Lengua y periodismo en el kiosco electrónico. Prensa digital.

Lengua y periodismo en el kiosco electrónico (prensa digital)

ponencia para el tema “La Prensa” en el Primer Congreso Internacional de la Lengua Española Zacatecas, México 7-10 de abril de 1997

Maravilla y riesgo, la Internet es tan nueva que sigue suscitando los asombros más elementales. Todavía hay quienes suponen que cualquier dato, declaración o historia, por el solo hecho de estar en la red de redes, es auténtico o es cierto.

*** En noviembre pasado, el conocido periodista estadunidense Pierre Salinger anunció en París, en donde es corresponsal de una cadena de televisión estadunidense, que el avión 800 de la TWA que meses antes había estallado en el aire, fue alcanzado por un misil. La versión le dio la vuelta al mundo y no pudo ser confirmada. Al parecer, Sallinger la había obtenido de una página en la Internet, en donde esa especie circulaba desde hacía varias semanas.

*** Hace tres años, como todos sabemos, comenzó en Chiapas la rebelión del Ejército Zapatista. En varios sentidos ese movimiento, junto con sus discutibles protagonismos nada indígenas y sí de una ultraizquierda que se pensaba ya superada, ha resultado innovador, especialmente por su intensa capacidad para acceder a los medios de comunicación. A mediados de 1994, un estudiante de un colegio en Pennsylvania colocó en la World Wide Web una página con noticias del Ejército Zapatista. Entonces, hubo quienes pensaron que el subcomandante Marcos se comunicaba con sus simpatizantes a través de la Internet. No era cierto, entre otros motivos porque si usara un teléfono satelital Marcos sería vulnerable a un ataque aéreo, como le sucedió a un líder político en Chechenia que acabó fulminado mientras hacía una llamada. Pero aunque se ha explicado de diversas maneras que el EZLN no tiene acceso directo a la Internet [1], algunos de quienes han deseado maravillarse ante esa posibilidad extravagante y posmoderna no han querido creerlo. Hace un año, un profesor español que enseña en la Universidad de Berkeley rechazaba, indignado casi, nuestra explicación sobre ese asunto: no quería admitirlo, porque para él la figura idealizada del líder neozapatista estaba indisolublemente asociada a la Internet.

*** El año pasado en México el periódico La Jornada publicó, con gran despliegue, que había encontrado el domicilio electrónico del ex presidente Carlos Salinas. El autor de una columna especializada en asuntos de la Internet, halló en un directorio de domicilios electrónicos el nombre de Carlos Salinas de Gortari con una dirección falsa, puesta por algún bromista, que había asignado al ex presidente un curioso nombre de usuario: babaloco [2]. Aunque luego ese diario reconoció que el dato podía ser ficticio, no lo desmintió con claridad y muchos de sus lectores lo creyeron. Hoy en México, no pocos comentaristas en la prensa están convencidos de que el ex presidente tenía un e-mail con ese domicilio.

*** También a comienzos de 1996 llegó a México la historia, acuñada en Puerto Rico, de que una extraña criatura mezcla de vampiro y demonio asolaba en las zonas rurales destazando animales domésticos e incluso, atacando a seres humanos. La leyenda no había conmovido a los mexicanos hasta que el noticiero 24 Horas de Televisa presentó una ilustración tomada de Internet. No se dijo de qué home page, ni cuál era su autor, pero como provenía de una fuente tan sofisticada y junto con la propagación que le dio la televisión en cadena nacional, el “Chupacabras” se convirtió en parte destacadísima del imaginario social durante varias semanas.

*** Hace unos cuantos días, como es bien sabido, 39 personas se suicidaron en San Diego a consecuencia de una grotesca creencia. Al despojarse de sus “contenedores”, que es como denominaban a sus cuerpos, confiaban en alcanzar a una nave espacial que vendría tras el cometa Hele-Boop que en las actuales fechas cruza por esta región del cosmos. El suicidio colectivo en Rancho Santa Fe, aparte del horror y la descomposición social que en sí mismo implica, ha sido notorio por el uso que ésos miembros del grupo denominado “Puerta del Cielo” hacían de la Internet. Por si alguien tenía dudas, allí se demuestra cómo, junto a informaciones y materiales del mayor rigor científico, en la red de redes se propagan las supercherías más extravagantes.

* * *

Uno de los grandes riesgos, quizá el mayor, de la Internet, es la abundancia de trivialidades, basura y mentiras que circulan por el ciberespacio. Por eso es preciso tomar con reservas, muchas de las informaciones que aparecen allí. En la prensa de todo el mundo e Iberoamérica no es la excepción, todavía se le da carta de credibilidad aún a las informaciones más caprichosas tan sólo porque aparecen en una página electrónica. Eso no ocurriría si a la Internet no se la siguiese viendo con una actitud de mistificadora ignorancia. Con similar posición, docenas de empresas editoriales en nuestros países, igual que en el resto del mundo, han inaugurado sus páginas electrónicas sin saber bien a bien de qué les servirán.

La Internet es tan nueva como medio de comunicación con sus propias singularidades, que la evaluación de sus auténticos usos y alcances sólo puede hacerse de manera provisional. Ni siquiera sabemos cuántos cibernautas hay en el mundo (los cálculos varían entre 25 y más de cien millones de personas) y menos aún cuántos de ellos tenemos en los países de lengua castellana. Lo que sí puede documentarse, aunque tampoco hay datos específicos entre otros motivos porque se trata de un panorama que constantemente cambia, es la enorme mayoría de sitios diseñados y leídos en y desde países anglosajones. El inglés es, sin lugar a dudas, el idioma de la Internet. Y así, también indudablemente, seguirá ocurriendo. Por mucho que algunos gobiernos, universidades, publicaciones, empresas de toda índole y ciudadanos a título individual cotidianamente abren espacios en la Internet con contenidos en nuestro idioma, prácticamente todos ellos invariablemente remiten a home pages en inglés. Es más: para saber qué hay en la Internet en castellano, tenemos que acudir a índices, o localizadores, que funcionan en inglés. Resulta inútil y sería un tanto ingenuo quejarnos por esa situación. Simplemente, vale la pena que no la olvidemos entre otros motivos porque no deja de resultar peculiar que hablemos del web, los sites, los bytes y el e-mail en un congreso de la lengua española. Así es el mundo y al menos, así es esa colección de espejos del mundo que tenemos a nuestra disposición, para maravillarnos y servirnos o para turbarnos y quitarnos el tiempo, en la red de redes que es la Internet.

En el amplio ciberespacio, la prensa

en español es casi inexistente

*** En esa colección de espejos, la mayoría de los sitios disponibles son para el ocio. Es falso que la Internet sea, hoy, un repertorio de espacios que fundamentalmente sirvan para la información y la creación. Aunque una de sus singularidades respecto de otros medios de comunicación es su capacidad para la interactividad, en la Internet casi todo es contemplación, sobre todo de sitios de entretenimiento. Eso sí, como es bien sabido, hay esparcimiento para todos los gustos.

Al momento en que escribimos estas líneas, la noche del sábado 29 de marzo, estos son los temas por los cuales están preguntando los usuarios del localizador Excite, uno de los índices más extensos y populares que hay en la Internet.


 

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today fan clubs [3]

En la Internet hay de todo –negocios y espectáculo, aprendizaje y holganza, ideas y tonterías, creatividad y depravación–. También hay espacio para la prensa. El kiosco digital que encontramos en la red de redes se compone de versiones electrónicas de publicaciones cuyo principal mecanismo de distribución está en sus ediciones impresas y, por otro lado, publicaciones que son producidas específicamente para la Internet.

No existe un índice completo, ni suficientemente confiable, de la prensa electrónica –menos aún lo hay de las publicaciones “en línea” en idioma español–. Uno de los sitios que proporcionan acceso a una mayor cantidad de revistas es el Electronic Newsstand, o enews [4], en donde hay enlaces a más de 2 mil revistas de todo el mundo, aunque especialmente de los Estados Unidos. La asiduidad de quienes se acercan a estas publicaciones, nos permite saber cuáles son algunas de las preferencias predominantes de quienes leen prensa digital. En diciembre de 1996, las 20 publicaciones más consultadas entre las que forman el catálogo de enews fueron, en orden de preferencia, las siguientes:


 

1. Yellow Silk,

2. Discover

3. Business Week

4. The New Republic

5. The New Yorker

6. Economist

7. Playboy

8. National Business Employment Weekly

9. Guitar Player

10. Spin

11. Forbes

12. Chrysler Power

13. Civilization

14. Saturday Night

15. Foreign Policy

16. Journal of Commerce

17. Kiplinger’s

18. Management Review

19. Internet World

20. Healthy Kids

Fuente: electronic newsstand, enews, “The Twenty Most Popular Titles on Enews”. December 1996.

La publicación que encabeza ese repertorio es una revista de contenido erótico; le siguen una de divulgación científica, un semanario de negocios y dos revistas de contenido político y cultural. Entre las 20 más leídas hay de todo: partituras para guitarra, automóviles y finanzas, espectáculos y ofertas de empleo, sexo y salud infantil. ¿Qué, de todo el acervo de enews, está escrito en español? A fines de marzo pasado, hurgamos en el directorio de ese sitio electrónico para buscar publicaciones en nuestra lengua entre las más de 2 mil revistas a las cuales allí hay acceso. El “directorio-monstruo”, como se le anuncia, está organizado por orden alfabético. En los títulos de las varias docenas de publicaciones que comienzan con “A” no hay una sola palabra en español, pero en la siguiente letra hallamos el Bienvenido Magazine que sin embargo, está escrito en inglés: se trata de una revista para inducir al turismo a Puerto Rico. En el índice de enews hay publicaciones en primer lugar en inglés, pero también en alemán, árabe, francés, hebreo, italiano, japonés, latín, portugués y ruso. Sin embargo la prensa en español no existe en ese importante índice. Avanzando en él, encontranos Hispanic on Line, que es una revista mensual de la comunidad latina en los Estados Unidos y que entre otros atractivos ofrece una conversación interactiva con el cantante Julio Iglesias; sin embargo, los textos son todos en inglés. Mucho más adelante hallamos la revista Saludos Hispanos, que contiene información sobre carreras y educación universitarias, pero también en inglés. Entre las 2 mil revistas compiladas en ese kiosco electrónico hay publicaciones sobre ciencia política, computación, espectáculos, electrónica, finanzas, fotografía, gastronomía, golf, literatura, música, religiones, salud, sexo y sexualidad, viajes y viviendas, entre muchos otros temas. Pero ni una sola de esas más de 2 mil revistas, está en español.

