Categoría: México

Carísima Internet

Si usted viviera en Canadá y quisiera contratar una conexión a Internet, tendría que pagar 57 dólares estadounidenses al mes por un servicio con velocidad de 10 mil kilobites por segundo. Mientras más veloz es la conexión, más rápido podemos descargar información hasta nuestra computadora. (más…)

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Vivir en una sociedad virtual

Vivir en una sociedad virtual
Entrevista con Raúl Trejo Delarbre

Ariel Ruiz Mondragón

Conversación tomada del blog Bibliálogos. Entrevistas con autores de libros. 21 de agosto de 2008.

Producto de una formidable revolución científico-tecnológica, Internet se ha convertido en la parte fundamental de un fenómeno de gigantescas dimensiones en las diferentes vertientes de la vida de la humanidad: la por algunos llamada Sociedad de la Información, que existe alrededor de la vastísima cantidad de información y posibilidades de comunicación que con formidable rapidez y facilidad nos permiten los medios digitales, en especial la red de redes. (más…)

Los mexicanos y la cultura en línea

Resumen del texto entregado al Segundo Coloquio Oaxaca. Cultura mexicana: revisión y prospectiva. Septiembre de 2007. Publicado en Nexos, febrero de 2008.


No hay espacio más abierto a la cultura que la colección hasta ahora prácticamente infinita de sitios, territorios, bitácoras y recursos audiovisuales que, entre muchos otros contenidos, ofrece Internet. Nunca antes la humanidad había dispuesto de una diversidad tan extendida, y sobre todo despejada de taxativas y restricciones, como la que hay en la Red de redes. Y nunca hasta ahora, en parte debido a esa abundancia de recursos informáticos, habíamos estado tan cerca de saturarnos, abrumarnos e incluso intoxicarnos con una avalancha de contenidos tan apabullante como la que existe en Internet y en otras de las afluentes de la sociedad de la información. Abierta y ancha, la ilimitada colección de avenidas informáticas que es Internet se encuentra, sin embargo, vedada para quienes no tienen el privilegio de contar con equipamiento y conexiones suficientes. (más…)

¿Cuál gobierno?

Publicado en Política digital, diciembre de 2005

A estas alturas del sexenio he perdido cualquier confianza, si es que alguna vez la tuve, en los propósitos y las capacidades del gobierno del presidente Vicente Fox. Nunca creí en las aptitudes del presidente y su equipo pero merecían el beneficio de la duda. Hoy la única certeza que tenemos es que falta un año para que termine esa administración.

   En el terreno de la política digital siempre reconocí que la de Fox era la única propuesta que, en 2000, hacía énfasis en las ventajas de la informática. Pero en ese, como en tantos temas, el gobierno ha sido un fiasco. e-México y e-gobierno fueron proyectos fundamentalmente huecos. A las computadoras y a la Red se les idealizó como si no fuesen instrumentos que sólo funcionan cuando están al servicio de políticas específicas.

   La única política informática en México es la que mantienen las empresas de ese ramo. En los municipios hay computadoras pero sin que en todos los casos se sepa, bien a bien, qué uso se les puede dar. Se han tendido redes hasta algunas escuelas pero no se ha puesto el énfasis en la capacitación de los profesores hipotéticamente destinados a utilizarlas. Y no hay proyectos para diseñar contenidos auténticamente originales.

   Antes de cumplir este encargo de Política Digital me di una vuelta por el portal electrónico del gobierno mexicano, http://www.gob.mx,  en un afán para identificar novedades y, si fuera posible, avances. Lamentablemente confirmé la pobreza de contenidos, los defectos técnicos y la ausencia de una idea integral de relaciones con la sociedad que han definido al llamado gobierno electrónico durante estos años.

   Allí, abrí el sitio del “Observatorio laboral” que pretendidamente contiene “información en línea” sobre el mercado de trabajo. Pero lo que ofrece es una compleja clasificación de variadas actividades. De allí no se puede transitar a los sitios en donde hay ofertas de trabajo. Para eso hay que regresar al portal y dirigirse a www.chambatel.gob.mx A los diseñadores de estos sitios nadie les ha platicado que existen ligas para brincar de un domicilio a otro en la Internet.

