Más allá del inglés y las computadoras

Publicado en La Crónica de Hoy el 9 de octubre de 2000

En algo tenía razón Francisco Labastida. Necesitamos inglés y computadoras. Aquella propuesta fue presentada de manera pobre y fuera de contexto, pero la embestida fundamentalista e ignorante que se desató en su contra es evidencia de lo mucho que nos falta para que en México asignemos a las nuevas tecnologías el carácter prioritario que debieran tener.

   El aprendizaje del inglés de ninguna manera se contradice con la cultura nacional –al contrario, ofrece una herramienta más para difundirla fuera del país–. Las computadoras no tendrían que contraponerse con la satisfacción de requerimientos más urgentes.

   Necesitamos computadoras y mexicanos capaces de aprovecharlas para aprender y trabajar en ellas. La Internet, que está modificando las fronteras universales, se extiende en México pero a pasos más lentos en comparación con lo que podríamos lograr si tuviésemos una política nacional expresa, intencionada y sólida para impulsar el empleo de ese recurso.

   México no cuenta con una política informática de carácter nacional. El presidente electo ha manifestado cierta pero aún difusa simpatía por atender ese tema. La semana pasada uno de los especialistas de mayor reconocimiento internacional en la promoción de usos sociales de las nuevas tecnologías de información se refirió a la situación mexicana en ese terreno, en una carta abierta a Vicente Fox.

   Gary Chapman, director del Proyecto Siglo 21 en la Universidad de Texas en Austin, escribe cada dos semanas la columna Nación Digital que se publica en Los Angeles Times. Su columna más reciente fue una misiva a Fox que comienza en estos términos:

    «Felicitaciones por su victoria histórica en la elección presidencial. Cerca de 100 millones de mexicanos y otros que quieren a México desean el cambio en su país y tienen grandes esperanzas para cuando comience su nueva administración en diciembre. Pero claramente, un asunto de gran importancia es cómo traer a México a la ‘nueva economía’ de la Internet, la alta tecnología y el comercio global. México tiene muchos recursos por explotar en tecnología, pero han sido obstaculizados por políticas gubernamentales débiles o malas. Usted puede cambiar esto. Déjeme ofrecerle algunas sugerencias de cómo puede empezar».

   Chapman considera que el futuro mexicano en el campo de la informática debiera apoyarse en la utilización masiva de programas de software gratuitos, conocidos como de «código abierto». Ejemplos de esos programas son los sistemas operativos Linux y Gnome, que cumplen con funciones parecidas al conocido sistema Windows pero por los cuales no es preciso pagar licencias de alto costo.

   La sugerencia de Chapman al Presidente Electo mexicano implica que la política informática de nuestro país ahorre el gasto en licencias para empresas como Microsoft. Parece audaz, pero el también director asociado del Instituto de Política en Telecomunicaciones a Información de la Universidad de Texas tiene buenas razones.

   El sistema Gnome, que crea una pantalla similar a la de Windows, fue desarrollado por Miguel de Icaza, un programador mexicano de 27 años. «Este verano –relata Chapman– De Icaza comenzó en la Fundación Gnome a unificar y estabilizar el software para la pantalla de Linux y obtuvo el apoyo de IBM, Sun Microsystems, Hewlett-Packard y Compaq, entre otras grandes empresas estadounidenses. El es un héroe para los programadores jóvenes en todo el mundo y también debería ser un héroe para todos los mexicanos. Usted debería reunirse con Miguel de Icaza y conocerlo a él y a otros jóvenes como él. Son la mejor esperanza para México».

   Chapman considera que si adoptara el software gratuito, México ahorraría muchos dólares. El mismo gobierno de nuestro país, tendría menos presión para emprender acciones judiciales contra la piratería de programas de cómputo porque, al generalizarse el empleo de software gratuito, la venta ilegal de los programas comerciales disminuiría.

   El especialista, que estuvo en nuestro país en 1996 invitado por el capítulo mexicano de la Internet Society, también le sugiere al presidente electo la creación de grupos de «jóvenes evangelistas del software gratuito, hackers y creadores de sistemas que podrían crear la cultura y el espíritu de un embrionario movimiento por el software libre».

