73% y el 86% de las escuelas primarias disfrutan, respectivamente, de equipo de cómputo. En la ciudad de México, donde se concentra buena parte de la actividad económica y política del país, el 97% de las escuelas primarias cuenta con equipo de esa índole. El 54% de las primarias de Nuevo León tiene acceso a Internet, pero en Guerrero solamente el 4% de las escuelas de ese nivel cuenta con dicho recurso (datos calculados a partir de SEP, 2008).

Para qué sirve. Para qué no

En México, las computadoras fabricadas por proyectos como OLPC han sido distribuidas a escuelas y centros digitales, en contradicción con el propósito de volver a cada niño propietario de su propio ordenador. Aunque siempre será mejor que los niños tengan acceso a la computadora aunque no les pertenezca, esa singularidad incorpora un matiz que distingue a la experiencia mexicana reciente de otros casos en América Latina y el resto del mundo. Aquí, no se cumple con uno de los objetivos que establece:

“La OLPC ha creado la laptop XO a un costo extremadamente bajo, robusta y potente, hermosa y amigable. Ha sido diseñada explícitamente para un niño de la escuela primaria, la primera en su clase. Una niña tendrá el derecho básico de propiedad sobre su XO, con las nuevas obligaciones y responsabilidades que ello conlleva, tales como proteger, cuidar y compartir este valioso equipo. Una laptop puede ser transformada en una escuela portátil: un ambiente portátil para aprender y enseñar. Una laptop conectada es más que una herramienta. Es un nuevo tipo de ambiente humano de naturaleza digital. Una virtud clave de la OLPC es el uso libre de la laptop en el hogar, donde el niño (y su familia) pueden aumentar significativamente el tiempo de práctica disponible en un laboratorio de computadoras estándar de una escuela”. (OLPC, 2007).

La idea de que la computadora basta para que el niño despliegue sus capacidades creativas y se apropie del más variado conocimiento, aun es experimental y tiene rasgos discutibles. Tener una suerte de confianza ciega y acrítica en la capacidad educadora y transformadora de las laptops, puede llegar a ser tan fundamentalista como rechazar, sin más, el uso de computadoras en la formación de niños y jóvenes. Hay experiencias, atractivas pero posiblemente un tanto idealizadas, como la del científico en la India que en 1999 colocó una computadora adosada a una pared en un barrio pobre y observó la reacción de los niños que, sin experiencia previa, aprendían solos a utilizarla y a navegar en Internet (Mitra y Rana, 2001). Ensayos como ese permiten constatar la capacidad intuitiva de los niños para apropiarse de las nuevas tecnologías pero ello no indica, necesariamente, que sean también capaces de obtener, sin orientación previa, conocimientos científicos y humanísticos y mucho menos producirlos, al menos en los términos en los que resulta deseable que aprendan, entiendan y aprehendan la realidad.

Entregarles a los niños la computadora sin mayor orientación ni planeación equivale a dejarlos recorrer, sin más guía que su sensibilidad y el azar, los pasillos de una enorme biblioteca: algunos encontrarán libros que les resulten atractivos, otros más deambularán sin provecho. Los niños que obtendrían mayor beneficio de esa visita a la hipotética biblioteca serían aquellos que ya tuviesen gusto y habilidad en la lectura.

En palabras del mexicano Alejandro Pisanty, el proyecto OLPC “puede marcar un parte aguas en la educación si su inserción se acompaña de una transformación radical del modo de hacer las cosas en la escuela, o sumarse a la montaña de fierros y plástico de las revoluciones desperdiciadas. ¿Van a estar los maestros, los padres de familia, las escuelas, todo el entorno, a la altura requerida para aprovechar las oportunidades que tecnologías como ésta proveen? Los niños y jóvenes, sí”. (Pisanty, 2008).

La computadora integrada al trabajo regular en la escuela puede contribuir a un aprendizaje no sólo de los conocimientos formales, sino de una nueva manera de entender, informarse y relacionarse con los demás. Pero ello requiere tanto de programas informáticos dedicados a respaldar la enseñanza curricular como de una cabal capacitación de los profesores y, de ser posible, también de los padres de familia. En los diversos usos que están recibiendo en América Latina proyectos del corte OLPC, hay de todo: aprovechamiento en el aula o al margen de ella, imbricación o disociación respecto de la enseñanza formal, ordenadores propiedad de los niños o solamente en préstamo y de uso esporádico. En el caso mexicano, a pesar de la cuantiosa inversión que supone la adquisición de varios centenares de miles de computadoras portátiles, podemos identificar un muy precario respaldo institucional, académico e incluso social y familiar al empleo de esas laptops para niños.