   En el portal del gobierno la sección “Democracia” conduce a una docena de temas. El rubro “Partidos políticos y elecciones” contiene, a su vez, tres apartados. Hay un calendario electoral que no fue elaborado por el gobierno sino por un centro de estudios privado, el CIDAC. Un directorio de partidos políticos incluye al Partido México Posible que, para desdicha de sus seguidores, desapareció hace varios años. También hay una liga al sitio del IFE con indicaciones para tramitar la credencial de elector.

   El rubro “Cultura política” ofrece un Calendario político de México 2004. Pero se trata de una compilación de fechas cívicas. Así me entero de que hoy, viernes 21 de octubre, es aniversario de la promulgación de la Constitución de Apatzingán. No hay una sola liga que pueda conducir a más información sobre esa efeméride. Para mi sorpresa ese calendario no ha sido elaborado por el gobierno federal sino por el gobierno del Estado de México.

   Descuidada, descontextualizada, improvisada, vieja y sobre todo ajena, la información a la que conduce www.gob.mx carece de utilidad sustantiva. Tampoco ha tenido éxito para alentar la participación de sus usuarios. El Foro de la Democracia, que forma parte del portal, muestra en su primera página 30 mensajes, registrados del 14 de enero de 2004 al 19 de septiembre de 2005. Sorprende que sean tan pocos, en un lapso tan amplio. Pero asombra más la escasez de sus participantes. 14 de esas contribuciones se deben a un señor llamado Rodolfo Rosas Escobar; otras 10 las escribió el ciudadano Dagoberto Gmo. Flores Lozano. Dos ciudadanos acapararon, durante 20 meses, la discusión del Foro electrónico sobre democracia del gobierno mexicano.

   El portal tiene 16 foros. El otro más concurrido está destinado a la Educación. Los 30 mensajes más recientes, el día que hago esta visita, van del 12 de abril de 2004 al 21 de octubre de 2005. De ellos, 24 fueron colocados por el señor Rodolfo Rosas Escobar. Otros 4 los escribió don Dagoberto Gmo. Flores. ¿Qué haría el e-gobierno sin esos dos abnegados ciudadanos?

   En México no tenemos auténtico gobierno electrónico, al menos en el plano federal. Para el gobierno la informática no ha sido un instrumento de relación con los ciudadanos sino de simulación.

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Información: diagnósticos, discrepancias, deliberaciones

Publicado el 1 de junio de 2003 en La Crónica de Hoy y otros diarios

Apenas a tiempo para ser consideradas en las propuestas que México llevará a las reuniones preparatorias de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información a fines de este año en Ginebra, la Conferencia Internacional que organizó el Senado de la República recogió numerosas, sugerentes y variadas propuestas. Con presencia de varios centenares de participantes y difundida en vivo por el Canal del Congreso –a cuyos números telefónicos los televidentes de los estados podían enviar comentarios y preguntas– la Conferencia realizada entre el miércoles y el viernes de esta semana buscó contribuir a ubicar el tema de las nuevas tecnologías de la información en la agenda de los asuntos nacionales.

   La importancia que ya se le reconoce al desarrollo de la Internet y los nuevos medios se advierte en el interés que suscitó entre los poderes Legislativo y Ejecutivo. Los senadores Dulce María Sauri del PRI, Demetrio Sodi del PRD y Javier Corral del PAN –este último titular de la Comisión de Comunicaciones y Transportes que organizó la Conferencia– presentaron sendas ponencias que coincidieron en la preocupación por la insuficiente relevancia que hasta ahora había tenido, en el mundo político mexicano, el debate sobre la sociedad de la información.

   El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Diego Fernández de Cevallos, acudió a la Conferencia para comprometerse a que sus conclusiones sean atendidas por el presidente de la República cuando se defina la posición del Estado mexicano ante la Cumbre de Ginebra. El día de la inauguración el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, había considerado que las políticas públicas sobre asuntos como el que se discutió en el patio central del Senado tienen que reconocer la participación de la sociedad. 

 

Conferencia internacional

   El contexto para deliberar la posición de México en la Cumbre Mundial pero sobre todo para definir qué es preciso hacer en nuestro país en la ruta de un desarrollo nacional de la informática y la comunicación, lo establecieron los conferencistas internacionales.

