Categoría: Textos invitados

Rasgos de la Sociedad de la Información

Tomado de la revista Telos , julio-septiembre de 2007

Manuel Parés i Maicas
Editorial ILCE /Gedisa. Raúl Trejo Delarbre. Viviendo en el Aleph. La Sociedad de la Información y sus laberintos
Barcelona, 2006

El autor nos ofrece un interesante estudio sobre la Sociedad de la Información (SI), que ofrece la particularidad de constituir, a la vez, un homenaje a Jorge Luis Borges, puesto que tanto el título como cada uno de los epígrafes hacen referencia a textos de este gran escritor argentino. Su punto de partida es que en Borges podemos encontrar «alusiones que nos permiten reconocer, anticipados, algunos de los trazos básicos que definen ahora a Internet y a la Sociedad de la Información. El Aleph borgeano es una hermosa metáfora y precursor aviso no sólo de la vastedad fabulosa de la red de redes, sino también de sus contingencias y paradojas» (pág. 19).

Esta breve nota introductoria nos permite subrayar la relevancia del trabajo que es objeto de este comentario. Trejo Delarbre señala que los recursos de la SI no cambiarán por sí mismos la humanidad, ni extirparán sus defectos y adversidades. Si se puede comparar la SI con Internet, dada su complementariedad, podemos afirmar que por su extensión son un considerable arcano; por su diversidad, un calidoscopio; y por su contenido y capacidad, una biblioteca. Pero todo ello –señala el autor de Viviendo en el Aleph– no es suficiente para representar la variedad de enfoques y visiones del mundo, un inmenso, intenso y polisémico laberinto.

A renglón seguido, trata sobre las posibilidades de la SI y de Internet, su presencia global y regional, sus dificultades locales y sus características y funciones.

En lo que concierne a la Cumbre de la SI, de Ginebra de 2003, ofrece una breve visión de la misma y destaca los temas que considera pendientes: los escasos resultados en la disminución de la brecha digital y en la governanza de Internet. Indica que las resoluciones adoptadas fueron influidas por el gobierno estadounidense y por las principales compañías de informática y radiodifusión.

Definiciones sobre la SI

En relación con Internet, el autor destaca que es el medio más influyente surgido de la digitalización y de las telecomunicaciones. Es interesante la mención de Trejo Delarbre sobre las calificaciones que Google ofrece de la SI, de las que recoge las siguientes: a) es una red para la gente; b) es una prioridad mayor para el gobierno; c) es un proyecto en el que el conocimiento tiene una posición central; d) está en el corazón de lo político; e) no es ideológicamente neutral; f) es un término empleado para describir una sociedad y una economía que hacen el mejor uso posible de las tecnologías de la información y de la comunicación; g) es tan deseable como ineluctable; h) es la que mejor capacita a la gente para realizar sus aptitudes y cumplir sus aspiraciones; i) está siendo generada en varios países; j) es el impacto de la tecnología de la información y de las comunicaciones en toda la economía y en la sociedad civil.

La definición que Trejo Delarbre considera más apropiada para definir la SI –la cual no fue aceptada por la mayoría de los gobiernos y fue soslayada en el encuentro realizado en Ginebra– es la siguiente: «Es una nueva forma de organización social, más compleja, en la cual las redes TIC más modernas, el acceso equitativo y ubicuo de la información, el contenido adecuado en formatos accesibles y la comunicación eficaz deben permitir a todas las personas realizarse plenamente, promover su desarrollo económico y social sostenible, mejorar la calidad de vida y aliviar la pobreza y el hambre». A título personal coincido con el criterio del autor.