Si no se les acompaña de proyectos para estimular, profundizar y diversificar el aprovechamiento que pueden hacer de ellas, las laptop podrían convertirse en un gadget más con el que los niños pueden entretenerse sin aguzar sus capacidades cognitivas. El investigador Alejandro Piscitelli, que durante varios años participó de manera importante en los esfuerzos para desarrollar en Argentina el proyecto OLPC, ha explicado que las computadoras “pueden ser el fundamento técnico de una nueva y potenciada alfabetización”. Pero, subraya, “todo gira alrededor de qué entendamos por alfabetización digital. Tradicionalmente ésta se circunscribió a creer que prender una computadora, poseer los rudimentos de la ofimática domiciliaria u oficinesca y tener una vaga idea de lo que es la navegación on line alcanzaba para abrir las puertas hacia el nuevo mundo de las maravillas y de los terrores virtuales. Grave error. Obrar así y quedarnos contentos fue confundir el balbuceo con la expresión poética y creer que deletrear supone ipso facto la conquista del sentido”. (Piscitelli, 2006).

Es preciso preparar a los niños en y para el empleo de las nuevas tecnologías informáticas y junto con ello, en un proceso cuya dificultad no siempre es reconocida, prepararnos nosotros mismos en ese cambio de paradigma tanto para la creación como para la propagación del conocimiento. La computadora es un instrumento que ofrecerá resultados de acuerdo con las posibilidades que niños y jóvenes, así como docentes y padres de familia, tengan para aprovecharla con imaginación, creatividad y libertad, pero no sin orientación y deliberación acerca de esas experiencias.

Hasta ahora, los programas como OLPC han postulado la necesidad de que haya una computadora para cada niño. Pero esos niños tienen experiencias, contextos y capacidades que es preciso reconocer y evaluar para favorecer mejores y mayores aprovechamientos del equipo informático. Hay que pensar en los chicos, antes que en las máquinas. Cada niño debiera tener capacitación y supervisión, pero sobre todo un ambiente favorable para conectarse a la sociedad de la información y formar parte de ella.

Quizá sería oportuno invertir la ecuación que hasta ahora se ha planteado y pensar, más bien, en que podamos tener no una laptop para cada niño, sino un niño para cada laptop. Y claro, necesitamos bastantes laptops con calidad, capacidad y conectividad suficientes.

Notas

– AP / EL Universal (2007, 2 de agosto) “Dotará Slim de computadoras portátiles a escuelas públicas”. El Universal, México.

– Best, Jo (2007, 29 de octubre) “Negroponte: Windows key to OLPC philosophy”. CNET News, en http://news.cnet.com/Negroponte-Windows-key-to-OLPC-philosophy/2100-1016_3-6215837.html

– Del Valle, Sonia (2008, 24 de mayo) “Operan sin metas en Enciclomedia”. Reforma, México.

– El Nuevo Diario (2008, 17 de agosto). “Primeras OLPC para escuelas nicaragüenses”. Managua, en http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/08/17/informatica/88571

– Enciclomedia (2008) en

http://www.enciclomedia.edu.mx/Conoce_Enciclomedia/Numeralia.htm

– Fundación Carlos Slim A.C. (2008, 23 de julio ) “El Ing. Carlos Slim Helú anunció la donación de 100 mil equipos de cómputo a más de 1,400 escuelas públicas en todo el país, en evento realizado en la CASA TELMEX Centro Histórico” http://www.carlosslim.com/responsabilidad_fundacion.html

– Gaucín, Rosy (2008, 28 de octubre). “Escuelas marginadas tendrán tecnología de punta”. El Siglo de Torreón, en http://www.elsiglodetorreon.com.mx

– González y González, Luis (2008, 15 de septiembre). “La escuela de Slim. Carlos Slim lanza las casas Telmex: centros para que los niños sin recursos estén cara a cara con la tecnología”. Expansión, en  http://www.expansion.com.mx

– Hamm, Steve (2008, 5 de marzo) “Microsoft seeks a Laptop CEO”. BusinessWeek, edición digital en http://www.businessweek.com

– INEGI, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2005). II Conteo de Población y Vivienda. Resultados definitivos.