   El prestigiado profesor Armand Mattelart de la Universidad de París, cuya experiencia e influencia en la comunicación latinoamericana es ampliamente conocida, no solo ofreció una espléndida conferencia sobre la pertinencia de entender a la sociedad de la información como una sociedad de los saberes para todos y por todos. Además, con disciplina y generosidad, estuvo presente los tres días de sesiones acompañado de su esposa Michelle, también investigadora de los medios y la cultura en las sociedades contemporáneas.

   El doctor Alejandro Piscitelli de la Universidad de Buenos Aires, autor de libros fundamentales para entender el desarrollo de las ciberculturas y fenómenos recientísimos como las llamadas empresas “punto-com” que surgieron y fracasaron debido a una apreciación demasiado voluntarista del auge de la Internet, ofreció una conferencia sobre la nueva economía.

   La periodista británica Sally Burch, directora de la Agencia Latinoamericana de Información, presentó un enterado inventario de las medidas que se pueden tomar para defender la libertad de expresión y auspiciar la participación de la sociedad en las nuevas redes de información.

   El doctor Bert Hoffmann del Instituto Iberoamericano de Hamburgo, autor de una cuidadosa investigación sobre la Internet en varios países latinoamericanos, describió las posibilidades (pero también los riesgos) de las nuevas tecnologías respecto de las economías de naciones como la nuestra.

   El consejero regional de la Unesco, Alejandro Alfonzo, describió las líneas principales de la Cumbre Mundial cuya primera fase tendrá lugar en diciembre próximo en Ginebra. Una segunda reunión se realizará en noviembre de 2005 en Túnez. Por su parte el colombiano Santiago Reyes Borda, actualmente asesor del Ministerio de Industria de Canadá, explicó el desarrollo de la Internet en ese país norteamericano.

 

Variadas voces nacionales

   Esas conferencias a cargo de invitados extranjeros, fueron complementadas con intervenciones de especialistas mexicanos en seis paneles. Jaime Chico Pardo, director general de Teléfonos de México; los consultores en asuntos informáticos Ricardo Zermeño y Enzo Molino y senadores de los tres partidos nacionales, estuvieron entre los panelistas.

   Del campo académico hubo profesores de la UAM como Scott Robinson y Antulio Sánchez; Kiyoshi Tsuru y Jorge Navarro del ITAM y Ernesto Piedras, del CIDE. De la UNAM participaron, entre otros, el profesor Víctor Flores Olea, el maestro Jorge Alberto Lizama y el director de Cómputo Académico Alejandro Pisanty. También estuvo Adolfo Dunayewish, de la organización civil La neta que se ha interesado en el uso ciudadano de la red de redes.

 

Ausencias y relevos

   Se habían comprometido a participar el presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, Jorge Arredondo, y el director del programa e-México, Julio César Margáin. Unas horas antes de la Conferencia los dos avisaron que no acudirían. Es deplorable que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, de la cual dependen esos dos funcionarios, haya querido ignorar a la Conferencia.

   A ese desdén, los organizadores respondieron con astucia política. Los sitios que dejaron libres Margáin y Arredondo fueron ocupados por dos especialistas con un intenso y directo conocimiento de las nuevas tecnologías de la información.

   Uno de ellos es Javier Lozano Alarcón, que en el gobierno anterior fue presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones y subsecretario de Comunicaciones y Transportes y que, dedicado hace algunos años a la consultoría privada, recientemente fundó el Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones.

   El otro invitado que a pesar de haber sido convocado a última hora llegó con una presentación repleta de experiencia y sugerencias fue don Carlos Casasús, que en años pasado también fue subsecretario de Comunicaciones y presidente de la Cofetel y que actualmente dirige la Corporación Universitaria para el Desarrollo de Internet.

   Hubiera sido muy útil que los actuales responsables del desarrollo informático del país explicaran, ante un auditorio enterado e interesado, las características de los proyectos que tienen para incorporar a México a la sociedad de la información. Sin embargo, en el plano de las propuestas y el debate, la participación de Casasús y Lozano fue muy gratificante.