Rasgos de la SI

El último capítulo de Viviendo en el Aleph formula la aportación más importante de esta obra al identificar veinte rasgos definitorios de la SI: 1) la desigualdad, originada por la actual economía de mercado; 2) la exuberancia de datos y contenidos, reflejada en la WWW; 3) la irradiación de contenidos y formatos, que definen la globalización actual, y la construcción de redes sociales; 4) la omnipresencia de accesos a la SI, pero matizada por la desigualdad en la presencia en los medios; 5) la ubicuidad, que permite el uso del ordenador en los lugares más distantes; 6) la velocidad en las formas de socialización y de apropiación cultural, pero que también origina un consumo superficial de la información; 7) la inmaterialidad respecto a los aspectos físicos de la obtención y transmisión de datos; 8 ) la intemporalidad en la crisis de los parámetros cronológicos, y el riesgo de caducidad de la información; 9) la innovación en función del desarrollo tecnológico y su utilización mercantil; 10) la volatilidad de los contenidos, como una forma de incertidumbre; 11) la multilateralidad o la variedad, y la concentración en las sedes globales de las que proceden muchos de los contenidos de la SI; 12) la libertad o la posibilidad de que por Internet circulen contenidos de todo tipo, a diferencia de lo que ocurre en los medios de comunicación convencionales, con la contrapartida de la vigilancia y el control que puede establecerse en la SI; 13) la interactividad, a diferencia de lo que sucede en los medios convencionales; 14) la convergencia de diferentes artefactos y formatos, que originan el desarrollo de medios multifuncionales, los cuales, frecuentemente, obedecen más a intereses de lucro que a las necesidades reales de los posibles usuarios; 15) la heterogeneidad de la circulación de los más diversos contenidos y temas; 16) la multilinealidad de posibilidades en la arquitectura de Internet como en las formas de obtener una información; 17) el enmascaramiento en el juego de identidades en el chat o en los videojuegos, así como la intensa implicación en Internet; 18) la colaboración que se expresa tanto en acciones solidarias como en proyectos intelectuales que no serían concebibles sin el soporte de la Red; 19) la ciudadanía, que implica; a) el reconocimiento de pertenecer a territorios singulares en el universo informático; b) la visión cosmopolita adquirida por los usuarios de las redes; c) las implicaciones que la SI pueda tener en la consolidación del espacio público, base del sistema democrático actual; 20) el conocimiento para que la información tenga este carácter, así como la alfabetización informacional.

He expuesto prolijamente, pero a la vez sucintamente, los mencionados rasgos porque constituyen, a mi entender, la columna vertebral de un interesante y oportuno estudio, que acredita la relevancia de la investigación en América Latina, y específicamente, en México, ámbito en el cual el autor es un distinguido investigador.

Como colofón de su aportación, termino este breve análisis haciéndome eco de una afirmación de Trejo Delarbre: «La información no es conocimiento y el conocimiento no es sabiduría. Jamás es suficiente por sí sola. Sin ella no hay ciudadanía posible en la sociedad del conocimiento» (pág. 238). Sin duda, esta reflexión merece una profunda consideración, que espero que el autor desarrolle en futuros trabajos.

Anuncios

La red y sus laberintos

Con el título “La red y sus laberintos” el suplemento Cultura del diario  La Nación,  de Buenos Aires, publicó el domingo 19 de noviembre de 2006 este comentario de Ana María Vara.

VIVIENDO EN EL ALEPH
Por Raúl Trejo Delarbe – (Gedisa) – 249 páginas – ($39)

Hace pocos días, el buscador Google anunció que va a dirigir los avisos que no puede colocar en sus páginas a los diarios de papel. Sí, la oferta comercial los ha superado. Parece que, a esta altura de su desarrollo, el negocio de internet no está en vender bienes ni servicios, ni en hacer movimientos financieros, ni en enseñar o aprender, sino en ser una brújula para navegar la propia internet.

Esta noticia no resulta sorprendente después de leer a Raúl Trejo Delarbe, profesor e investigador universitario, periodista y autor de quince libros sobre política y comunicación, quien piensa en internet sobre todo como abundancia, exceso, desborde, como todo-está-aquí, visión que condensa en dos metáforas borgeanas: el aleph y el laberinto.

“El sitio panóptico y privilegiado que Borges imaginó en una de sus más espléndidas narraciones pareciera hacer anticipado la prodigalidad de datos a los que se puede tener acceso en las sociedades informatizadas de nuestros días -comienza el libro Viviendo en El Aleph. La sociedad de la información y sus laberintos- . Nunca antes la humanidad había dispuesto de tan abundante cantidad de información. Nunca, al mismo tiempo, la plétora de contenidos de toda índole que nos circundan había sido tan abrumadora y pasmosa.”

El homenaje a Borges no queda en la introducción. Epígrafes borgeanos tomados de cuentos y poemas abren cada capítulo y lo interrumpen en momentos clave. El libro parece incluir, entonces, propuesta y comentario, en un juego diálogico que induce al lector a releer y reflexionar.

“La Sociedad de la Información tiene paradojas e insuficiencias que impiden cualquier entusiasmo incondicional ante su imponente oferta de contenidos”, advierte Trejo. Con una mirada latinoamericana, abre su trabajo contando su experiencia en la reunión sobre las Nuevas Tecnologías de la Comunicación y la Información para el Desarrollo, realizada durante la cumbre mundial de la Sociedad de la Información, en 2003 en Ginebra, donde participaron 250 empresas y 75 países.

Las diferencias en el acceso son la primera preocupación del mexicano. “En los países más pobres del mundo internet llega a menos del 1% de la población”, cuenta. Y denuncia la diferente calidad del servicio y el desinterés de los países desarrollados y las grandes empresas por equilibrar la situación. No en vano, cuando se concentra en caracterizar internet -el centro de su libro- Trejo menciona en primer lugar la desigualdad. En relación con esto, también le preocupan los costos, que pueden tener diferencias de hasta el 300%.