Constatar la limitada presencia, a veces incluso inexistencia de la prensa en español en la red de redes, puede ser un tanto masoquista pero también engañoso. Como todos sabemos, igual que muchas otras expresiones del desarrollo tecnológico, la Internet ha sido creada, desarrollada y utilizada, fundamentalmente en idioma inglés. Los cibernautas de todo el mundo encontraron que la mayoría de los sitios en la red de redes funcionan en esa lengua y así la han seguido propagando. Desde ese punto de vista, sólo con fingido candor o con una suerte de fundamentalismo lingüístico, podemos asombrarnos de la escasa presencia de sitios en español.

Pero esa débil cuota de páginas en nuestra lengua en la red de redes, también puede ser considerada como expresión de las dificultades que hay en nuestros países tanto para el acceso a la comunicación en la Internet, como para la propagación de nuestras culturas en ese medio. Desde luego, hoy en día en la world wide web que algunos prefieren denominar la “telaraña mundial” de la Internet, existen millares de páginas en español (a comienzos de 1997 en México, por ejemplo, tenemos unos 2 mil sitios diferentes en ese espacio audiovisual de la Internet). Una cantidad importante de todas ellas, ha sido colocada por empresas editoriales que buscan propagar por ese nuevo espacio los contenidos que de cualquier manera editarían con los tradicionales recursos impresos y algunas pocas, son revistas que sólo circulan en el ciberespacio. A la fecha, no existen índices específicos y que a la vez sean suficientemente amplios y actualizados, de la producción periodística en español en la Internet. Los índices disponibles reunen a todo tipo de publicaciones y están elaborados con criterios que se consideran pertinentes para la mayor parte de los actuales usuarios de la red de redes, que son anglosajones. Todavía ahora, quizá el 80 por ciento de los cibernautas en todo el mundo, son estadunidenses y canadienses. Así que no es de extrañar que los catálogos de páginas electrónicas estén diseñados según las preferencias de esos usuarios.

La Internet es una extraordinaria fuente de información aunque, como señalamos antes, también de distorsión y confusión. El material allí disponible es tan abundante que casi siempre resulta abrumador. Por eso, especialmente en materia de noticias, cada vez prospera más la “personalización” de índices y localizadores, para que el usuario reciba en su computadora informaciones y otros materiales periodísticos clasificados de acuerdo con sus intereses más específicos. El “periódico personal” que, con diversos formatos puede diseñarse ahora, tiene la ventaja de que en él aparecerán materiales sobre temas determinados, aunque con la enorme limitación de que restringimos la información a los asuntos que hemos señalado como atractivos para nosotros.

El último grito de la moda cibernáutica son los servicios de “entrega” de información específica que buscan, seleccionan, organizan y nos muestran materiales noticiosos de muy diversas fuentes a través de un software especial. Cada uno de esos servicios (la mayoría, de manera gratuita) ofrece la consulta de los temas que nos interesan en las publicaciones y bases de datos periodísticos más relevantes en la Internet. ¿Cuántos de esos servicios y en qué medida, incluyen entre sus fuentes de información al periodismo electrónico en idioma español?

Hace pocas semanas la revista PC Magazine, sin duda la de mayor circulación en el mundo de las computadoras, publicó una selección de los localizadores de noticias ahora disponibles para la Internet. Algunos de ellos comienzan a funcionar apenas nos conectamos con la red de redes y cada vez que se localiza un material afín a los intereses que hemos indicado, la información aparece en algún sitio de nuestra pantalla. Otros ofrecen noticias continua, otros más despliegan su selección cuando abrimos una ventana específica. Allí pueden mostrarse, según nuestros gustos, noticias locales e internacionales, pronósticos del clima, comentarios políticos, asuntos deportivos o de casi cualquier índole. PC Magazine seleccionó a once de estos servicios como los más accesibles y completos y nosotros los visitamos uno por uno en busca de prensa en español [5]. Todos ellos, toman a diversos periódicos, revistas y medios con presencia en la Internet, como fuentes informativas para sus usuarios. Entre esas fuentes hay diarios y revistas, agencias de noticias, servicios de comunicación, estaciones de radio y televisión, cuya información en todos los casos ya se encuentra en la Internet.

La utilidad de tales servicios radica en la compilación que de ese amplio y creciente universo hacen esos localizadores. Por ejemplo, la Air Media Live Broadcast Network busca información en las fuentes primarias, que aparecen mencionadas de la siguiente manera. CNN, Reuters, Reuters-Variety, UPI, Knight-Ridder, America On Line, Movie Link, AFP, Ziff Davis, ITAR-TASS, Freese-News Weather, I-Golf, Quote.Com, World Entertainment News, Travelgram, Lottery World, Psychic Advice On Line, Yoyodyne. Ninguna de esa veintena de fuentes informativas suele recoger noticias de los países de habla hispana. En un catálogo de fuentes secundarias, se incluye a Interpress Service que suele incluir noticias de América Latina y a una agencia llamada South America Business Information. El servicio Psychic Advices, que ofrece horóscopos en línea, tiene más relevancia que las agencias con noticias de los países de habla hispana.

After Dark Online ofrece búsquedas en el archivo electrónico del USA Today entre otras fuentes, pero ninguna de ellas en español. Lo mismo ocurre con AlphaConnect StockVue que se especializa en información financiera, BackWeb que acude al Jesuralem Post y The Wall Street Journal, Castanet Tuner que entre otros servicios proporciona canales de discusión de noticias e IBM NewsTicker. El paquete de entrega de In-Box Direct, patrocinado por la empresa Netscape, recopila noticias en las páginas de The New York Times, USA Today, Mercury Mail, Sports Illustrated y People Daily entre otras publicaciones electrónicas y tiene la singularidad de acudir a varios diarios y revistas no estadunidenses: Australian Finantial, Elle International, Rheinishe Post On Line, The Daily Mirror, Finantial Times Review y Mondadori On Line. Entre ellos, se incluye una publicación, por fin, española: Correo Expansión Directo, especializado en finanzas. Nada más.

El octavo servicio de búsqueda de noticias que revisamos fue Intermind Communicator que ofrece 170 “canales” que acuden a otras tantas fuentes de noticias, entre ellas las páginas en Internet de varias estaciones de televisión y radio. Ni una palabra en español. El servicio Netdelivery busca en los principales índices de la red pero no ofrece acceso específico a publicaciones electrónicas. El True PoinCast Network tiene 16 “canales”; el de noticias, proporciona enlaces a las páginas de Reuters, CNN y otros servicios pero ninguno en español.

Exageración y realidad en las

audiencias de la prensa en red

Mención aparte merece el localizador My Yahoo! News Ticker, que no tiene enlaces directos a otros servicios de noticias pero que cuenta con el enorme banco de datos del índice más popular en la Internet, el denominado Yahoo!, que organiza centenares de miles de páginas electrónicas por países, o por temas. Es decir, My Yahoo no ofrece acceso a alguna o varias compañías de noticias en particular sino una búsqueda, posiblemente más lenta que otros, en un universo mucho más amplio.

En la página de sitios “web” regionales (que es como se les denomina a los no estadunidenses) registrados en los índices Yahoo!, buscamos los subíndices destinados a países de habla hispana. En cada uno de ellos se mencionan varias categorías (gobierno, economía, cultura, etcétera) y en el rubro destinado a “noticias y medios” localizamos las páginas específicas de publicaciones impresas y electrónicas.

El resultado, aparece en el cuadro 1, en el Anexo de esta ponencia (por problemas técnicos ese cuadro no se reproduce aquí). La segunda columna muestra el número de sitios, o páginas electrónicas, que los índices Yahoo! atribuyen a cada nación. La tercera, la cantidad de espacios clasificados como de “news & media”, que es desglosada en las cinco siguientes columnas: revistas, periódicos, radio, televisión y otros medios. Estos datos deben ser tomados como indicativos y no del todo puntuales, ya que todos los días surgen algunos y desaparecen otros sitios en la Internet. De ellos, el índice que consultamos no necesariamente comprende a todos. El criterio para incluir en el rubro “noticias y medios” a una publicación no siempre es riguroso. Hay revistas latinoamericanas o españolas que no aparecen en esta clasificación y sí en “política”, o “cultura”. En el caso de los periódicos, casi siempre se trata de diarios con páginas en Internet pero eventualmente, son incluídas publicaciones de otra periodicidad. Con el propósito de comparar la situación de la prensa iberoamericana en la Internet con la de otros países, añadimos al final del cuadro los datos de algunas otras naciones. No fue posible encontrar cifras completas de la presencia estadunidense, porque no hay índices específicos para todas las páginas de ese origen, excepto las que se refieren a publicaciones de contenido local.

Descontando a las publicaciones en inglés pero registradas en alguno de los países latinoamericanos, tenemos que al momento de esta revisión, el índice Yahoo! incluía, en su categoría “news & media”, 67 revistas y 88 periódicos en español. Por supuesto estos datos son parciales porque, insistimos, hay publicaciones que no son registradas por ese índice o que no están clasificadas en el mencionado rubro. De cualquier forma, ese es un universo significativo de la prensa en español en la Internet. En total, los mismos índices, sin distinción de idiomas o nacionalidades, reconocen la existencia de 613 revistas y 522 periódicos en la red de redes [6].

Aunque provisionales, esos datos nos permiten tener un panorama de la presencia de la prensa en español en la Internet. En los parámetros que hemos mencionado, las revistas en nuestro idioma constituyen algo menos del 12% de la oferta periodística que en ese género hay en la Internet y de los periódicos en la red, los que se editan en español alcanzan algo menos del 17%.

Hay otros indicadores del periodismo en este idioma. El índice “Medios de comunicación españoles en la red” que mantiene Miguel Angel Monjarás Llorente, enlista al 10 de marzo de 1997, 23 diarios y semanarios de carécter general y regional, un suplemento, una revista de información general, una agencia de noticias, 7 estaciones de radio y TV, 5 medios de información económica, 4 publicaciones de carácter deportivo, 7 de ciencia, cultura, literatura o educación, 2 medios de información musical, 6 relacionados con la Internet o la informática y uno más de índole no especificada [7]. Con un criterio más holgado porque junto a diarios y revistas o magazines incluye boletines, cartas de noticias y otros materiales de diversa índole informativa, un reciente libro especializado en periodismo electrónico registra, hasta mediados de 1996, 110 publicaciones españolas en las redes. La primera de ellas fue El Temps de Valencia, surgida en 1994 [8]. Los autores de ese trabajo, consideran que: “En España, pese al retraso que nuestro país suele tener en estos temas, la demora en la aparición de publicaciones en línea no ha sido tan alarmante como cabría sospechar en un primer momento. De hecho, durante los dos últimos años han surgido sucesivamente las versiones electrónicas de un elevado número de periódicos y revistas españoles hasta formar un nutrido grupo de medios impresos en Internet” [9].