   A diferencia de la postura de la SCT la Secretaría de Relaciones Exteriores, que representa a nuestro país en los preparativos de la Cumbre de Ginebra y Túnez, manifestó una reconocible actitud de apertura. Además del titular de la SRE que estuvo en la ceremonia inaugural, en la última sesión participó con una ponencia el doctor Salvador de Lara Rangel, Director General de Negociaciones Económicas Internacionales de esa Secretaría.

  

Encandilamiento tecnológico

   En la relatoría de la Conferencia Internacional se reconoce que, en las sociedades contemporáneas, la información no basta. De hecho, su exuberancia llega a ser un problema adicional a los que significa el marginamiento respecto de los cauces de difusión más abundantes en datos y opciones. Darle respuesta y contenido a esa preocupación es tarea de las sociedades y los Estados.

   Al explicar a la Sociedad de la Información se entremezclan el diagnóstico y el pronóstico. En las sesiones de la Conferencia se recordó la definición de los documentos preparatorios para la Cumbre de Ginebra: “Es una nueva forma de organización social, más compleja, en la cual las redes TIC más modernas, el acceso equitativo y ubicuo a la información, el contenido adecuado en formatos accesibles y la comunicación eficaz deben permitir a todas las personas realizarse plenamente, promover un desarrollo económico y social sostenible, mejorar la calidad de vida y aliviar la pobreza y el hambre”.

   Como delante de otros recursos de información, con estos que ofrecen las nuevas tecnologías corremos el riesgo de quedar atrapados por el encandilamiento y el sobredimensionamiento que produce su influencia. El doctor Mattelart señaló en su disertación que “el enfrentamiento no es entre tecnófilos y tecnófobos sino entre mesianismo tecnoglobal y apropiación de las técnicas en cada sociedad”.

 

Defensa del espacio público

   Mattelart mismo se había referido a las connotaciones geopolíticas de la Sociedad de la Información. Antes, en la inauguración de la Conferencia el Rector General de la UAM, Luis Mier y Terán, deseó: “Todos los países debemos tener garantizado el acceso a la información pero, además y sobre todo, tendremos que tener garantizado el acceso a la palabra”. Con afán similar Sally Burch, de la Agencia Latinoamericana de Información, propuso “rescatar el sentido de lo ‘público’: lo que no es ni del Estado ni de lo privado… (la) esfera o espacio donde la ciudadanía en sus diversas expresiones pueda intercambiar ideas, debatir sobre modelos de sociedad, fiscalizar el manejo de poderes y tener un acceso transparente a la información que concierne a la comunidad”. Ese ámbito plural de la comunicación, dijo Burch, ha de ser garantizado por políticas públicas.

   Anhelos y políticas entremezclados, a la Sociedad de la Información se le reconoció como espacio de bienaventuranza pero también territorio de riesgos tan grandes como las oportunidades que ofrece. En el inicio de las sesiones el legislador Javier Corral Jurado indicó que “el Senado de la República tiene interés en que haya un rostro humano de las tecnologías de la información y de la comunicación”.

   De la manera como se le moldee, con políticas públicas, acciones legislativas y según la concertación social que se logre, dependerá la humanidad o brutalidad que tengan los rostros de esta Sociedad de la Información. Alfonzo, de la Unesco, se apoyó en la Declaración de Bávaro, que forma parte de los materiales que alimentan la discusión rumbo a Ginebra, para decir: “La sociedad de la información es un sistema económico y social donde el conocimiento y la información constituyen fuentes fundamentales de bienestar y progreso”.

   Otras voces en la Conferencia amalgamaron reivindicaciones sociales y subrayaron diferencias políticas con las concepciones imperantes en la discusión y, en vez de Sociedad de la Información, prefirieron hablar de “Derecho humano a la comunicación”. En un comunicado dirigido a la reunión por 14 organizaciones sociales y 9 ciudadanos interesados en el tema, se plantea que ese derecho sea “garantizado a todos los miembros de la población, incluyendo en esto su participación activa, incluso en la producción de contenido, y el derecho a la propiedad de los medios para transmitir tales contenidos”.

