En la era de la posverdad

Publicado en Telos No. 107, Madrid, junio – septiembre de 2017

Raúl Trejo Delarbre

   Le dicen posverdad y es la propagación de versiones falsas, presentadas como auténticas, que ha influido en algunos de los virajes políticos más drásticos en los años recientes. No se trata de la simple repetición de mentiras, que siempre las ha habido en el quehacer político, sino del efecto que tienen las redes sociodigitales en la articulación de grandes núcleos de la personas que dan más verosimilitud a informaciones falsas pero que les parecen creíbles y no a las noticias que difunden los medios de comunicación tradicionales.

   El Brexit por el que votó la mayoría de los británicos en junio de 2016 para romper con el resto de Europa, el rechazo cuatro meses más tarde en Colombia a los acuerdos de paz y la elección de Donald Trump a fines de ese año, han sido decisiones acompañadas por la propagación de versiones falsas que muchos ciudadanos tomaron como ciertas. Sigue leyendo «En la era de la posverdad»

Facebook, ¿víctima de la posverdad?

Ilustración tomada de theday.co.uk

Publicado en MediaTelecom en enero de 2017

   Las noticias falsas alteran, corrompen y en ocasiones definen el ánimo político de los ciudadanos. En Estados Unidos las campañas presidenciales estuvieron acompañadas por la intencional propagación de mentiras presentadas como informaciones verdaderas. La plataforma digital más utilizada en esa deliberada labor para confundir y engañar fue Facebook, la red sociodigital con mayor presencia en el mundo y que es tomada como fuente de noticias por el 44% de los estadounidenses.

   La eficacia de una noticia radica en su credibilidad. Aunque anuncie un hecho inusitado o extravagante, si hay quienes la crean esa información circulará y convencerá. En la campaña estadounidense de 2016 la polarización política, así como la voluntad de muchas personas para creer en conspiraciones y truculencias que de otra manera serían inverosímiles, permitió que las noticias falsas fueran consideradas como ciertas. Algo similar sucedió en México a comienzos de 2017, cuando hubo una oleada de saqueos estimulados desde las redes sociodigitales que exageraron las de por sí graves informaciones acerca del disgusto social con motivo del aumento en el precio de las gasolinas. Sigue leyendo «Facebook, ¿víctima de la posverdad?»

Cultura, intercambio y pensamiento en la era de Facebook

   Este es un texto que ha permanecido inacabado durante varios años. Antes de que se haga más viejo es pertinente ponerlo a circular y no hay mejor ocasión que el décimo aniversario de Facebook. Las primeras páginas de este ensayo aparecieron en la revista Zócalo a fines de 2010.

  El ensayo completo, en PDF, se puede descargar aquí

  Estos son algunos temas que se desarrollan en el texto.

     * En Argentina y Colombia, más de 6 de cada 10 jóvenes tiene cuenta en FBFacebook. En Uruguay son 7 de cada 10. En Chile, casi todos los jóvenes están suscritos a ese servicio. En México, son 4 de cada 10. El auge de las que muchos han denominado redes sociales resulta evidente. Espacios como Facebook nos pueden merecer consideraciones enfáticamente críticas: la comunicación en esa red es parca e incluso precaria, la socialización que se ejerce allí resulta muy pobre en comparación con el intercambio fuera de línea, la exhibición de episodios y comportamientos que se suscita en tales espacios destaca por encima de contenidos de mayor densidad intelectual… pero digamos lo que digamos, es un hecho que cada vez más jóvenes se conectan a esa red en donde no solamente cultivan, improvisan o imaginan amistades, sino además intercambian experiencias de la más variada índole. Sigue leyendo «Cultura, intercambio y pensamiento en la era de Facebook»

El periodismo en la era de Twitter. Qué podrá hacer Jeff Bezos con The Washington Post

Publicado en Zócalo, septiembre de 2013

Las dos redacciones en "House of Cards"
Las dos redacciones en «House of Cards»

En House of Cards, que es quizá la serie de mayor éxito en la televisión internacional durante este año, una de las protagonistas es una reportera que transita de la prensa convencional a la de carácter digital.