Por lo que respecta a México, el México Index, uno de los índices más completos de las sitios que este país tiene en la Internet, incluye en marzo de 1997 a 54 revistas y 56 periódicos con páginas electrónicas (aunque algunos de ellos no son diarios mexicanos) e incluso en esa relación encontramos varias ausencias [10].

Los anteriores datos son inevitablemente provisionales en vista de la constante apertura de espacios electrónicos de toda índole. Pero de la audiencia que alcanza el periodismo en la Internet no se cuenta con acercamientos estadísticos. Eso sí, no pocos editores de páginas en la red padecen la ilusión, ignorante a veces pero en otras ocasiones desvergonzada, de quienes suponen que cada sitio en la Internet es visitado por millones de personas.

En la red de redes, como hemos dicho, deambula una cantidad de entre 35 y 60 millones de usuarios [11]. Pero eso no significa que cada una de las páginas que son instaladas en la telaraña electrónica atraerá a ese número de lectores.

No hay estadísticas completas sobre la cantidad de páginas que ahora existen en la WWW, pero suman centenares de miles [12]. Las más visitadas, son unas cuantas. Las que reciben a más usuarios, suelen ser las páginas de información práctica, o las de entretenimiento. Por ejemplo, la home page de “My Virtual Reference Desk”, un servicio de información enciclopédica que recopila datos de 6 mil sitios en la Internet, recibió 113 mil visitas entre setiembre de 1995 y mayo del 96, es decir, un promedio de menos de 450 cada día. Se trata de uno de los espacios más frecuentados en la Red. Conviene recordar ese dato, para compararlo con la audiencia de algunas páginas de prensa electrónica.

La moda de colocar en la Red de Redes el contenido de las publicaciones impresas, junto con el enorme caudal de divulgación e interactividad que puede implicar, también causa infatuamientos gratuitos y hasta necios. Con frecuencia, algunos editores aseguran que todos los días tienen centenares de miles de lectores, aunque no tengan manera verosímil de comprobarlo. De ser ciertas esas estimaciones jactanciosas, la prensa electrónica estaría desplazando definitivamente a la de carácter impreso y no parece que estemos, al menos todavía, en esa situación.

Para mencionar un ejemplo, en marzo de 1996 el diario mexicano El Universal abrió su página en la WWW. Siguió así los pasos de diarios como La Jornada, Reforma y El Economista y de la misma forma que algunos de ellos, se valió de los servicios de la Universidad Nacional Autónoma de México, que tiene el proveedor de conexiones a la Internet más grande en el país. Poco después los editores de El Universal, no sabemos si por ignorancia o por exagerados, llegaron a ufanarse de haber tenido una cantidad de consultas que sería nueve veces superior a la del “Virtual Reference Desk”, pero en menos de la cuarta parte del tiempo antes mencionado. Pocas semanas después de haber inaugurado su presencia electrónica, en la primera plana de su edición en papel ese periódico incluía una nota con el siguiente titular: Superó el millón de consultas, por medio de Internet, EL UNIVERSAL [13]. La información se refería a un encuentro que tuvieron, en las instalaciones del diario, los directivos de dicha casa editorial y varios funcionarios de la UNAM, encabezados por el entonces Rector, José Sarukhán. El periódico se ufanaba de que en menos de dos meses, su edición electrónica había tenido esa millonaria cantidad de consultas.

No es nueva la actitud de un medio de comunicación mexicano para exagerar sus cifras de circulación (en este caso, circulación electrónica) para impresionar a los despistados. Lo que llamó la atención fue que El Universal aprovechara el hecho de haber sido anfitrión de las autoridades centrales de la UNAM y que esa institución académica no hubiese aclarado el evidentemente desmesurado cálculo, del que aparecía como responsable. En la Internet, existen recursos para medir la afluencia de cibernautas. Hay páginas que tienen contadores, que se actualizan cada vez que un usuario “entra” para mirarla, consultarla o intreractuar en ella. La página de El Universal, al menos cuando apareció aquella nota, no contaba con ese recurso.

Es casi seguro que el diario mexicano más leído en la Internet sea La Jornada, entre otros motivos porque su orientación editorial, que a riesgo de esquematizar demasiado puede considerarse como de centro-izquierda, concide con las simpatías políticas del mundo universitario que todavía tiene presencia importante entre los usuarios de la red de redes. La Jornada inauguró su página electrónica en febrero de 1995 y pronto, el exceso en la demanda por parte de lectores en todo el mundo obligó a colocar un par de “espejos” que reflejan desde otros servidores electrónicos el contenido que ese diario pone a circular en la red. Dos años después, La Jornada informaba que la cantidad de consultas diarias en su página electrónica era ya de 85 mil [14]. Ello no significa necesariamente que ése sea el promedio de lectores a distancia de ese diario. 85 mil consultas, puede ser el número de accesos a cada uno de los espacios de la edición cotidiana y del archivo en línea de La Jornada. Por ejemplo, un lector que: (1) abre la portada, luego se detiene para (2) ampliar una fotografía, pasa (3) al editorial, lee (4, 5 y 6) tres noticias diferentes, consulta (7) la sección de cartas y luego busca en la página de ejemplares anteriores (8) una información de la semana pasada (9) habrá realizado nueve consultas que son contabilizadas de manera separada. Es decir, el dato de 85 mil accesos diarios puede dividirse entre ocho o diez –o más– para saber la cantidad aproximada de lectores que cada día tiene la página electrónica de ese diario.

Aún así, 9 u 11 mil lectores cada día (o quizá menos, pues el promedio de accesos de cada usuario puede ser mayor) no es una cantidad despreciable lo mismo dentro de los parámetros de consulta que hay en la Internet, que en comparación con la circulación real de los diarios en México. La versión en línea del diario estadunidense The Wall Street Journal que apareció a fines en 1993, llegó a alcanzar hasta entre 45 mil y 50 mil “entradas” cada día cuando el acceso a su contenido era gratuito. En 1995 comenzó a cobrar una cuota primero de 12 dólares mensuales incluyendo la suscripción a la versión impresa de ese periódico y más tarde de 20 dólares anuales sólo por la edición interactiva y sus editores aseguran que actualmente atienden a cerca de 30 mil personas al día [15].

En enero de 1997 el diario madrileño El País, que apenas en mayo anterior había inaugurado su página en Internet, informaba que en los días laborables, tenía un promedio de 32 mil lectores diarios. El País realizó entre los lectores de su página electrónica una encuesta de donde resultó que más del 80% de quienes respondieron, viven en España y un 8% en América Latina. Es decir, los consumidores de esa información son primordialmente cibernautas de lengua española. Puede considerarse que de la misma manera que alcanzan poca presencia en los índices internacionales, las páginas de las publicaciones hispanoamericanas son leídas fundamentalmente por cibernautas de los mismos países en donde son editadas.

Entre los mismos encuestados, la página electrónica más visitada es la de la empresa Microsoft (que, no en balde, ofrece en su página en español una liga directa a la de ese diario) con el 6.8% de preferencias y el segundo sitio lo tiene la misma página de El País con 6.2%. Las versiones electrónicas de otros diarios españoles, ABC y El Mundo, tienen los siguientes sitios con 2.5% y 2.3% de las preferencias según esa encuesta. Como se puede apreciar, los usuarios que prefieren un diario, tienen a las páginas de otros periódicos entre sus favoritas [16].

Incertidumbres y vicisitudes

del periodismo en la Internet

Si el periodismo en la red es un asunto reciente, todavía lo es más el periodismo en lengua española. Aún no tenemos indagaciones de los resultados y experiencias de esta forma de expresión pero, esencialmente, podemos considerar que comparte las ventajas, incertidimbres y vicisitudes que tienen todas las publicaciones electrónicas.

· La rentabilidad financiera del periodismo electrónico sigue siendo, en lo fundamental, una expectativa a mediano plazo. La gran mayoría de las publicaciones electrónicas en español, a semejanza de las que hay en inglés, son de acceso gratuito. Cuando tienen ingresos propios es por la venta de espacios publicitarios que son leídos por los cibernautas que se asoman a esas páginas. El financiamiento fundamental de estas páginas corre a cargo de las casas editoriales que, además de la versión en tinta y papel de su periódico o revista, incursionan en la nueva modalidad que significa tener la versión electrónica. El futuro de la publicidad en la Internet sigue siendo incierto. Cuando confrontan las expectativas de quienes promueven sus páginas electrónicas con la realidad de audiencias todavía modestas aunque sin duda crecientes, los anunciantes dudan en mantener sus avisos pagados. Además entre los usuarios de la Internet sigue existiendo cierta reticencia, por cierto cada vez menor, a admitir los espacios publicitarios a los que algunos consideran como intromisión en la antaño descomercializada red de redes.

· Hasta ahora, la utilidad principal de estas páginas en la red de redes ha sido para sus lectores, más que para editores o anunciantes. Los estudiantes mexicanos que hacen posgrados en Europa, ahora pueden leer cotidianamente periódicos de su país. Los españoles que radican en Venezuela, Argentina o México, pueden tener acceso a la prensa madrileña incluso antes de que los primeros ejemplares lleguen a los kioscos en la Puerta del Sol. Los estudiosos de asuntos latinoamericanos en universidades o centros de investigación estadunidenses cuentan con material de primera mano acudiendo todos los días a docenas de publicaciones en la red. Todos ellos salen ganando, al menos en oportunidad, al tener en sus pantallas los textos e ilustraciones que antes sólo podían conocer varios días después. Pero para los editores de estas revistas y diarios, además del servicio adicional que ofrecen, por lo general con cargo a las finanzas producidas por sus ediciones impresas, la principal y a menudo difusa utilidad es simplemente de imagen pública: tener una edición electrónica es una manera de formar parte del periodismo de apariencia más contemporánea, es un recurso para ser, o parecer, modernos.

· Una de las características de la Internet es la facilidad para poner en circulación ideas y mensajes a costo muy bajo. Es preciso tener algunas destrezas técnicas, pero no hace falta ser diplomado en cibernética para organizar y colocar en línea una página en el web. Tanto así, que hoy circulan por la Internet millares de páginas con información que no le importa mas que a quienes la colocaron allí: anécdotas, trivia, simplezas y bagatelas de toda índole, abundan en la red de redes. Pero, curiosamente, esa facilidad para publicar, que es de alguna suerte un recurso democratizador, ha sido poco aprovechada por los usuarios de lengua española. La gran mayoría de las publicaciones electrónicas que circulan en este idioma, han sido colocadas por empresas que de una u otra ya manera forman parte de la institucionalidad editorial en sus países. A diferencia de lo que ocurre con grupos políticos, estudiantiles y de los más diversos segmentos sociales en los países anglosajones que ponen a circular centenares de publicaciones electrónicas, este recurso es, comparativamente, poco utilizado por cibernautas de habla hispana. Hay muy pocas publicaciones en este idioma que circulen exclusivamente en la Internet; casi todas son reflejo, copia o síntesis, del periodismo impreso y casi siempre, comercial o institucional.