   Chapman, que forma parte de la Campaña para una Tecnología Responsable, también recomienda mejorar la infraestructura en telecomunicaciones. Considera que ni Telmex ni competidores de esa empresa como Avantel, tendrán capacidad para cubrir las necesidades de comunicación de los mexicanos en las zonas más pobres y le recomienda a Fox que conozca la experiencia de una empresa de San Diego llamada Tachyon Inc., cuyo vicepresidente, el mexicano Santiago Ontañón, está ofreciendo conexiones baratas y rápidas a la Internet a través de enlaces al satélite Satmex 5 que cubre todo nuestro país.

   Concluye Chapman su carta abierta a Vicente Fox: «Habrá presiones fuertes, tanto internas como externas, para que México adopte un modelo convencional de desarrollo, dependiente de los grandes actores corporativos y los mega negocios. Pero usted tiene la oportunidad de fomentar algo diferente y mucho más interesante. Deles su poder, prestigio y visión a la gente joven, a sus empresarios e innovadores y a los idealistas prácticos del movimiento por el software gratuito. Eso compensará en el largo plazo y podría transformar drásticamente a México».

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Enciclomedia: el juguete favorito

Publicado el 28 de noviembre de 2004 en La Crónica de Hoy y otros diarios

El gobierno federal dice que el presupuesto que aprobaron los diputados modificaría la estrategia de desarrollo que ha impulsado en el país. Pero es imposible trastocar lo que no existe. El disgusto que se retroalimentó entre la secretaría de Hacienda y Los Pinos se ha debido a que el presupuesto que diseñaron los diputados, con todo y sus evidentes errores, permite apreciar cuán perfectible resulta una política económica de prioridades tan endebles y desplegada con tanta inconsistencia como la que ha tenido el gobierno del presidente Vicente Fox.

   El presupuesto se ha convertido en una prueba de fuerza. Ahora la presidencia apuesta a desgastar publicitariamente al Congreso. Y mientras el presupuesto queda definido, de una u otra manera, en los gabinetes gubernamentales aun no hay estimaciones claras acerca del efecto auténtico de los lineamientos que los diputados establecieron para el gasto público.

   Una de las causas del disgusto gubernamental fue la cancelación, por parte de la Cámara, de los 2 mil millones de pesos que requeriría la Enciclomedia, que se esperaba poner en funcionamiento durante los próximos meses. Los diputados consideraron que se trata de un proyecto útil pero costoso. Y entre dotar de techos y mesabancos a las escuelas o instalar en ellas el pizarrón electrónico que sería el sustento material de la Enciclomedia, apostaron por la opción más realista.

 

Compromiso con Mr. Gates

   Pero más allá de la pobreza de miles de planteles en todo el país, hay otros motivos para recelar de ese proyecto que el presidente Vicente Fox ha promovido con tan enfático y personal interés. La Enciclomedia permitiría que los alumnos de quinto y sexto de primaria contasen en el salón con un acervo de conocimientos que complementaría la enseñanza que reciben en los libros de texto. Pero el pizarrón electrónico no necesariamente les daría acceso a la Internet ni les facilitaría el aprendizaje en el manejo de la computadora, que son las dos destrezas básicas que hoy se requieren para involucrarse en la sociedad de la información.

   Además, y quizá esto es lo más grave, la Enciclomedia implica la subordinación del sistema educativo nacional al software, las prioridades, los intereses y los negocios de la empresa internacional más poderosa en la fabricación de programas informáticos.

   La Enciclomedia es un proyecto respaldado –y no por afán filantrópico– por la firma Microsoft.

   A cambio del apoyo que ha ofrecido para el diseño de los contenidos y la instalación de las primeras computadoras enlazadas a la Enciclomedia, Microsoft ha exigido que todos los programas que se utilicen en esos equipos –comenzando por el sistema operativo– sean fabricados y vendidos por esa firma.

   El gobierno federal ha accedido a esa exigencia de la firma cuyo principal accionista es Mr. Bill Gates.

 

Contenidos cerrados

   La identificación con Microsoft de ese proyecto de enseñanza es tan estrecha que, hasta hace pocos meses, el logotipo de la Enciclomedia era un rehilete en cuyas alas se reproducían los colores distintivos del emblema de esa firma (naranja, verde, azul y amarillo). Aunque se trata de un proyecto mexicano, Enciclomedia ha crecido al amparo de Microsoft.