Zoe Barnes (protagonizada por Kate Mara) es una reportera ambiciosa y avispada cuyos repentinos éxitos, logrados con mucha audacia profesional y pocos reparos éticos, le permiten dejar las certezas del diario impreso para lanzarse a la aventura del periodismo en línea. La redacción del periódico tradicional es ruidosa y espaciosa. En cambio la redacción de la publicación en línea es pequeña y sin escritorios: los periodistas se acomodan en una butaca o se tumban en el piso, cada uno con su propia laptop y aislados con los audífonos conectados al iPod. Ese es el medio por el cual Barnes cambió al diario que le ofrecía ascensos para los siguientes años. El sitio digital le paga más y allí no padece las restricciones de contenido que le imponía el periódico impreso. Aquel diario se llama The Washington Herald y no hace falta demasiado esfuerzo para identificarlo con The Washington Post. Sigue leyendo «El periodismo en la era de Twitter. Qué podrá hacer Jeff Bezos con The Washington Post»

Yo soy yo y mi entorno digital

Política y ciudadanos en las redes sociales digitales

Zócalo, noviembre de 2012

La política viaja por las redes sociales digitales. No hay gobernante, o candidato a serlo y que se respete que no tenga cuenta de Twitter; no hay campaña reconocible que pueda prescindir de YouTube. Las redes sociales son nuevas ágoras del contraste cívico, extienden y propalan el proselitismo, exhiben a los personajes públicos de todas las maneras posibles, enlazan a los ciudadanos con las habitualmente ajenas contingencias políticas, trasladan a los medios de comunicación convencionales el pulso de los asuntos públicos.

Social media and politics
Ilustración tomada de http://www.orlandosentinel.com

   Hoy en día y con una rapidez solamente equiparable a la manera como se divulgan dimes y diretes de la vida privada de sus usuarios, las redes digitales se han enmarañado con los asuntos públicos acotándolos y a la vez explayándolos. La idea misma de espacio público se modifica, en virtud del acceso amplio e intenso que tienen los ciudadanos a esos nuevos territorios de encuentro e intercambio. Las redes sociales son irrenunciables para abordar e incluso dirimir temas de interés público y de su contundente eficacia se deriva una suerte de mitificación obnubilada. Los apologistas de estas redes, que somos casi todos sus embelesados o atrapados pero de todas maneras consuetudinarios usuarios, repetimos demasiado acríticamente categóricos lugares comunes acerca de su utilidad política. Que las movilizaciones en los países árabes no hubieran sido tales sin los mensajes en Twitter y Facebook. Que Obama ganó la elección de 2008 gracias a que entendió la nueva sensibilidad de twitteros y blogueros. Que los indignados españoles y los ocupantes estadounidenses alcanzaron repercusiones globales debido a que sus movimientos se expandieron antes que nada en Internet. Sigue leyendo «Yo soy yo y mi entorno digital»

Facebook sin fábulas

A fines de 2011 la revista «Ciencia y desarrollo» publicó, sin mi permiso, el artículo que aparece a continuación. Este texto forma parte de un trabajo más amplio sobre Facebook. Ese artículo se los envié a los editores de «Ciencia y desarrollo» a petición suya pero, más tarde, retiré mi autorización para publicarlo cuando advertí que la corrección de estilo que le hacían desvirtuaba el sentido de algunas de mis afirmaciones. Apenas me he enterado de esa publicación. Además, he encontrado que en varios sitios en la Red se reproducen párrafos de ese artículo sin que sean mencionados la fuente ni el autor. 

 

En Facebook participamos para hacer amigos, pero antes que nada para ratificar allí las amistades que ya

Ilustración tomada de http://www.socialmedia.com.uy/

tenemos fuera de línea. Las relaciones que construimos o mantenemos en ese espacio son bilaterales, entre un amigo y otro, pero también es importante la suma de todas ellas. Internet, como es bien sabido, está diseñada a partir de un esquema reticular. Facebook, a su vez, recrea ese modelo de vínculos que adquieren singularidad y flexibilidad precisamente porque están organizados en red.

Acumular amigos se vuelve señal de prestigio, acaso a imitación de la vida fuera de línea pero con la ventaja de la instantaneidad con que se entablan las relaciones de amistad en ese sitio. Muchos amigos no significan más acompañamiento ni mejores amistades –aunque también ese reconocimiento vale para las relaciones presenciales–. La intensidad de las relaciones amistosas y las gratificaciones personales que impliquen dependen de circunstancias muy variables. Resulta imposible generalizar: no todos quienes tienen amplias redes de amigos en Facebook mantienen relaciones estrechas o frecuentes con ellos, de la misma forma que no todos los que prefieren tener pequeños circuitos, por lo general de amigos con quienes tienen trato fuera de línea, se consideran más agraciados por esas relaciones. Sigue leyendo «Facebook sin fábulas»

Twitter: políticos despistados, seguidores fatigados

Publicado en Zócalo, abril de 2012

   Existe la creencia de que Twitter es un medio horizontal. Pero no todos estamos allí en iguales condiciones. Cada usuario tiene la misma oportunidad de lanzar mensajes a ese océano de tweets interminables, pero quienes cuentan con más seguidores tendrán más posibilidades de ser leídos. Allí se encuentra la primera causa de desigualdad en Twitter. Esa red social reproduce, con otros rasgos, la disparidad que existe en los medios convencionales y que no solamente es ocasionada por la malevolencia de los consorcios comunicacionales sino que es un rasgo estructural de nuestra sociedad. La desigualdad es reproducida por las concepciones de autoridad, prestigio, simpatía o empatía que llevan a un usuario de Twitter a suscribirse a una cuenta, en un proceso similar al que conduce a un televidente a elegir a uno u otro actor de telenovela o conductor de televisión.