 

Brecha, software y futuro

   En la Conferencia se habló, y surgieron numerosas propuestas, acerca de las medidas pertinentes para abatir la brecha entre quienes tienen acceso y aquellos que siguen apartados de las nuevas tecnologías de la información, se discutieron medidas para utilizar esos recursos en la educación, se dedicaron varias horas a evaluar los riesgos a las libertades y la posibilidad de emprender acciones técnicas y jurídicas para preservar el derecho a la expresión en las redes informáticas. En su relación con la economía se hicieron recomendaciones para impulsar la industria informática y especialmente la producción de contenidos y software nacional.

   El método para procesar esas sugerencias y la participación de sectores muy variados en la Conferencia que organizó el Senado podrían ser emblemáticos de la Sociedad de la Información que es posible construir: con una deliberación enterada y abierta, logrando que la posición mexicana en Ginebra represente el interés de la sociedad y no únicamente las apreciaciones gubernamentales y propiciando que a estos temas se les confiera la importancia que tienen en el diseño de la sociedad, la economía y la cultura del país.

  

ALACENA: Luis Suárez

Cronista del cambio político en México, fundador de organizaciones de periodistas, hombre de convicciones antimperialistas y colaborador de numerosos medios, Luis Suárez murió ayer a los 85 años.

   Nació en España donde fue capitán de milicias en la guerra civil. De su llegada a nuestro país y de las simpatías que conservaría toda la vida escribió en su libro más reciente: “Por obvias razones de gratitud y afinidad política –arribé a puerto mexicano el 13 de junio de 1939, en el oleaje de refugiados españoles derrotado en la prebatalla antifascista de la Segunda Guerra Mundial– me siento identificado, como nuevo mexicano, con la obra y la política de Lázaro Cárdenas. En General, que escrito con mayúsculas ya no requiere nombre ni apellido, no sólo me abrió, como a miles, las puertas de México; también, y como a muchos, las de su familia”.

   Eso escribió Suárez en la presentación de su libro Cuauhtémoc Cárdenas. Política, familia, proyecto y compromiso que apareció hace tres meses. En otras obras dejó testimonio de sus convicciones y afinidades: Lucio Cabañas, el guerrillero sin esperanzas (1976); Echeverría rompe el silencio (1979); Petróleo: ¿México invadido? (1981), entre otros.

   Colaborador de docenas de publicaciones -entre ellas, durante largo tiempo Siempre! y Excélsior–, hizo durante 17 años el programa de televisión Luis Suárez en el Once. Hace casi tres décadas participó en la fundación de la Unión de Periodistas Democráticos, fue directivo en la Organización Internacional de Periodistas y desde hace varios años presidía la Federación Latinoamericana de Periodistas.

   En numerosos foros Luis Suárez pugnó por la apertura de los medios de comunicación. En su libro más reciente apuntó: “La información es un instrumento de y para la gobernabilidad, pero no sustituye las diferencias, y menos elimina las desigualdades sociales. Ha de servir para la más consciente participación ciudadana. Pero se ha convertido en un elemento del poder que los verdaderos poderes apetecen para consolidarse sobre las diferencias de clase”.

Más allá del inglés y las computadoras

Publicado en La Crónica de Hoy el 9 de octubre de 2000

En algo tenía razón Francisco Labastida. Necesitamos inglés y computadoras. Aquella propuesta fue presentada de manera pobre y fuera de contexto, pero la embestida fundamentalista e ignorante que se desató en su contra es evidencia de lo mucho que nos falta para que en México asignemos a las nuevas tecnologías el carácter prioritario que debieran tener.

   El aprendizaje del inglés de ninguna manera se contradice con la cultura nacional –al contrario, ofrece una herramienta más para difundirla fuera del país–. Las computadoras no tendrían que contraponerse con la satisfacción de requerimientos más urgentes.

   Necesitamos computadoras y mexicanos capaces de aprovecharlas para aprender y trabajar en ellas. La Internet, que está modificando las fronteras universales, se extiende en México pero a pasos más lentos en comparación con lo que podríamos lograr si tuviésemos una política nacional expresa, intencionada y sólida para impulsar el empleo de ese recurso.

   México no cuenta con una política informática de carácter nacional. El presidente electo ha manifestado cierta pero aún difusa simpatía por atender ese tema. La semana pasada uno de los especialistas de mayor reconocimiento internacional en la promoción de usos sociales de las nuevas tecnologías de información se refirió a la situación mexicana en ese terreno, en una carta abierta a Vicente Fox.