   En ese proyecto han participado especialistas mexicanos muy destacados, especialmente en el área de la informática educativa, encabezados por el doctor Felipe Bracho Carpizo. Actualmente coordinador de Informática Educativa del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa, Bracho es matemático, tiene un doctorado en Oxford y ha participado en la construcción de la red informática de la UNAM y en la Red de Desarrollo e Investigación en Informática del Conacyt.

   Con esas sobresalientes credenciales, Bracho y su equipo de trabajo desarrollaron un proyecto para apuntalar el aprendizaje en el bienio terminal de la primaria. En una primera fase la Enciclomedia se propone instalar pizarrones electrónicos en 21 mil salones de clase. Cada pizarrón está conectado a una base de datos que ofrece respaldos documentales (mapas, diagramas, fichas biográficas, ilustraciones, videos, sonido, etcétera) a los contenidos de los libros de texto que la SEP elabora para los alumnos de quinto y sexto años.

   La idea es atractiva e, incluso, noble. Pero posiblemente sus promotores comenzaron al revés. En lugar de primero dotar a las escuelas de redes informáticas y equipo para que se conecten a la Internet y los alumnos aprendan directamente en ellas a navegar en el ciberespacio con orientación de sus profesores, la Enciclomedia ofrece contenidos de carácter cerrado, útiles en materias específicas pero no necesariamente para estimular la búsqueda, la creatividad y la imaginación que son distintivas del uso de los nuevos medios.

   Por otro lado, se ha pretendido llevar pizarrones electrónicos, conectarlos y ponerlos a funcionar sin que una enorme cantidad de maestros de primaria haya recibido capacitación para utilizarlos.

   Si el proyecto comenzara a funcionar de inmediato como quiere el Presidente de la República, existe el riesgo de que la Enciclomedia se convierta en el elefante blanco de su sexenio. Sin adiestramiento ni persuasión suficientes para trabajar con ellos, muchos profesores se quedarían sin aprovechar los pizarrones electrónicos.

 

Encarta, opción única

   El meollo de la Enciclomedia es la enciclopedia Encarta, elaborada y distribuida por Microsoft. Se trata de un programa pensado inicialmente para consumidores domésticos y que hace una década se ofrecía como complemento en la compra de computadoras.

   Encarta era una enciclopedia útil antes de la expansión de la Internet. Ahora, muchas de sus entradas pueden hallarse con mucha mejor y más actualizada información en centenares de sitios de la Red de redes.

   Los contenidos de Encarta, al parecer fueron adaptados a la circunstancia mexicana y con el propósito específico de respaldar los programas de quinto y sexto de primaria. Pero en la vida diaria, cuando busquen información, los estudiantes no lo harán en un ambiente como el de la Enciclomedia porque en la Internet abierta no tendrán acceso a ella… a menos que uno de los propósitos ocultos del proyecto sea crear clientes cautivos, condicionados por el aprendizaje específico que han tenido para documentarse exclusivamente en esa enciclopedia.

 

Propuesta y capacitación

   En una entrevista hace año y medio, el doctor Bracho explicó así a la Enciclomedia: “Es un proyecto pedagógico que vincula los libros de texto gratuitos con recursos que enriquecen y apoyan los temas de la currícula de primaria. Se trata de optimizar materiales educativos de diversas índoles tales como: la enciclopedia Encarta, ligas a sitios en Internet, artículos especializados, video, audio y actividades pedagógicas, en una base de datos, para que estudiantes y profesores cuenten con una amplia gama de posibilidades de investigación y documentación, orientada a un aprendizaje más significativo e integral.

En ocasiones, los libros de texto son la única fuente de aprendizaje y consulta que los alumnos poseen, por ello se pretende que Enciclomedia sea un conjunto de opciones para entrar en el mundo virtual de la información, rico en fuentes complementarias, recursos diferentes, e incluso medio de comunicación con otros alumnos que están trabajando los mismos temas en otros lugares de México y el mundo. Se trata, por ello, de un medio tecnológico de información y comunicación” (entrevista en www.ciberhabitat.gob.mx, marzo de 2003).