· La interactividad, es otra de los particularidades de la Internet que aparece poco en las prensa electrónica en castellano. A diferencia de numerosas revistas y diarios cuyos espacios de discusión se encuentran entre los segmentos más visitados en sus versiones electrónicas, la prensa latinoamericana y española en línea, emplea escasamente ese recurso. La posibilidad de opinar sobre los temas que aparecen en cada edición electrónica es poco aprovechada, quizá porque los usuarios de lengua española tienen menos afición por ese tipo de participación. Podemos aventurar incluso, que los cibernautas en español son más contemplativos que aquellos que se comunican en inglés, o en otros idiomas. Los sitios de discusión en nuestra lengua, por ejemplo en los foros Usenet, son muy pocos aunque con mayor propensión a los textos largos, con vehementes parrafadas, a diferencia del estilo conciso, más con interjecciones que con ideas, que prevalece en las discusiones electrónicas en idioma inglés.

Ese es un estilo, por cierto, simplificador del discurso y de la arquitectura lógica de la escritura tradicional. Cuando se sustituyen los razonamientos en extenso por las frases breves, a menudo acrónimos o con interjecciones o símbolos ortográficos para expresar estados de ánimo, se abrevian también las ideas. En la WWW, una de las publicaciones que ha abierto foros para sus lectores es el diario español El País.

· La prensa en español en la Internet suele ser repetición, o síntesis, de las ediciones impresas. En el mismo formato o en alguna adaptación para las pantallas de computadora, las noticias, los comentarios y fotografías y viñetas de la prensa en papel y tinta, son digitalizadas para que circulen por la red. Hasta donde sabemos, aún no hay ediciones completas que se renueven específicamente para los lectores en Internet.

En el periodismo electrónico estadunidense ya comienza a manifestarse alguna rivalidad, todavía incipiente, entre las ediciones tradicionales y las versiones para la red de redes. En marzo pasado, el periódico The Dallas Morning News decidió publicar en su versión para Internet una noticia exclusiva, antes de que apareciera en la edición impresa. La confesión de Timothy McVeigh, acusado de la trágica explosión en un edificio en Oklahoma en abril de 1995 y que era una noticia muy atractiva para los estadunidenses, apareció en la página de ese diario en Internet y pudo ser reproducida en muchos otros medios, de tal suerte que ya era conocida cuando el Dallas Morning la imprimió para sus lectores tradicionales. Al parecer, la redacción del diario quiso adelantarse a un posible veto judicial gestionado por los abogados de McVeigh [17].

Ese episodio marca nuevas tendencias en el periodismo electrónico. Por un lado la prensa dispone de un recurso adicional, que al menos hipotéticamente la pone a salvo de interdictos legales; las publicaciones electrónicas pueden actuar así como coberturas, o coartadas, de sus hermanas en el periodismo impreso. En segundo lugar, la prensa escrita compite, aunque sea de esa manera indirecta y en un nuevo espacio, con los medios electrónicos; en opinión de un especialista en estos asuntos: “durante unas horas, un periódico ha podido acabar con el privilegio del cual gozan otros medios como la radio y la televisión: el de la inmediatez… es una verdadera revolución tecnológica” [18]. Y en tercer término, el periodismo en línea comienza a tener sus propios ritmos: habrá publicaciones electrónicas que se mimeticen con la inminencia frenética que suele caracterizar a la televisión y la radio buscando y haciendo circular noticias a raudales, en tanto que algunas otras prefieran el relativo sosiego que en comparación con los medios electrónicos puede tener el periodismo impreso en donde es importante dar a conocer un acontecimiento, pero también lo es ponerlo en contexto, documentarlo, explicarlo. Entre la competencia por la novedad y la búsqueda de la reflexión, el periodismo electrónico tendrá que encontrar sus propios parámetros.

· El de los derechos de autor, es un tema sin solución que deambula por toda la red de redes. En el caso de las páginas personales en el web hay pocos reclamos si alguien copia un archivo, pero para periódicos y revistas que son muy celosos del copyright en sus ediciones impresas, la presencia en Internet se ha vuelto una fuente de fugas y plagios casi incontrolable. La legislación internacional y nacional sobre derechos de autor en la red de redes, aún es incipiente. Las reuniones internacionales dedicadas a discutir este asunto sólo han concluído en que el análisis de esa cuestión debe proseguir. Por una parte, es difícil establecer qué materiales están protegidos legalmente y cuáles no, cuando se trasladan del periodismo impreso a la circulación en las redes, a menos que se trate de textos o imágenes cuya reserva legal haya sido realizada de manera específica (y aún así, no siempre está claro que la reserva legal incluya a los materiales digitalizados para su circulación electrónica [19]). En segundo lugar, es prácticamente imposible impedir que un usuario copie un texto o un archivo gráfico, que lo mismo puede guardar para su atesoramiento personal que para reproducirlo en otro sitio, incluso en la Internet misma. En tercer término, aunque esto sea más subjetivo, en la red de redes ha existido una suerte de comunitarismo solidario que, más allá de ideologías, ha defendido el libre flujo de ideas y el intercambio más flexible de documentos electrónicos e incluso la propagación de programas de cómputo gratuitos.

Una de las revistas en línea más visitadas y expropiadas, es la conocida Playboy. Aunque el acceso a sus páginas está cada vez más restringido a quienes se suscriben a ellas (y mediante una cuota reciben una contraseña para entrar a la edición electrónica) la reproducción de fotografías de las justamente célebres conejitas ya tiene preocupada a la empresa de Mr. Hugh Heffner. Esas ilustraciones, lo mismo son copiadas para servir como “papel tapiz” en las pantallas de millares de computadoras personales, que como atracción en otras páginas electrónicas, muchas de las cuales venden material de contenido sexual. Eileen Kent, vicepresidente de Nuevos Medios de Playboy, ha anunciado que se estudian varias medidas para imprimir una “marca digital” en esas fotografías para que cuando sean utilizadas sin autorización su empresa pueda entablar demandas legales [20].

El debate al respecto, sigue abierto. A fines de 1996, uno de los miembros de la presidencia de la conferencia de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual en Ginebra, el finandés Jukka Liedes, explicaba ese confuso panorama en los siguientes términos: “¿Quién es el responsable de una infracción (en Internet)? ¿el que apretó el botón (para hacer una reproducción)?, ¿el que pidió a otro que apretara el botón? ¿O el propietario del establecimiento donde el botón fue apretado? Internet es un fenómeno global y tenemos que definirlo. No hay una legislación global. Sólo podemos llegar a acuerdos que proporcionen soluciones nacionales” [21].

Para seguir con las interrogantes, ¿cuál es el futuro de la prensa en la Internet? También a ese respecto de desgranan y polarizan las opiniones. Hay nostálgicos de la tinta y el papel que aseguran que el ritmo de la escritura y la lectura, la cadencia de la publicación impresa, la costumbre y el costo de los diarios y revistas, hacen imprescindibles a las publicaciones impresas. Nada es equiparable, dicen, al placer de leer el diario durante el desayuno o a la facilidad de doblarlo para traerlo bajo el brazo en el metro. Pero ya hay quienes desayunan delante de su laptop conectada a la Internet y ahora es técnicamente posible (aunque sea con riesgo de nuestra integridad personal delante de posibles asaltantes) andar por la calle con una computadora pequeña conectada a un teléfono celular. Por su parte, los defensores del periodismo electrónico aseguran que allí está el futuro de la prensa, que la escasez de papel hará indispensables a los recursos de información digitales y que las hemerotecas serán más accesibles por módem y además, menos polvosas.

Una opinión singular por su controvertida personalidad pero que reproduce el estado de ánimo triunfalista que los editores de prensa electrónica quieren tener respecto del periodismo tradicional, ha sido manifestada por Larry Flynt, el creador de la revista pornográfica Hustler y sobre cuya biografía el cineasta Milos Forman hizo una reciente y discutida película. En 1995 comenzó a aparecer en la Internet Hustler Online y ya hay quienes piensan que sustituirá a su hermana mayor impresa. Flynt considera: “La circulación de todas las revistas ha declinado en los pasados 10 años. Por otra parte, Hustler Online creció a un ritmo del 500 por ciento el año pasado. ¿Por qué ocurre eso? Creo que es la comodidad y privacía que la Internet ofrece. Para obtener una copia de Hustler debes ir a comprarla al puesto de revistas o suscribirte, pero si tienes una computadora a tu alcance, puedes tener acceso a la revista y leerla ahí mismo. Creo que las revistas seguirán existiendo, pero el futuro está en la Internet” [22].

El periodismo impreso y el que se propaga de manera electrónica tienen, cada uno, singularidades. Quizá más que competir entre sí, puedan complementarse. “Obviamente –dice R.U. Sirius, cofundador de la revista Mondo 2000 especializada en asuntos de cibercultura– los medios interactivos despliegan capacidades que no tienen los medios impresos. En la medida en que este campo se vuelve más intuitivo, se democratiza el intercambio de imágenes, video y sonido. Con el texto inteligente, la Red es potencialmente el mejor sitio para investigar. Es un gran lugar para los foros públicos. Sin embargo, las presentaciones de cuerpos de texto complejos, creativos y substanciales, son preferibles de manera impresa. Mucha gente no lee con gusto los textos más largos en la Red”.

Más dura con el periodismo tradicional, es la opinión de David Talbott, editor de una de las revistas electrónicas más relevantes, Slate (La Pizarra) patrocinada por Microsoft: “La Red ha producido sólo un puñado de buenas publicaciones nuevas en los dos años recientes. Al mismo tiempo, el mundo impreso no sólo no ha producido ninguna nueva publicación de calidad en los años recientes, así que me parece que el momento creativo de la edición ahora se encuentra en línea. Ninguna publicación impresa surgida recientemente, puede competir con Salon, Slate, HotWired o Feed. No sólo esas publicaciones en la Red desarrollan una gran escritura, sino que además burbujean con la retroalimentación de los lectores que no es posible excepto en las limitadas páginas de las cartas al editor” [23].

Mutaciones, desfiguraciones o adaptabilidad

del idioma español en la red de redes

La prensa digital en español se enfrenta a varias limitaciones. Algunas, son consecuencia de la todavía escasa propagación de las redes de información electrónica en muchos de nuestros países. En 1994 México tenía 2.2 computadoras personales por cada cien habitantes y Chile 3.1, en comparación con las 17.5 de Canadá o, la tasa más alta, 29.5 en Estados Unidos [24]. Además, como es de esperarse, únicamente los segmentos de la sociedad con mayor capacidad económica tienen acceso frecuente a los recursos informáticos.