– INEGI, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2008). Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares.

– Intel (2008) Classmate PC, Technical Specs, en

http://www.classmatepc.com/products/laptop-technical-specs/

– Marshall, Rosalie (2008) “OLPC accuses Intel of “untenable” behavior”. Personal Computer World, en http://www.pcw.co.uk/2206620

– Mitra, Sugata y Vivek Rana (2001)  “Children and the Internet. Experiments with minimally invasive education in India”. The British Journal of Educational Technology, Vol. 32, No. 2.

– OLPC, 2007: “Los cinco principios de la OLPC”, en

http://wiki.laptop.org/go/Core_principles/lang-es

– OLPC (2008). “La máquina para chicos”, en

http://wiki.laptop.org/go/La_M%C3%A1quina_para_Chicos

– Piscitelli, Alejandro (2006) “La nueva infraestructura del conocimiento”. Gobierno digital. Buenos Aires, no. 7, pp. 56-57.

– Pisanty, Alejandro (2008, febrero-marzo) “¿Qué se debe articular en una “agenda digital” para México?”. Política Digital. Número 42.

– Polo Tecnológico Junín, (2008) “El modelo 1:1”. Junín, Argentina, en

http://wiki.poloit.org.ar/index.php/Proyecto_1:1

– SEP, Secretaría de Educación Pública. (2008, octubre). Sistema Educativo de los Estados Unidos Mexicanos. Principales Cifras. Ciclo Escolar 2007 – 2008. México.

– Stallman, Richard (2008, noviembre – diciembre) “Not Free at Any Price. Why I switched to the OLPC—and why I dropped it”. The Boston Review, en http://www.bostonreview.net/BR33.6/stallman.php

– Teléfonos de México, (2008, 30 de octubre) “Boletín informativo. Colocan la primera piedra de la Casa Telmex en Mérida”, en

http://www.telmex.com/mx/esto/salaPrensa_ComPrensa2008_081030.143.html

– UCPN, Un Computador por Niño (2008, 29 de septiembre) “Acuerdo Portugal – Venezuela y el Millón de Laptops de Chávez”, en http://ucpn.cl

8 comentarios en “Un niño para cada laptop

  1. La educación no se puede detener. No basta con repartir “one laptop per child”, sino que los niños deben ser estimulados diariamente a sacarle el máximo provecho a la formidable herramienta que se les entrega. Los profesores y maestros deben comprender el inmenso caudal de información que brinda Internet.
    En el caso de Uruguay se han hecho todos los intentos. Se han repartido más de 300mil ceibalitas.
    Siendo así, resulta incomprensible que el Portal educativo de Uruguay – Uruguay Educa tenga tan poco alcance. Alrededor de 400 vistas en su canal de youtube en seis meses validan esta afirmación. La información que allí se brinda es digna de un alcance mucho mayor, y los temas merecen ser tratados diariamente por todos los escolares del país.
    No solo precisamos “bastantes laptops con calidad, capacidad y conectividad suficientes”, sino una fuerza docente capaz de sostener el compromiso insoslayable.
    Un saludo cordial.
    http://filtrointelectual.wordpress.com/2010/09/20/uruguay-educa/

  2. Felicito el logro tecnológico, felicito a los iniciadores y a los seguidores que confiaron en la tecnología.
    Marcelo Román desea realizar un proyecto para 200 estudiantes en el colegio CIUDAD DE PORTOVELO y necesito asesoramiento. Si me pueden ayudar, háganlo a mi correo personal gracias

  3. Hola, escribo pidiéndoles ayuda. Me llamo Jorge González, soy cubano estudiante universitario, estudio el primer año de la carrera comunicación social, tengo 24 años. Estoy pasando muchísimo trabajo, pues todos los materiales de estudio, libros etc. son digitales y no tengo computadora para estudiar. No sé si me pueden ayudar, de todas formas les hago la petición. Temo por mi futuro, es muy difícil estudiar sin tener al menos un laptop. Gracias por el tiempo. Jorge

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