   Después de una fase de laboratorio en cinco escuelas del Distrito Federal, sus creadores dejaron lista una primera versión de la Enciclomedia. Luego hubo una fase piloto en mil 123 escuelas en varios estados del país. Los documentos de la Enciclomedia disponibles en línea no mencionan de qué entidades se trata.

   La próxima etapa, para la cual la Cámara de Diputados suspendió los recursos presupuestales, tendría lugar en los grupos de quinto y sexto de 20 mil 839 primarias en el país, al parecer ahora sí con una cobertura nacional.

   Hacia 2006, se esperaría tener equipadas 165 mil aulas en toda la República.

   La capacitación de los profesores ocurriría en programas locales y nacionales. Habría talleres de cuatro horas obligatorios para los maestros de los dos grados de primaria involucrados en el proyecto y cursos en la red de televisión educativa por satélite, Edusat. Sin embargo es difícil que un adulto con poca o ninguna experiencia en computadoras aprenda en ese lapso las destrezas que necesita para, a su vez, enseñar rudimentos de informática a alumnos tan jóvenes.

 

Maestros autodidactas

   Aunque es impulsada por el gobierno federal y con participación de profesores de escuelas e instituciones públicas, la Enciclomedia fue ideada en una institución privada. Jesús Adolfo García Pasquel, pasante de Ciencias de la Computación en la Facultad de Ciencias de la UNAM, le siguió la pista a ese proyecto y encontró que fue concebido en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, ITAM.   Una tesis de licenciatura del ingeniero Eliseo Rodríguez, titulada “SARCRAD: Sistema de Administración de Recursos Conceptuales y de Referenciación Automática Difusa. Enciclomedia: Una aplicación específica” es la primera referencia que se conoce al respecto.

   Hasta ahora, de acuerdo con una nota de Graciela Bolio Guzmán en La Crónica del 27 de octubre pasado, Enciclomedia ha requerido dos años de trabajo y una inversión de 80 millones de pesos. Allí se informa también, de acuerdo con Bracho Carpizo, que la capacitación de los profesores tardaría por lo menos dos años aunque “el maestro podría tomar el curso por sí solo, ya que en el sistema hay una ventana para que el maestro sea autodidacta”.

 

Obligaciones de la SEP

   El ángulo más discutible de la Enciclomedia es el compromiso con Microsoft. Esa empresa, con toda razón, se ufana de la supeditación del principal proyecto educativo del gobierno mexicano a sus formatos y productos. La Secretaría de Educación Pública ha tomado con enorme naturalidad esas obligaciones.

   En un boletín del 2 de enero de este año, la SEP informó: “El sistema Enciclomedia se concibe a partir de convenios que el Conacyt firmó con el Instituto Politécnico Nacional y el Instituto Tecnológico Autónomo de México para crear el prototipo; con la Universidad Pedagógica Nacional, para supervisión educativa, y con Microsoft México, para apoyo técnico. Además, mediante el convenio signado con Microsoft México, la SEP recibirá el apoyo técnico necesario para garantizar la calidad del diseño y la ingeniería del sistema, así como cinco mil licencias de uso de la enciclopedia Encarta, instalada en la base tecnológica de Red Escolar”.

 

Desprecian el software libre

   En todo el mundo, desde hace más de una década y con creciente preocupación, millones de interesados en el desarrollo de la informática consideran que el software de Microsoft no es necesariamente el que más conviene, sobre todo para el desarrollo de proyectos públicos.

   Frente a los programas de Microsoft, que son costosos y obligan a utilizar nuevo software de la misma firma, existen plataformas informáticas gratuitas, o casi, que no comprometen a la compra de licencias.

   El software denominado de código abierto está constituyendo una opción para muchas empresas y gobiernos en todo el mundo. Sin embargo en México el gobierno federal –y muchos gobiernos locales– han preferido hipotecar el desarrollo de sus proyectos informáticos a los intereses de Microsoft. La Enciclomedia es el mejor ejemplo de ello.