También en México, en 1994 sólo el 5.6% de la población urbana manifestaba que sabe usar una computadora. Unicamente en el 3.29% de los hogares mexicanos había al menos una computadora personal. De los hogares en donde había computadora, el 84.8% recibían un ingreso superior a ocho salarios mínimos, que es el estrato en donde se ubica el 15% de las familias mexicanas con mayores ingresos [25]. En otras palabras, los mexicanos que saben emplear esta herramienta informática siguen siendo pocos y el acceso a la computación es privilegio de las familias con más recursos.

Todo ello es muy obvio, pero no deja de ser útil documentarlo y precisar los límites del acervo en términos de destrezas y equipo informáticos que hay en cada país. Así que cuando hablamos de periodismo electrónico en naciones como las que son mayoría en el mundo de habla hispana, es preciso no olvidar que nos referimos sólo a sectores pequeños dentro de nuestras heterogéneas y polarizadas sociedades. Si las tasas de lectura de la prensa impresa son bajas, más lo serán los porcentajes de la población con acceso a publicaciones en la Internet.

Otra dificultad para este periodismo, se encuentra en la lengua en la que es pensado, escrito y publicado. Al difundir contenidos en nuestro idioma, esta prensa digital permite que los usuarios que tienen al español como su lengua principal o única, tengan puntos de referencia aprehensibles, en los cuales puedan reconocerse e incluso nutrir su bagaje cultural. Pero en un medio en donde la lengua preponderante es otra, los espacios en español pueden convertirse en una suerte de ghettos distanciados de los sitios más concurridos en la Internet.

Como quiera que sea, la lengua española no permanece ajena al desarrollo tecnológico ni a la necesidad de identificar nuevos recursos y conceptos con términos también actuales. De manera similar a como sucede en otras áreas del desarrollo tecnológico, pero quizá con mayor propagación en vista de que sus usuarios suelen tener acceso a los medios de comunicación, la informática ha requerido de palabras que no siempre encajan con la ortodoxia lingüística. De ello también hay amplia documentación y expresiones, en la red de redes.

Desde hace varias décadas, sobre todo en la zona fronteriza entre México y Estados Unidos en donde la migración significa, entre tantas otras consecuencias, una heterodoxa fusión de culturas e idiomas, se conoce y ha evolucionado una simbiosis idiomática conocida como espanglish. Pero ahora, además, existe un ciberespanglish formado por centenares de términos que se utilizan en computación. La profesora de origen peruano Yolanda M. Rivas, ha desarrollado un programa de investigación en el Laboratorio de Tecnologías en Comunicación Avanzada de la Universidad de Texas en Austin y mantiene sobre ese tema, una bien documentada página en la Internet [26]. Allí se incluye un diccionario del Cyber-Spanglish que da cuenta de esas nuevas realidades.

Hay palabras que, de manera oficial o no, ya forman parte del vocabulario común en nuestras sociedades. Términos como fax, módem, tóner, laptop, hardware e Internet, suelen ser aceptados sin demasiado azoro. De algunos de ellos se derivan verbos que suenan algo más extravagantes pero que no tienen sustituto satisfactorio como faxear. Hay palabras que en algunas de nuestras naciones comienzan a ser de uso común, en tanto que en otras son rechazadas. Al mouse en España se obstinan en seguirle diciendo ratón; pero hemos leído a escritores de esa nacionalidad escribiendo con toda comodidad downlondear para expresar la acción de “bajar” un archivo de la Internet. El autor de esta ponencia publicó el año pasado, en España, un libro sobre la red de redes. La única sugerencia de estilo en la cual nuestros editores en Madrid fueron inflexibles fue en la conminación para que todas la veces que habíamos escrito computadora, apareciera ordenador (lo cual, a su vez, trajo algún problema de compatibilidad cuando se publicó la edición mexicana de ese mismo libro).

El diccionario de la profesora Rivas incluye términos que al parecer ya son de uso frecuente entre los latinos que residen en Estados Unidos, como emailear (que es enviar un correo electrónico), backupear (hacer un archivo de respaldo), browsear (la acción de buscar, rastrear u hojear), efetepear (que es la recuperación de un archivo en el sistema FTP, o File Transfer Protocol). En numerosas ocasiones hemos escuchado, sobre todo entre usuarios frecuentes de computadoras –o, perdón, ordenadores– la palabra resetear que describe aunque insuficientemente la acción de apagar y encender una máquina, o escanear que en el mencionado sitio en la Red se traduce como “explorar”, “barrer”, “analizar” o “escudriñar”, verbos todos ellos deficientes para describir la digitalización de una información gráfica a través de un escáner. Hay términos intraducibles como shareware, que se aplica a los programas de cómputo disponibles en la red o en copias en disco que se distribuyen sin costo, para compartir y que el Diccionario del CyberSpanglish explica como “soporte lógico de dominio público”.

La profesora Rivas considera que “la dimensión de la evolución del idioma español en las comunidades latinas ha sido ignorada, tanto por miedo como por descuido. Continuando la perpetuación de la dependencia tecnológica respecto de las naciones del primer mundo, los hablantes del español ahora están adoptando palabras en su vocabulario cotidiano, cuando interactúan con o cuando hablan de las computadoras”. Se trata de una mutación idiomática que además es ubicua, pues puede ocurrir en todas partes. “Hoy, las dimensiones de esta evolución alcanzan grandes implicaciones en tanto estas máquinas comienzan a formar parte de una matriz de información, gente e identidades. Más que nunca antes, los latinos se comunican a través de las distancias, reuniéndose en un medio que antes había sido concebido como ‘herramienta de trabajo’. En este nuevo espacio, los latinos han reconocido que la pureza de su lenguaje puede ser considerada como una segunda prioridad en vista de las limitaciones que implica cuando tienen que hablar de la ‘tecnología de habla inglesa’. Empleando a las ‘palabras’ como herramientas de interacción, las comunidades latinas, inconscientemente, han enfrentado el desafío de revolucionar la vieja pureza de las reglas y tradiciones de su lenguaje, estableciendo nuevos paradigmas para la perpetuación de su identidad en la era de la información. Es decir, el cyberspanglish no es sólo un signo de la evolución del lenguaje, sino de su gente que se enlaza a través de un nuevo medio: la computadora” [27].

Las consecuencias culturales de esas transformaciones quizá todavía están por ser evaluadas, pero los cambios en el lenguaje son tan drásticos que hay quienes dicen voy a emailearlo ahorita; zoomea para verlo más grande; necesito rebutear la computadora otra vez. Desde luego, “para algunos, el cambio desafía la pureza de las culturas. Otros lo acogen como una evolución necesaria, una manera de participación que tiene que ser comunicada. La Internet y su lingua franca, el inglés, ha llegado a las comunidades de habla hispana en línea y las dos culturas han llegado a ser más entretejidas. Esta transformación podría ser comparada con otros hitos que han modelado a otros idiomas: la invasión árabe-berbera en Iberia, que les dió a los hablantes del español las palabras árabes que usan a la manera latina; o la conquista normanda, que le dio al inglés tantas palabras para usar en un lenguaje germánico. Como el español y el inglés, los ciberlatinos están tomando prestados, pero están empleando términos en su propia, única manera española” [28].

Como es de esperarse, esa flexibilidad para considerar que las modificaciones que la terminología técnica impone en el habla frecuente en español son signos de progreso, es considerada prácticamente herética por otros analistas. Las posiciones interpretativas y el diccionario de la profesora Rivas, han propiciado quejas de quienes consideran que ella, “se atreve a defender algunos usos que a ningún hispanoparlante con un mínimo de sensibilidad idiomática pueden parecerle aceptables, como el traducir ‘exit’ por ‘hacer un exit’ cuando en español eso es ‘salir’, o el horrible ‘printear’ en lugar de ‘imprimir’ como equivalente al inglés ‘print’, o ‘deletear’, de ‘delete’, por ‘borrar’. Pretender que verbos tan españoles como salir, borrar o imprimir dejen de usarse sólo por estar relacionados con una computadora es, en mi opinión, actuar contra la unidad y corrección del idioma”.

El lingüista Alberto Gómez Font, autor del anterior comentario, considera que si se aceptan cambios como los que ha recopilado Rivas, veremos declaraciones como la siguiente: “Querido Jesús: ya que hemos decidido emailearnos, te envío un archivo para que lo downloadees a tu ordenador. Lo he encontrado surfeando en el Web, cliqueando de site en site. Lo puedes pasar a un floppy o printearlo, y si no te interesa salvarlo lo deleteas…” [29]

La directora de la revista Apuntes, especializada en temas de traducción al español, Leticia Molinero, dice sobre la página de Rivas en la red de redes: “Esa postura de defensa del spanglish se basa no sólo en una crasa ignorancia de las posibilidades del español, sino en una actitud fáctica y servil ante el idioma inglés” [30].

Pero más allá de las indignaciones catárticas, es difícil ofrecer soluciones a esa evidente distorsión del idioma. Se trata de una tendencia imposible de frenar pues el español se encuentra en interacción con otras lenguas, especialmente el inglés. A lo mucho, se puede propiciar un ritmo de simbiosis menos acelerado y, claro, hace falta acuñar a veces, o reconocer en otras, los términos necesarios para describir acciones antes inexistentes y que ahora son cotidianas en el uso de la informática. Como ejemplo de las posturas testimoniales ante estos cambios en el lenguaje, está la propuesta del señor Jorge Tamayo, director de la editorial Enigma de Barquisimeto, Venezuela, recogida por el ya citado Gómez Font y que considera necesario que haya algún organismo que “de una vez por todas ejerza su mandato y le ordene al ordenador aceptar el más castizo nombre de computadora, o viceversa; que deje las ristras para los ajos (en la cocina) y utilice cadena para los caracteres del lenguaje binario de la computación, o viceversa. En síntesis, un Cervantes que al fin logre llegar a América a través de Internet para definir el vocabulario fundamental de informática castellana” [31].

Pero no parece que el idioma español vaya a ser organizado y menos actualizado, de esa manera. Como toda lengua viva, está abierto a las más diversas influencias. Lo que ocurre con la interdependencia que ya había del español con otras lenguas y con nuevos usos, ahora tiene lugar en un medio de propagación universal e inmediata. El desliz, la adaptación o el neologismo que aparecen en la Internet, tienen una circulación potencialmente mayor a la que antes alcanzaban otras formas de diseminación de nuevos vocablos.

En la Internet no existen trabas para decir las mayores tonterías. Lo que sí hay, son espacios específicamente dedicados a la discusión y reflexión de los cambios, así como a la presencia y vigencia de la lengua española. Divagando por las redes durante la preparación de este texto, encontramos listas de correo como la denominada “spanglish list”, en donde a diario se discuten estos asuntos [32].