Otras de las veinte características de internet que señala Trejo están íntimamente relacionadas: exuberancia, irradiación, omnipresencia, ubicuidad, colaboración, conocimiento apuntan a su enorme capacidad para transmitir datos en red, ya que cada computadora puede convertirse en término u origen, amplificador y multiplicador, en modos inéditos. El mexicano modera su entusiasmo al analizar la dispar disponibilidad de hosts , que no todos los contenidos son igualmente accesibles o relevantes y que más datos no implican necesariamente más conocimiento.

Por otra parte, velocidad, inmaterialidad, heterogeneidad, intemporalidad, multilateralidad, multilinealidad, enmascaramiento muestran que la red tiene el potencial de cambiar nuestra subjetividad, como lo hicieron la escritura y la imprenta en el análisis de Marshall McLuhan. Identidades sin cuerpo, lecturas que duran menos que miradas, viajes que no dejan huellas ni pueden repetirse confirman una cultura del zapping que nos mantiene alertas pero no estimula el razonamiento sostenido.

Al tratar sobre la innovación que representa internet, Trejo señala que el ritmo al que se presentan las novedades tecnológicas no tiene que ver con las necesidades, sino con los negocios: se ofrecen aplicaciones más sofisticadas (como juegos con imágenes de alta resolución) que requieren máquinas más poderosas. El resultado es diversión virtual y basura real: cada año, los norteamericanos se deshacen de 20 millones de computadoras, que son recicladas en China, donde trabajadores sin protección manipulan elementos tóxicos.

Volatilidad también es un término preocupante: la red crece, ramas enteras se sumergen porque no son relevadas por los buscadores, muchos sitios se cierran. Lo que hoy está, mañana no. El Internet Archive, cuenta Trejo, lucha contra el olvido: en 2005 ya tenía almacenadas copias de 40.000 millones de páginas web .

La apuesta tecnológica, que apunta a la convivencia entre medios, llega con otra palabra clave: convergencia. Internet, donde se pueden leer libros y diarios, escuchar la radio, ver televisión, ¿devorará a todos los otros medios? ¿O, como muestra el ejemplo de Google, en realidad los está potenciando?

Libertad, interactividad, ciudadanía abren la pregunta por la dimensión política de la red de redes. Las formas de organización facilitadas por este medio han potenciado la sociedad civil en alianzas internacionales. Pero la red también permite manipulación de datos, una vigilancia muy eficaz, y erosiona las fronteras nacionales. El futuro dirá cómo sigue la historia.

En resumen, una propuesta sugestiva, con ideas e interrogantes, que llevará a los lectores a repensar su propia relación con las nuevas tecnologías y los motivará para imaginar el futuro.

Ana María Vara

 
http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/cultura/nota.asp?nota_id=859770
LA NACION | 19.11.2006 | Página 4 | Suplemento Cultura

“Los mexicanos estamos en un laberinto informativo”

 Entrevista de Alfredo Ortiz Santos publicada el 5 de septiembre de 2006 en La Crónica de Hoy
“México está en desventaja en el rubro de internet respecto de otros países, principalmente latinoamericanos”, expresa el investigador Raúl Trejo Delarbre en entrevista con Crónica a propósito de su libro Viviendo en El Aleph. La Sociedad de la Información y sus laberintos (Gedisa/ILCE 2006).
De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Internet, en 2005 había solamente 17.1 millones de internautas (el 17% de la población, aproximadamente).
Por eso, asegura el investigador y académico, “retomo la obra de Borges en la que alguna referencia hace al laberinto. Porque en eso es en lo que estamos los mexicanos: en un laberinto informativo. El otro ejemplo patético es África, ya que ahí sólo navega en internet el uno por ciento de la población”.
El relato de Borges, como metáfora, le sirvió para escribir su estudio, por lo que afirma: “Para aderezar el libro encontré que era sugerente la lectura de Borges, no sólo por el símil de El Aleph. Es importante señalar que el escritor argentino tiene una reconocida obsesión por los espejos y los laberintos. Lo que encontré es la unión que existe entre la internet y los espejos; así Borges se convierte en un profeta de las nuevas tecnologías”.
El también autor de Mediocracia sin mediaciones añadió: “Considero que hay exigencias en la vida cotidiana que atentan contra la sensibilidad tradicional: la gente piensa que tiene menos tiempo para conversar o que hay menos espacios para el afecto. Creo que estamos ante el surgimiento de nuevas expresiones de sensibilidad en la vida contemporánea; se dan nuevos recursos para interactuar entre los seres humanos”.
En el libro, el autor desmenuza cada uno de los elementos de la Sociedad de la Información y clarifica algunos puntos esenciales sobre el funcionamiento de la internet y cómo el escritor argentino fue un profeta con El Aleph.
Añade Delarbre: “Creo que los registros más verificables se encuentran en internet, la gente abre diario los blogs para comunicarse, intercambia emociones, experiencias en los salones de chat, habiéndose algunos relacionado fuera de éste o más aún: algunos que sin conocerse esencialmente mantienen una relación por muchos años sin haberse conocido físicamente.
“Así los afectos encuentran nuevas modalidades para relacionarse y nuevos alcances con amigos en países distantes con los que tenemos comunicación sin tener que viajar”.
El también periodista añadió: “El correo electrónico es un elemento formidable; sin embargo, tenemos un problema, algunas personas cuando escriben comprimen de tal manera sus mensajes que se han perdido las formas tradicionales del intercambio epistolar, donde la gente decía: ‘Estimado fulano de tal’ o ‘Por medio de la presente espero te encuentres…’ Las emociones son tales que ya se va directo en el mensaje por lo que se perdió la riqueza del lenguaje. Los mensajes compilan tanto el lenguaje que lo que se transmite son formas de conversación tradicionales”.