   El ya citado García Pasquel, autor de un extenso y serio artículo sobre las implicaciones de la Enciclomedia, explica con eficacia didáctica:

   “Muchos formatos de audio, video, documentos y datos en general, son propiedad de corporaciones y no pueden ser utilizados sin pagar una licencia a dichas empresas, aún si el contenido que uno pone en ellos no les pertenece. En particular el formato de los archivos de audio y video que contiene la enciclopedia Encarta (Windows Media) son propiedad de Microsoft, mismo que cobra licencias de distribución a los creadores de cualquier programa capaz de reproducirlos. Así que, si el gobierno quiere reproducir digamos, los videos de las Encartas para las que ya tiene licencia, en algún sistema operativo distinto a Windows, tendría que pagar a Microsoft otra licencia, ya sea directamente o a través de la empresa que haya desarrollado el programa necesario”.

 

Más costo para el país

   Añade ese estudiante avanzado de la Facultad de Ciencias: “Adoptar estos formatos o programas como Encarta también le cuesta al país en su capacidad de elegir software y hardware. Por ejemplo, como no existen versiones de la enciclopedia Encarta para ningún sistema operativo distinto al de Microsoft y únicamente para la plataforma x86 (muchas veces llamada Intel y compatibles) habría que descartar cualquier otra plataforma y sistema operativo”.

   Y propone: “Si en lugar de usar tipos de archivo exclusivos de alguna empresa, se optara por formatos estándar o abiertos como Ogg Vorbis y Theora, el gobierno tendría la capacidad de elegir con qué compañía de software hace negocios, decidir si usa software libre o incluso desarrollar internamente software compatible con estos formatos. Al mismo tiempo tendría la posibilidad de elegir de entre toda la gama de arquitecturas y sistemas operativos. Si a esto aunamos la gran cantidad de personas destacadas en todas las áreas del conocimiento que hay en las universidades del país, particularmente en las públicas, podemos concluir que el gobierno pudo haber obtenido una enciclopedia completa, a una fracción del precio y más acorde al espíritu de los libros de texto gratuitos”.

   El texto de Jesús Adolfo García Pasquel se encuentra en: http://slash.fciencias.unam.mx/?q=blog/42

 

Plataforma exclusiva

   Esa no ha sido la única voz de alerta ante el sesgo empresarial de la Enciclomedia. Una nota periodística reciente en un periódico electrónico de Baja California recordó: “En la licitación para la adquisición de equipos, uno de los requisitos de la SEP fue la certificación de Microsoft. Al terminar la licitación, una de las empresas participantes presentó dos impugnaciones ante la secretaría de la Función Pública (SPF), las cuales fueron desechadas por improcedentes. Uno de los alegatos se refería al certificado que la SEP pidió, el cual tiene una razón: Enciclomedia funciona sobre la base de Windows XP, no puede operar sobre ninguna otra como Linux, por ejemplo. ‘Además, en su programa de Apoyo a la Educación, Microsoft nos vende el software a precios muy por debajo de los precios en el mercado’, explicó. Esto significa que una empresa que no se encuentra inscrita con Microsoft no puede obtener el precio especial ofrecido a la SEP, lo cual encarecería mucho más los equipos” (www.elvigia.net).

 

Fundamentalismo presidencial

   Enciclomedia es, por una parte, un proyecto bueno que parece malo. El gasto que implica y el desconocimiento que su promoción supone de las carencias de las escuelas en muchos lugares del país, suscitaron el recelo de los diputados.

   Pero también es un proyecto malo (o no tan provechoso para el país y sus alumnos) que al gobierno le ha parecido bueno. El presidente Fox, quizá en parte por desconocimiento de las limitaciones pedagógicas del pizarrón electrónico y sus contenidos, ha apadrinado a la Enciclomedia como si se tratara de la única opción que tiene el sistema educativo mexicano para que sus alumnos se familiaricen con las nuevas tecnologías de la información.

   El apego que el presidente le ha tomado a ese proyecto y la visión fundamentalista con que decidió acogerlo es otro de los factores que influyeron en la resistencia sobrada, y un tanto obnubilada, con que respondió a la reelaboración que los diputados hicieron del presupuesto.

   La Enciclomedia es, entre sus proyectos de gobierno, el juguete favorito del presidente Fox. Por eso reaccionó con tanto disgusto a la cancelación de los recursos para ese pizarrón electrónico.

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