   Gary Chapman, director del Proyecto Siglo 21 en la Universidad de Texas en Austin, escribe cada dos semanas la columna Nación Digital que se publica en Los Angeles Times. Su columna más reciente fue una misiva a Fox que comienza en estos términos:

    “Felicitaciones por su victoria histórica en la elección presidencial. Cerca de 100 millones de mexicanos y otros que quieren a México desean el cambio en su país y tienen grandes esperanzas para cuando comience su nueva administración en diciembre. Pero claramente, un asunto de gran importancia es cómo traer a México a la ‘nueva economía’ de la Internet, la alta tecnología y el comercio global. México tiene muchos recursos por explotar en tecnología, pero han sido obstaculizados por políticas gubernamentales débiles o malas. Usted puede cambiar esto. Déjeme ofrecerle algunas sugerencias de cómo puede empezar”.

   Chapman considera que el futuro mexicano en el campo de la informática debiera apoyarse en la utilización masiva de programas de software gratuitos, conocidos como de “código abierto”. Ejemplos de esos programas son los sistemas operativos Linux y Gnome, que cumplen con funciones parecidas al conocido sistema Windows pero por los cuales no es preciso pagar licencias de alto costo.

   La sugerencia de Chapman al Presidente Electo mexicano implica que la política informática de nuestro país ahorre el gasto en licencias para empresas como Microsoft. Parece audaz, pero el también director asociado del Instituto de Política en Telecomunicaciones a Información de la Universidad de Texas tiene buenas razones.

   El sistema Gnome, que crea una pantalla similar a la de Windows, fue desarrollado por Miguel de Icaza, un programador mexicano de 27 años. “Este verano –relata Chapman– De Icaza comenzó en la Fundación Gnome a unificar y estabilizar el software para la pantalla de Linux y obtuvo el apoyo de IBM, Sun Microsystems, Hewlett-Packard y Compaq, entre otras grandes empresas estadounidenses. El es un héroe para los programadores jóvenes en todo el mundo y también debería ser un héroe para todos los mexicanos. Usted debería reunirse con Miguel de Icaza y conocerlo a él y a otros jóvenes como él. Son la mejor esperanza para México”.

   Chapman considera que si adoptara el software gratuito, México ahorraría muchos dólares. El mismo gobierno de nuestro país, tendría menos presión para emprender acciones judiciales contra la piratería de programas de cómputo porque, al generalizarse el empleo de software gratuito, la venta ilegal de los programas comerciales disminuiría.

   El especialista, que estuvo en nuestro país en 1996 invitado por el capítulo mexicano de la Internet Society, también le sugiere al presidente electo la creación de grupos de “jóvenes evangelistas del software gratuito, hackers y creadores de sistemas que podrían crear la cultura y el espíritu de un embrionario movimiento por el software libre”.

   Chapman, que forma parte de la Campaña para una Tecnología Responsable, también recomienda mejorar la infraestructura en telecomunicaciones. Considera que ni Telmex ni competidores de esa empresa como Avantel, tendrán capacidad para cubrir las necesidades de comunicación de los mexicanos en las zonas más pobres y le recomienda a Fox que conozca la experiencia de una empresa de San Diego llamada Tachyon Inc., cuyo vicepresidente, el mexicano Santiago Ontañón, está ofreciendo conexiones baratas y rápidas a la Internet a través de enlaces al satélite Satmex 5 que cubre todo nuestro país.

   Concluye Chapman su carta abierta a Vicente Fox: “Habrá presiones fuertes, tanto internas como externas, para que México adopte un modelo convencional de desarrollo, dependiente de los grandes actores corporativos y los mega negocios. Pero usted tiene la oportunidad de fomentar algo diferente y mucho más interesante. Deles su poder, prestigio y visión a la gente joven, a sus empresarios e innovadores y a los idealistas prácticos del movimiento por el software gratuito. Eso compensará en el largo plazo y podría transformar drásticamente a México”.

El método es la clave

Publicado el 11 de diciembre de 2003 en La Crónica de Hoy y otros diarios

Ginebra. Al cabo de un extenso y peculiar proceso deliberativo este miércoles comenzó la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información. El bajo perfil que el gobierno mexicano decidió conferir a su delegación –encabezada por el secretario de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola— ha sido parte del escaso interés que este evento suscitó en nuestro país.