Es un volumen para los interesados en nuevas tecnologías
En el libro Viviendo en El Aleph, el maestro Raúl Trejo Delarbre refiere que hemos llegado a la Sociedad de la Información como un acontecimiento inherente a nuestra cultura y cuyo eje vertebral está constituido por la Red.
Todos conocemos la importancia del teléfono y la televisión, el ritmo que impone el zappin, el ejercicio de libertad y exhibición que ofrecen los blogs , por eso la vigencia del mundo Borgeano es más actual que nunca.
En cuanto a que sí es un libro académico, Trejo Delarbre manifestó: “Espero que el libro sea leído con gusto y utilidad, pues sirve aquellos que están llevando cursos sobre nuevas tecnologías o periodismo electrónico. Es para gente interesada en entender cómo nos afectan, benefician o influyen las nuevas tecnologías de la información”, concluyó.
Raúl Trejo Delarbre (México 1953) es investigador titular en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores y del Instituto de Estudios para la Transición Democrática.
Ha ejercido el periodismo en diversos medios, entre ellos Crónica. En 1994 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo.

Viviendo en El Aleph

Comentario del especialista Antulio Sánchez publicado en el diario Milenio el 10 de junio de 2006

El término está de moda desde hace años y la verdad es que a pesar de los muchos escritos no existe consenso sobre el mismo. Nos referimos al concepto de “sociedad de la información” con el cual se pretende describir un nuevo tipo de organización social basada en las nuevas tecnologías de información y comunicación.

En su reciente obra, Viviendo en el Aleph. La sociedad de la información y sus laberintos, Raúl Trejo Delarbre dibuja con precisión que dicha sociedad se caracteriza por la convergencia de diferentes tecnologías y redes digitales; posee una característica particular en relación con la producción de conocimiento y está atravesada por una lógica de supuesta creatividad y colaboración.

A pesar de que el factor central que define a tal sociedad es la información, Trejo Delarbre indica que lo destacado de ésta radica en el incremento cuantitativo para procesar y producir información o contenidos. Para él las llamadas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), corazón de la sociedad de la información, se definen por la convergencia de las telecomunicaciones con la digitalización.

Esta nueva obra de Trejo hace una revisión de sus postulados asentados en 1996 en su pionera obra La alfombra mágica. Usos y mitos de internet, la red de redes. Después de más de una década de haber escrito ese libro, Trejo continúa sobre el camino trazado.

Así la obra destaca que uno de estos cambios fundamentales en este lapso ha sido la brecha digital, que para él no se reduce a la ausencia de quienes tienen acceso o no a la red, sino que se ha vuelto más compleja porque tiene que ver con la calidad de las conexiones, la falta de capacitación para hacer uso creativo de dichas tecnologías o los mismos marcos legales que pueden garantizar la libertad o la censura.

La obra, asienta en una de sus páginas algo que sin duda alguna deberíamos de tomar en cuenta al acercarnos a las nuevas tecnologías, en donde no deben dominar ni demasiado la fiebre filotecno-lógica o las visiones apocalípticas de la misma: “Los ordenadores no cambian por sí solos la vida de la gente ni el atraso de sus países. Pero una y otro difícilmente mejorarán si no se cuenta con los dispositivos informáticos necesarios para informarse, aprender, comunicarse y producir conocimiento ¿entre otras tareas?”.

tulios41@yahoo.com.mx