En el web, o la telaraña como preferirán llamarle los adversarios del pragmatismo lingüístico, hay sitios que reivindican el uso y el estudio del castellano, como La Página del Idioma Español que es mantenida desde Río de Janeiro por el periodista uruguayo Ricardo Soca [33]. Se trata, como dice su autor, de un intento para “contribuir a la preservación, unidad y pureza de nuestra lengua. Busca sumarse así a otras iniciativas que apuntan abrir en la Internet nuevos y más amplios espacios a la comunidad de 400 millones de hispanoparlantes”. La página ofrece un índice de publicaciones electrónicas de América Latina y España, una selección de diccionarios digitales, un espacio para debates entre traductores, ligas a novedades y páginas literarias en la red y a cursos de español, así como una relación de foros de discusión sobre estos temas, entre otros espacios.

En la red hay varias páginas sobre el uso del español, especialmente de y para periodistas. Recientemente se abrió el foro “Periodismo”, de discusión sobre el uso de la prensa específicamente en esta lengua [34]. Por otra parte, existen sitios como el denominado “Español Urgente”[35] , en donde la agencia EFE, “con el propósito principal de aportar criterios que eviten la dispersión lingüística y la invasión indiscriminada de neologismos”, ofrece consultas y un vademécum con aclaraciones sobre nombres y palabras difíciles pero de uso frecuente en los medios. En compendios como ése, suelen aparecer ejemplos de las dificultades para uniformar el uso del idioma español en nuestros países.

La agencia EFE incluye, en su glosario, términos que pueden ser equívocos. Es el caso de una palabra que en México llega a tener un significado impensable en otros países y de la cual, el Vademécum del Español Urgente que puede ser consultado en la Internet, se ocupa de la siguiente manera:

coger. Recibida una carta de México en la que se nos advertía sobre la inconveniencia de usar el verbo coger en las noticias de la Agencia EFE sin tener en cuenta su significado en algunos países de Hispanoamérica, creemos oportuna la siguiente aclaración:

No podemos aconsejar a todos los delegados y corresponsales de la Agencia EFE en Hispanoamérica que dejen de usar el verbo coger, cuando para la mayor parte de ellos no es malsonante. Lo lógico es que los receptores de las noticias de EFE sepan que nuestra agencia es española, y que por lo tanto hay palabras con distintos usos en sus países y en el nuestro. A los receptores corresponde cambiar lo que pueda resultar chocante en su país, antes de publicarlo en sus periódicos o de transmitirlo por sus cadenas de radio o televisión” [36].

La precisión de los redactores de EFE es representativa de la altanería con que frecuentemente, desde la llamada madre patria, se establecen criterios para el uso de la lengua que todos compartimos. El español de España no es sino uno de los varios que se hablan en el mundo, aunque por supuesto los giros en los significados de las palabras que se propagan en cada país o en cada región, no permiten que en la difusión de las noticias existan versiones idiomáticamente correctas. La irradiación de los medios de comunicación más modernos y ahora especialmente la Internet, quizá propicie una homogeneización en el español de uso corriente en nuestros países. Con ello perderemos originalidad, diversidad y vivacidad. Pero quizá, gracias a esa uniformidad algunos cables de la agencia EFE dejen de causar incomodidad en otros países de lengua hispana.

La lid por la “ñ” y las posibilidades

del periodismo electrónico en español

La Internet es un medio de y para el idioma inglés. Ello no cancela la posibilidad de que existan espacios en otras lenguas ni el mérito de los que, como hemos visto, ya hay en la red de redes dedicados al español. Pero incluso para encontrarlos, es preciso hacer nuestras búsquedas en inglés.

Quizá el índice más ambicioso que hay ahora en Internet sea el denominado Altavista, que no sólo busca entre los nombres de las páginas en la red, sino que además hurga dentro de ellas. En ese índice, a fines de marzo pasado intentamos un ejercicio muy sencillo. A través de la página electrónica del CNET, uno de los sitios con mayor información sobre la Internet, especialmente acerca de novedades tecnológicas [37], le pedimos al localizador de Altavista, que buscase todas las referencias para la palabra español. El resultado fue harto significativo: cero hallazgos. Pero cuando solicitamos la búsqueda de la palabra spanish los resultados fueron abrumadores: había 659 mil 204 sitios en los que destacaba ese vocablo. Luego, si quitábamos la “eñe” para escribir espanol, se nos informaba de 258 mil 300 sitios en la Internet con esa palabra. Lo que ocurría, era que la liga a la página desde la cual hicimos la búsqueda no tenía el software adecuado para descifrar la letra “ñ”. Pero ya en una indagación directamente en la página de Altavista, encontramos que hay 88 mil 5 sitios con la palabra español, con todo y “ñ”. Allí mismo, el término castellano aparece en 40 mil 980 casos. De todos esos sitios, el que ese índice pone en primer lugar, por considerarlo más relevante, es la página web con el curriculum de una especialista en computación en Florida, llamada Roslyn Castellano. El segundo, es una compilación de periódicos en idioma español.

La cibernética, en algunas de sus expresiones más específicas, está reñida con el español. La falta, hasta hace no mucho tiempo, de teclados sin “ñ” en nuestros países era una expresión de esa apropiación sin adaptación que solemos hacer de las nuevas tecnologías.

Pero además, a esas tecnologías y a quienes deciden respecto de ellas, les llegamos a endosar culpas que no son necesariamente suyas, en la distorsión y simplificación de nuestro idioma. En 1996 fueron célebres las pifias que aparecieron en el diccionario de sinónimos del procesador de palabras Word, de Microsoft. Varios usuarios encontraron que el término “indígena” era equiparado a las palabras “salvaje”, “antropófago, “caníbal” o “beduíno”, entre otras. Entre los sinónimos de “mujer” estaban “hembra”, “señorita”, “venus”, “criada” o “doncella” pero en cambio, para la palabra “persona” uno de los sinónimos era “hombre” y para nada se mencionaba allí a las mujeres. “Homosexual”, era equiparado con “invertido”, “maricón” o “desviado” y “lesbiana”, con “pervertida” y “viciosa” entre otros presuntos sinónimos. Y así por el estilo.

El pequeño escándalo que se desató a mediados de 1996 primero en España y luego al menos en México, fue un tanto repentino porque los procesadores de palabras de Microsoft hacía varios años que incluían equivalencias de tal sexismo y dogmatismo y que se sepa, nadie había reclamado. Además, las mismas acepciones se encuentran en diversos diccionarios de sinónimos, que desde tiempo atrás venían circulando y lo siguen haciendo, sin que sus editores hayan sido emplazados a revisar las expresiones desatinadas. No faltaron quienes, en una reacción autodefensiva pero un tanto candorosa, acusaron a la mencionada empresa fabricante de software de querer imponer criterios anglosajones pero al mismo tiempo machistas y segregacionistas, en sus diccionarios para usuarios en lengua española. La verdad, es que ésas eran acepciones publicadas desde mucho tiempo atrás por varios de los diccionarios convencionales de mayor uso en nuestro idioma [38]. Microsoft se disculpó, consultó a especialistas en varios países de habla hispana y puso a circular una nueva versión, gratuita para quienes tuvieran la anterior, de su diccionario de sinónimos [39].

* * *

La Internet es un espacio que la prensa en español no puede, no debería desperdiciar. Si el periodismo electrónico sustituirá o no a la prensa en papel y tinta, es algo que, en realidad, no nos tocará presenciar. Todavía hay suficiente carencia de computadoras, módems, conexiones telefónicas y servidores de redes para que durante varias décadas, la información y el pensamiento por escrito y a través de los procedimientos tradicionales sigan manteniéndose. Pero no por ello es justificable que se descuide la expansión de la red de redes, que a las publicaciones que ya existen impresas en papel les permite aumentar su presencia y que ofrece la opción de ensayar nuevas formas de comunicación periodística.

La preponderancia del idioma inglés tampoco debiera amilanar al periodismo en español, aunque es un hecho que no podemos ignorar. El periodismo en la red de redes no es ni la panacea democratizadora ni el pozo de confusiones que sus paladines o sus detractores más encarnizados afirman. Es un recurso, de importancia creciente en el que hay que saber estar, antes de estar sin ton ni son. Allí, como en la prensa escrita, caben informaciones y calumnias, reflexiones lo mismo que infundios. Y eso sucede en todos los idiomas.

La Internet, lo mismo que el idioma, son instrumentos para comunicarnos. Si queremos que sean eficientes tenemos que admitir sus cambios, sin que esa transformación necesaria sea perturbación que haga inoperantes o inaccesibles a estos instrumentos. Podemos analizar o desentrañar, instruir o enseñar, de la misma manera que es factible causar perjuicio o daño y decir falsedades o patrañas, con eñe o sin ella.

Granja de la Concepción,

Ciudad de México,

Abril de 1997


[1] De este asunto nos ocupamos en nuestro libro La Nueva Alfombra Mágica. Usos y mitos de Internet, la red de redes, Fundesco (Madrid, 1996) y Diana (México, 1996), pp. 103 y ss.

[2] Enrique Galván Ochoa, “Internética. Salinas, localizado”, columna en la primera plana de La Jornada, 22 de abril de 1996. El nombre descubierto por Galván Ochoa aparecía en el buscador de domicilios electrónicos llamado “who-where” en donde, pocos días más tarde, había varios registros a nombre de “Carlos Salinas de Gortari”. Se trataba de nuevas bromas. Una de ellas, decía: “Esta es una prueba de que la portada de La Jornada del 22 de abril de 1996 es muy fácil de provocar”. Para que no quedara duda de la burla, ahora el seudónimo que se le adjudicaba a Salinas era el de “babastodos”. La Jornada ya no publicó más sobre ese asunto, en el que había sido víctima –y con ella, muchos de sus lectores– de una broma, precisamente, para bobos. Sin embargo, tampoco admitió que había proporcionado como cierta, una noticia falsa. En este como en tantos otros casos, hubo quienes creyeron lo que querían creer.

[3] La guía Magellan presenta una selección al azar, que se renueva cada 20 segundos, de los temas que en ese momento están buscando los usuarios del índice Excite: http://voyeur.mckinley.com/voyeur.cgi

[4] http://www.enews.com

[5] David Lidsky, “The Web Delivers”. PC Magazine, vol. 16, no. 4, february 18, 1997. Los servicios seleccionados en ese informe son: After Dark Online, Air Media Live Internet Broadcast Network, AlphaConnect StockVue, BackWeb, Castanet Tuner, IBM NewsTicker, In-Box Direct, Intermind Communicator, My Yahoo! News Ticker, NETdelivery y The PointCast Network.

[6] Además hay 1983 páginas electrónicas de estaciones de radio, 6275 de televisoras y 3362 consideradas como de “eventos de actualidad”

[7] “Medios de comunicación españoles en la red”: http://www.dat.etsit.upm.es/~mmonjaras/prensa.html

[8] Emy Armañanzas, Javier Díaz Noci y Koldo Meso, El Periodismo Electrónico. Información y Servicios Multimedia en la Era del Ciberespacio. Ariel Comunicación, Barcelona, 1996, pp. 128 y 195 y ss.