   A diferencia de la nuestra en muchas otras naciones hubo reconocible atención, e incluso expectación, ante la convocatoria hacia Ginebra. La discusión del rumbo que el mundo quiere dar al uso de las nuevas tecnologías de la información y el debate sobre los medios de comunicación convencionales es de primera importancia. Pero en México, más allá del foro que organizó en mayo el Senado de la República y una consulta privada a la que convocó la semana pasada la Secretaría de Relaciones Exteriores, los preparativos de esta Cumbre pasaron desapercibidos.

   Por eso no ha sido extraño que a diferencia de las docenas de cubanos, chilenos o peruanos –para solo mencionar tres grupos de América Latina— que discuten y promueven sus respectivas visiones de la sociedad de la información en los bulliciosos pasillos del Palacio de Exposiciones en Ginebra, los mexicanos sean unos cuantos.

   Habrá mucho por decir acerca de las deliberaciones y decisiones de esta Cumbre. Los lineamientos que aquí se establezcan acotarán y orientarán el desarrollo de la Internet y los compromisos de los medios de comunicación convencionales. Más allá de esos acuerdos, México y especialmente nuestra desastrada clase política podrían aprender del proceso que antecedió a la Cumbre.

   Desde hace más de un año los gobiernos y organismos internacionales que promueven este evento pusieron a discusión de todos los interesados los borradores de Plan de Acción y Declaración  de Principios que serán aprobados el viernes próximo en la sesión plenaria de la Cumbre. Una intensa evaluación en espacios abiertos en la Internet permitió que todo aquel que quisiera, en cualquier parte del mundo, opinara acerca de esos textos.

   Los borradores fueron examinados, en tres sesiones preparatorias aquí mismo en Ginebra, por los delegados de los gobiernos y además por representantes de organismos no gubernamentales y de empresas relacionadas con las industrias de la comunicación y la información. Conforme se acercaba la fecha de la Cumbre las diferencias se decantaban más pero también se construía un contexto de coincidencias.

   Las tres reuniones previas no fueron suficientes y tuvieron que organizarse otras dos. Todavía la noche del martes pasado estaban siendo elaboradas las versiones finales. No comentamos aquí sus contenidos sino el método. Primero se definieron las ideas y las propuestas. Solo cuando hubieron sido delimitadas, los interesados apuntaron sus diferencias.

   Ahora que ya se conocen acuerdos y discrepancias los sectores que durante todos esos meses concurrieron en su examen han establecido posturas delante de tales documentos. La aprobación estará a cargo de los gobiernos. Los representantes de las empresas han señalado que no están de acuerdo con todos sus contenidos. Las ONG’s redactarán sus propias conclusiones y la tarde de este miércoles cabildeaban para que formen parte de los documentos oficiales de la Cumbre.

   Aunque los desacuerdos no son menores, están ceñidos por los acuerdos básicos. Uno de ellos es la voluntad para venir a discutir y expresar aquí las posiciones de cada quien. Este miércoles en la inauguración de la Cumbre el presidente del Comité Preparatorio, Adama Semassekou, ex ministro de Educación de Mali, consideró que ese procedimiento “puede ser el preludio de una nueva generación de cumbres internacionales…. en donde todos los que tienen decisiones en cada tema puedan participar de forma equitativa, sobre la base de propuestas formuladas por todos los protagonistas”.

   Ese es el método: primero las propuestas y luego las posturas en torno a ellas. En México, en cambio, en los días recientes hemos visto cómo primero se definen alineamientos y después se articulan iniciativas de cada uno de ellos.

   Las propuestas de reforma fiscal que están en juego no han sido discutidas con la amplitud que ese tema merece. Hay demasiada prisa –como si los legisladores no pudieran reunirse una quincena más, en periodo extraordinario— y demasiado nerviosismo.

   Por lo menos ya platican entre ellos. Hablando se entenderán, incluso en esa arena de intereses sin posiciones en que se ha convertido el PRI. Si de estos días pantanosos y grises nuestros dirigentes políticos entienden que hasta para reñir se necesita un método, quizá esta temporada de bulla hueca y desencuentros yermos no hayan pasado tan en vano.