Imagen tomada de http://www.animalpolitico.com

En Twitter, claro, disponemos de un elenco numéricamente mucho más robusto que el que ofrece el Canal de las Estrellas para decidir a quién seguimos. Pero no deja de ser significativo el hecho de que los mexicanos con más seguidores sean, casi todos, personajes de la televisión. Sigue leyendo «Twitter: políticos despistados, seguidores fatigados»

Campañas en Twitter: seguidores no son siempre adherentes

Publicado en Zócalo, enero de 2012

Todos están en Twitter. Todos anuncian, dicen, se congratulan consigo mismos, algunos reprochan y saludan; muy pocos aportan y discuten realmente, en esa extensión portátil de Internet. Twitter es accesible, sencillo y simplificador. Tiene el encanto –y el riesgo– de la inmediatez. Suele tener también el de la ubicuidad, de tal suerte que registra los pasos de quienes envían mensajes desde el Ipod o la Blackberry.

Está de moda. Lo estará aún más durante las campañas políticas de 2012. No habrá candidato con aspiraciones serias que no twitee sus andanzas y pretensiones. No habrá campaña, local ni nacional, que no se extienda a las redes sociales y en primer lugar a ese registro de circunstancias que se aprietan en 140 caracteres.

Imagen tomada de http://www.toonpool.com

A mediados de diciembre pasado, Enrique Peña Nieto tenía 208 mil seguidores en Twitter. Cada día, entre 5 y 10 mil internautas se sumaban a la cuenta @epn.

Los tweets  de @lopezobrador_ eran seguidos por 160 mil personas y reunía 3 o 4 mil nuevos interesados diariamente.

Los seguidores de Josefina Vázquez Mota, @josefinavm, llegaban a 127 mil y cada 24 horas se les sumaban entre 2y 3 mil más. Sigue leyendo «Campañas en Twitter: seguidores no son siempre adherentes»

¿Hacia una política 2.0?

Potencialidades y límites de la red de redes

Las redes sociales asentadas en Internet plantean opciones, pero sobre todo desafíos, a la política convencional. El uso de la red para difundir contenidos políticos tiene implicaciones que van desde el traslado de las confrontaciones políticas a esos nuevos espacios hasta la posibilidad de que, en ellos, los ciudadanos atemperen su rechazo al quehacer político mismo. En este artículo se discute el concepto de red 2.0, se describe el auge de las redes sociales y se apuntan algunas de sus limitaciones, en especial para promover la deliberación de ideas. Finalmente, se incluyen consideraciones generales acerca de su utilización en la construcción de la democracia latinoamericana.

Artículo publicado en la revista Nueva Sociedad 235, septiembre – octubre de 2011.

Texto completo, en PDF, descargable aquí.

La vida sin Blackberry

Comentario en W Radio    

Las fallas técnicas a veces son útiles. El desperfecto que privó de sus conexiones a Blackberry a millones de usuarios en todo el mundo nos permitió recordar la nueva y comprometedora dependencia que tenemos respecto de los dispositivos digitales.

La posibilidad de hacer y recibir llamadas telefónicas es la menor de las características de ese artefacto. Blackberry se popularizó debido a su capacidad para descargar y enviar correos electrónicos, así como gracias a la red privada que les permite a sus usuarios intercambiar mensajes.

Más tarde, la marca de la zarzamora se acomodó de manera versátil y sencilla a las redes sociales. Notificar estados de Facebook, o componer mensajes de Twitter, fue más simple en esos teléfonos inteligentes. Así fue como Blackberry se extendió de las oficinas corporativas a usuarios menos formales, incluso jóvenes que la utilizan para chatear. Se calcula que se han vendido más de 160 millones de teléfonos Blackberry pero las cuentas activas en la actualidad son algo más de de 70 millones.

Una buena parte de esos usuarios padecieron la hasta ahora inexplicada interrupción del servicio durante varias horas o días esta semana. La desesperación de muchos de ellos iba de la mano con la sorpresa y en ocasiones la indignación que experimentaban. El tropezón de Blackberry en estos días nos reiterado la fragilidad que pese a su sofisticación tecnológica pueden padecer las comunicaciones digitales.

La costumbre que hemos cultivado quienes tenemos el privilegio de utilizar estos recursos de comunicación e interacción, en ocasiones se nos vuelve dependencia. Para que los dispositivos digitales nos mejoren la vida, es preciso acostumbrarnos a que, cuando fallan, la vida no nos empeore simplemente por eso.