[9] Ibid., p. 195

[10] Mexico Index: http://www.trace-sc.com/index1.html

[11] El grupo Netree’s Internet Statistics (www.netree.com/netbin/internetstats), con datos del Internet Business Center, estimaba en enero de 1997 que la cantidad de personas deambulando por la red de redes ascendía ya a 102 millones. Sin embargo, es posible pensar que esos datos han sido exagerados, quizá para entusiasmar a los posibles anunciantes en espacios en la Internet. Esa fuente deducía, además, que había ya un millón 600 mil espacios en la WWW. Más realista, parece el cálculo de la Internet Data Corporation (www.idcresearch.com) que el 31 de octubre de 1996 contabilizaba 31 millones 400 mil usuarios. Una información más es la de Internet Info (www.webcom.com/walsh/) según la cual para el 27 de septiembre de 1996 había 611 mil 860 dominios, o domicilios en la WWW, registrados ante InterNic, que es la autoridad reguladora de la nomenclatura en la Internet. Un compendio de estas informaciones se encuentra en la página de la firma australiana ad.media: http://www.admedia.aust.com

[12] Por ejemplo, la compilación de datos del rastreador de Internet denominado WebCrawler, ofrecía en abril de 1996 la cifra de 145 mil 166 servidores registrados aunque cada uno de ellos podía ser “anfitrión” de varias páginas en la red. Otro dato indicaba la existencia de 199 mil 129 domicilios de servidores para esa fecha: http://www.webcrawler.com/WebCrawler/Special.html

[13] Nota sin firma en la primera plana de El Universal, México, 23 de mayo de 1996. Ese diario no volvió a ufanarse de tener una alta lectura en su edición electrónica.

[14] Adriada Malvido, “Cumple dos años La Jornada en Internet: 85 mil consultad diarias”. México, 8 de febrero de 1997.

[15] Jacqueline Emigh, “First wave of web publiching failures arriving”, en Newsbytes News Network: http://www.newsbytes.com (28 de marzo de 1997).

[16] “EL PAÍS y Microsoft, las páginas favoritas del ‘internauta’ español”. El País, Madrid, 24 de enero de 1997. La encuesta completa puede encontrarse en la página electrónica de ese diario: http://www.elpais.es

[17] Juan Antonio Gallont, “Se ‘roba’ su propia exclusiva The Dallas Morning News”, en Reforma, México, 10 de marzo de 1997. El domicilio del Dallas Morning News es: http://www.dallas-news.com

[18] Francis Pisani, “Los periódicos y la Web”, en Reforma, México, 17 de marzo de 1997.

[19] En México, la nueva Ley Federal del Derecho de Autor, promulgada el 24 de diciembre de 1996, protege a los programas de computación y las bases de datos.

[20] Steve Outing, “Playboy asume posicao intermediaria quanto a protecao de direitos autorais”, columna reproducida en “Parem as maquinas”, espacio en la página electrónica del sistema brasileño Universo On Line. http://www.uol.com.br/internet

[21] “Crece la polémica muncial sobre los derechos de autor en Internet”. El País, Madrid, 13 de diciembre de 1996.

[22] “Larry Flynt, the most controversial man that nobody really knows”, Hustler Online: http://www.hustler.com/interview/default.html . La entrevista, en traducción de María Cristina Rosas González, aparecerá con el título “Larry Flynt, el hombre de la prensa desmesurada”, en el número 220, del 17 de abril de 1997, del semanario etcétera: http://www.caligrafia.com/caligraf/etcetera

[23] “Print vs. the web”. Time Digital, suplemento de Time. New York, march 17, 1997.

[24] Poder Ejecutivo Federal, Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000. Programa de Desarrollo Informático. Secretaría de Hacienda y Crédito Público, México, 1996, p. 52. El documento lleva el pie de imprenta de la SHyCP aunque fue preparado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática.

[25] En 1994, según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, 640 mil 222 hogares mexicanos –de un total de 19 millones 440 mil 278– tenían computadora personal. De esa cantidad, 542 mil 660 eran hogares con ingresos de más de 8 salarios mínimos. Datos elaborados a partir del Programa Nacional de Desarrollo Informático, cit., pp. 129-132.

[26] “CyberSpanglish WebSite”: http://www.actlab.utexas.edu/~seagull/spanglish.html

[27] Ibid.

[28] Yolanda M. Rivas, “Hablas CyberSpanglish? You might find that you already do!”, en Hispanic on Line, april 1996: http://www.hisp.com/apr96/tesoros/index.html

[29] Alberto Gómez Font, “Un nuevo lenguaje técnico: el español en Internet”. Ponencia al III Coloquio Lenguaje y Comunicación en Caracas, Venezuela, febrero de 1997. Bajado de La página del idioma español: http://www.webcom.com/rsoca/index.html

[30] Ibid.

[31] Ibid.

[32] Las listas de correo en la Internet funcionan por suscripción. Los usuarios intercambian mensajes que reciben directamente en su buzón de correo electrónico, pero para participar es necesario ser aceptado por el administrador de la lista. La “spanglish list” recibe solicitudes en el domicilio: spanglish@eunet.es Además, una relación de los mensajes insertados en esa lista puede encontrarse, en la world wide web, en: http://www.eunet.es/listserv/spanglish

[33] La página del idioma español: http://www.webcom.com/rsoca/index.html y también: http://www.iis.com.br/~rsoca/index.html

[34] La lista de correos recibe suscripciones en: listserv@listserv.rediris.es ; en la WWW hay un archivo con los textos que han circulado en dicha lista: chico.rediris.es/archives/periodismo.html

[35] Español Urgente: http://www.efe.es

[36] Vademécum: http://www.efe.es/vademecum/index.html

[37] CNET es un proyecto conjunto de varias empresas de comunicaciones para ofrecer información sobre los vínculos entre la Internet y la televisión: http://www.cnet.com

[38] Tenemos a la mano el Gran Diccionario de Sinónimos, Voces Afines e Incorrecciones de Fernando Corripio, publicado en las Ediciones B de Grupo Editorial Z (de Barcelona) en México en marzo de 1991 y cuya primera edición es de junio de 1989. Al parecer el diccionario de sinónimos de Word y otros procesadores en español (como Works) de Microsoft fue calcado de esa obra. Así que las acepciones políticamente incorrectas o, de plano, discriminatorias, ignorantes u ofensivas, ya transitaban por nuestras bibliotecas antes de que fuesen atribuídas a esa corporación de programas de cómputo.

[39] Armando Neira, “Microsoft pide perdón por sus sinónimos”. El País, Madrid, 24 de junio de 1996.

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El método es la clave

Publicado el 11 de diciembre de 2003 en La Crónica de Hoy y otros diarios

Ginebra. Al cabo de un extenso y peculiar proceso deliberativo este miércoles comenzó la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información. El bajo perfil que el gobierno mexicano decidió conferir a su delegación –encabezada por el secretario de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola— ha sido parte del escaso interés que este evento suscitó en nuestro país.

   A diferencia de la nuestra en muchas otras naciones hubo reconocible atención, e incluso expectación, ante la convocatoria hacia Ginebra. La discusión del rumbo que el mundo quiere dar al uso de las nuevas tecnologías de la información y el debate sobre los medios de comunicación convencionales es de primera importancia. Pero en México, más allá del foro que organizó en mayo el Senado de la República y una consulta privada a la que convocó la semana pasada la Secretaría de Relaciones Exteriores, los preparativos de esta Cumbre pasaron desapercibidos.

   Por eso no ha sido extraño que a diferencia de las docenas de cubanos, chilenos o peruanos –para solo mencionar tres grupos de América Latina— que discuten y promueven sus respectivas visiones de la sociedad de la información en los bulliciosos pasillos del Palacio de Exposiciones en Ginebra, los mexicanos sean unos cuantos.

   Habrá mucho por decir acerca de las deliberaciones y decisiones de esta Cumbre. Los lineamientos que aquí se establezcan acotarán y orientarán el desarrollo de la Internet y los compromisos de los medios de comunicación convencionales. Más allá de esos acuerdos, México y especialmente nuestra desastrada clase política podrían aprender del proceso que antecedió a la Cumbre.

   Desde hace más de un año los gobiernos y organismos internacionales que promueven este evento pusieron a discusión de todos los interesados los borradores de Plan de Acción y Declaración  de Principios que serán aprobados el viernes próximo en la sesión plenaria de la Cumbre. Una intensa evaluación en espacios abiertos en la Internet permitió que todo aquel que quisiera, en cualquier parte del mundo, opinara acerca de esos textos.

   Los borradores fueron examinados, en tres sesiones preparatorias aquí mismo en Ginebra, por los delegados de los gobiernos y además por representantes de organismos no gubernamentales y de empresas relacionadas con las industrias de la comunicación y la información. Conforme se acercaba la fecha de la Cumbre las diferencias se decantaban más pero también se construía un contexto de coincidencias.

   Las tres reuniones previas no fueron suficientes y tuvieron que organizarse otras dos. Todavía la noche del martes pasado estaban siendo elaboradas las versiones finales. No comentamos aquí sus contenidos sino el método. Primero se definieron las ideas y las propuestas. Solo cuando hubieron sido delimitadas, los interesados apuntaron sus diferencias.

   Ahora que ya se conocen acuerdos y discrepancias los sectores que durante todos esos meses concurrieron en su examen han establecido posturas delante de tales documentos. La aprobación estará a cargo de los gobiernos. Los representantes de las empresas han señalado que no están de acuerdo con todos sus contenidos. Las ONG’s redactarán sus propias conclusiones y la tarde de este miércoles cabildeaban para que formen parte de los documentos oficiales de la Cumbre.

   Aunque los desacuerdos no son menores, están ceñidos por los acuerdos básicos. Uno de ellos es la voluntad para venir a discutir y expresar aquí las posiciones de cada quien. Este miércoles en la inauguración de la Cumbre el presidente del Comité Preparatorio, Adama Semassekou, ex ministro de Educación de Mali, consideró que ese procedimiento “puede ser el preludio de una nueva generación de cumbres internacionales…. en donde todos los que tienen decisiones en cada tema puedan participar de forma equitativa, sobre la base de propuestas formuladas por todos los protagonistas”.

   Ese es el método: primero las propuestas y luego las posturas en torno a ellas. En México, en cambio, en los días recientes hemos visto cómo primero se definen alineamientos y después se articulan iniciativas de cada uno de ellos.

   Las propuestas de reforma fiscal que están en juego no han sido discutidas con la amplitud que ese tema merece. Hay demasiada prisa –como si los legisladores no pudieran reunirse una quincena más, en periodo extraordinario— y demasiado nerviosismo.

