Redes sociales en las campañas

Comentario para Hoy por hoy Tercera edición que, conducido por Salvador Camarena, se transmite en W Radio.

Las redes sociales habrán sido uno de los protagonistas de las campañas electorales que ya terminaron. Pero, a diferencia de lo que algunos suponían, no han sido el personaje ni el espacio central del intercambio entre candidatos y ciudadanos.

Facebook y sobre todo Twitter son, como todos sabemos, herramientas que permiten encadenar mensajes con gran eficacia. La rapidez y amplitud de las redes que se crean a partir de un contenido específico permite anunciar, exhibir, aplaudir o denunciar con una intensidad de la que hace pocos años no disponíamos. Pero los usos políticos no son los principales de esas y otras redes digitales.

Los usuarios de estas redes, en una gran mayoría, están más interesados en lo que ocurre con sus amigos en el mundo fuera de línea que en la propaganda política. Aunque muchos tuiteros y feisbuqueros tengan algún interés en los partidos y las elecciones, acostumbran subordinarlo a otras prioridades. Ese contexto en el que circulan los contenidos específicamente políticos les brinda mayores posibilidades de propagación pero, a la vez, los trivializa y confunde en medio de un barullo de conversaciones digitales sobre los más variados temas.

Así ubicados, los contenidos de carácter político deben competir con videos musicales, cartones humorísticos y fotografías personales entre muchos otros mensajes. Para destacar en ese océano de invitaciones a detenernos en una imagen o un texto, pero además mimetizados a ese contexto, los mensajes políticos que colocan los usuarios suelen ser adhesiones de un entusiasmo enardecido y a veces hasta cursi para respaldar la campaña de algún candidato o, al contrario, denostaciones groseras que con frecuencia incurren en calumnias para expresar desagrado hacia otros candidatos. Y los contenidos que ponen a circulan los operadores de las campañas políticas han sido acartonados, con una formalidad distante de la flexibilidad de las redes digitales.

Más que para hacer proselitismo, los partidos y sus simpatizantes emplean estas redes para construir espejos en donde se reflejan sus convicciones y simpatías. Más que deliberación, en estos espacios tuvimos expresiones de exaltación e irritación con grandes dosis de apasionamiento y escasa voluntad para la reflexión. Pero han sido, sin duda, espacios atractivos que le han dado cierta vitalidad a unas campañas políticas más anodinas que productivas.

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