   Por lo menos ya platican entre ellos. Hablando se entenderán, incluso en esa arena de intereses sin posiciones en que se ha convertido el PRI. Si de estos días pantanosos y grises nuestros dirigentes políticos entienden que hasta para reñir se necesita un método, quizá esta temporada de bulla hueca y desencuentros yermos no hayan pasado tan en vano.

Maestros para la Enciclomedia

Publicado el lunes 28 de marzo de 2005 en La Crónica de Hoy y otros diarios

El presidente Fox se empeña en imponer la Enciclomedia. A pesar del recorte presupuestario que dispusieron los diputados para limitar ese capricho del jefe del Ejecutivo y no obstante las dudas sobre su pertinencia pedagógica, la Enciclomedia está siendo instalada en salones de quinto y sexto años en primarias de todo el país.

El esfuerzo para generalizar esa computadora, con pantalla que al menos hipotéticamente permite que sea vista en todo el salón de clases y que está cargada con programas de enseñanza, resulta en principio plausible. Pero cuando se conocen las limitaciones de sus contenidos y sobre todo el hecho de que la Enciclomedia se sustenta en la Enciclopedia Encarta que hace varios años difundió la empresa Microsoft, comienzan las dudas acerca de ese dispositivo.

La supeditación que el país y sus escuelas tendrán respecto de esa firma de programas para computación es el primer motivo para recelar de la Enciclomedia. El apresuramiento y la ausencia de apreciaciones serias sobre sus contenidos constituye otra fuente de prevenciones. Y la falta de capacitación de los profesores para utilizarla puede convertirse en la principal causa para que los 2 mil millones de pesos que el presidente Vicente Fox se ha obstinado en invertir corran el riesgo de dilapidarse.

Desde luego, siempre es pertinente que en las escuelas haya computadoras. Quienes se oponen a ellas sosteniendo que las aulas necesitan antes de otras mejoras no hacen mas que imponer un prejuicio primitivo al desarrollo de la educación.

Pero las computadoras son instrumentos que funcionarán mejor o peor de acuerdo con la idoneidad de los programas que se les instalen y, sobre todo, según la capacitación que alcancen quienes estén a cargo de utilizarlas.

Recientemente en el diario Clarín, de Buenos Aires, la destacada escritora argentina Beatriz Sarlo publicó un ameno texto que recuerda las prisas mexicanas para instalar la Enciclomedia. Autora de libros fundamentales como el reciente La pasión y la excepción (que compara con gran inteligencia las personalidades de Jorge Luis Borges y de Eva Perón) Sarlo recuerda que hoy, en Argentina, se puede distinguir entre las escuelas para ricos y para pobres que no son necesariamente las escuelas privadas y públicas.

Se trata, más bien, de “escuelas para familias que poseen medios culturales, y escuelas para familias que no los tienen. Estas segundas pueden incluso ser familias ricas desde el punto de vista económico, porque la incultura de muchos privilegiados no es una novedad. Ir a una escuela para pobres marca como una condena temprana. Los chicos de la burguesía que van a malas escuelas, dispondrán de tiempo, dinero para nuevas experiencias educativas y conexiones familiares para ubicarse. Los pobres, por supuesto, no tienen instrumentos de compensación. Para los pobres, la escuela decide la vida”.

Una escuela para pobres, dice Sarlo, no es necesariamente aquella que no tiene computadoras: “En las escuelas para ricos es más habitual que haya computadoras, pero la diferencia no está allí, o no está solamente allí”.

“Podría existir –explica– una escuela donde se enseñaran los más sofisticados problemas matemáticos o de lengua sin una computadora, y donde se entrenara a los chicos en la búsqueda de información en dos enciclopedias que son tan difíciles o tan fáciles de manejar como Internet. Podría existir una escuela donde los chicos leyeran cinco libros por año, actividad que los prepararía mucho mejor para navegar en cualquier dimensión del mundo de la información virtual, las de hoy y las del futuro”.

“Los chicos leen fotocopias en las escuelas para pobres –recuerda Sarlo– porque no pueden comprar libros, los maestros no siempre saben dónde ir a buscarlos, ni el Estado los proporciona en cantidad suficiente, y también leen fotocopias en las escuelas privadas mediocres, porque los padres no corren a comprarlos, los chicos prefieren gastar en otra cosa y los docentes se adaptan a la desidia de la familia y la institución”.

“Cuando se leen libros, no hay problemas en leer también fotocopias. Pero algo misterioso sucede cuando sólo se leen fotocopias: de ellas no se pasa fácilmente a los libros”.

“En estas hipotéticas escuelas con libros verdaderos y sin computadora, lo que habría seguramente es maestros con un entrenamiento de primera –concluye esa pensadora argentina–. Y aquí está uno de los nudos de la cuestión: es más difícil entrenar maestros que comprar computadoras. Incluso puede ser más caro y necesariamente ocupa más tiempo y exige más constancia. De todos modos, no parece necesario optar entre buenos docentes y computadoras. Simplemente señalo el punto porque las computadoras, sin buenos docentes, se pueden convertir en un cyber [un cibercafé] pagado por el presupuesto educativo”.

Allí se encuentra uno de los grandes temas nacionales que no discutimos, ni advertimos, obnubilados como estamos por el desafuero.

El español en la Red

Ensayo para el libro coordinado por Octavio Islas Carmona Internet y la Sociedad de la Información Colección Encuentros, CIESPAL, Quito, 2005 [1]

Surgida como espacio experimental e inicialmente utilizada casi de manera exclusiva en países de habla predominantemente inglesa, la red de redes se ha diversificado en naciones, o en comunidades, en las cuales se emplean otras lenguas. La propagación mundial de la Internet aun resulta insuficiente en comparación con los muchos individuos que no tienen acceso a ese y en ocasiones a ningún otro medio de expresión e información. A mediados de 2004 se estimaba que la Red tenía cerca de 730 millones de usuarios, que constituyen algo menos del 12% de los habitantes del planeta [2]. Si bien se trata de una cifra alta en comparación con los algo más de 200 millones de usuarios mundiales de la Internet que había casi cinco años antes, parece claro que aun falta por recorrer un trecho muy largo para que se pueda decir que la Internet es un recurso auténticamente mundial.

En todo caso se trata de un espacio que, al reflejar la diversidad de actividades e intereses humanos, tiende a ser crecientemente plurilingüístico. A diferencia de sus primeros años, cuando más del 80% de los usuarios de la red de redes eran de habla inglesa, hoy en día en el ciberespacio se abren paso idiomas –y desde luego culturas, costumbres, visiones del mundo– en otras lenguas.

Menos inglés, más chino y español

Tan solo en un quinquenio, según se muestra en la Tabla Uno, el inglés pasó del 57% a menos del 40% entre quienes emplean la Internet en el mundo. El idioma cuyo uso ha crecido más en ese lapso es el chino. De menos de 10 millones de usuarios en esa lengua en 1999, a mediados de 2004 tenía casi 103 millones. El chino, que tres años atrás era el cuarto idioma en número de usuarios en la Red, ahora se encuentra en el segundo sitio y su uso continúa creciendo.

El japonés pasó del segundo al tercer sitio en esos parámetros, aunque multiplicó por tres veces y media la cantidad de quienes lo utilizan al aumentar de algo menos de 20 a casi 70 millones de internautas.

El español se encuentra en cuarto lugar entre las lenguas más frecuentadas en la Internet. De los casi 10 millones de hispanohablantes que había con acceso a la Red en 1999, menos de cinco años después somos más de 65 millones. Esa presencia constituye el 9% de los internautas en todo el mundo. El crecimiento de la Red en España y su desigual aunque creciente propagación en América Latina han influido para ese aumento, en el lapso que estamos comentando, en la cantidad de internautas en nuestra lengua. Pero además, en ese desarrollo ha tenido gran relevancia el aumento de los usuarios de Internet en las comunidades de hispanos que hay en Estados Unidos. Aquellos que, aun cuando se encuentran en un país donde el inglés es predominante, acceden a la Red empleando el español como primera lengua, están conformando un núcleo de usuarios de gran importancia.

Cinco años de idiomas

El español en la Red septuplicó su presencia en números absolutos entre 1999 y 2004 y en términos porcentuales avanzó del 4.5%, al ya mencionado 9% entre los internautas en el planeta. Ese crecimiento ha sido mayor al que han tenido el alemán, el francés y el italiano. Sin embargo el portugués experimentó una expansión mayor (sus usuarios pasaron de apenas 3.4 a 26 millones) especialmente gracias al auge que ha tenido la Internet en Brasil. Otra lengua que se ha expandido notablemente es el coreano, cuyos usuarios crecieron casi siete veces para pasar de 4.2 millones en 1999, a 30 en 2004.

 

Idiomas en Internet

 

El crecimiento que en ese quinquenio tuvieron algunas de las lenguas más utilizadas en la Red se aprecia en la Gráfica Uno. Se trata de la evolución en números absolutos de la cantidad mundial de usuarios y de los internautas que hablan inglés, chino y español. Allí se aprecia al 2001 como un año de quiebre en el cual el ritmo de expansión del inglés en la Internet experimentó un ligero retroceso (los usuarios, naturalmente, siguieron aumentando pero a tasas menores que en los años precedentes). En cambio el empleo del chino y el español se incrementó en proporciones similares.

Idiomas tendencias

 

 

 

La segunda gráfica muestra las mismas tendencias pero en términos porcentuales. El incremento del 4.6% al 14% en el uso del chino entre los idiomas en la Red y del 4.5% al 9% en el empleo del español, parecen proporcionales al descenso del inglés que de ser utilizado por el 57% en 1999, pasó a ser el idioma del 45% de los usuarios de la Red en 2001 y, más tarde, de menos del 40%.

En ocho años la utilización del español en la Red aumentó de una presencia casi exclusivamente simbólica, que era equivalente al 0.4% de los internautas, a ser el idioma del 9% de quienes deambulan en el ciberespacio. Ese crecimiento ha tenido inflexiones e incluso (siempre en términos porcentuales) algún estancamiento como se aprecia en la Gráfica Tres.

Presencia del español

Así que parece claro que el español se afianza entre las lenguas más utilizadas en la Red. Otro asunto es la manera como se le emplea y la necesidad de numerosos internautas, cuya lengua habitual es el castellano, tienen para buscar y consultar información en otros idiomas.

 

Búsquedas en castellano

Es frecuente que los internautas de distintas lenguas utilicen buscadores y consulten páginas cuyos contenidos están en inglés. Por eso en tanto el inglés constituía, al finalizar 2001, el idioma principal o único del 45% de los cibernautas, era la lengua en la que se hacía el 57% de las consultas en Google, el motor de búsqueda más utilizado en la Internet (ver la Gráfica Cuatro).

El alemán, que por esas fechas era el idioma del 6% de los usuarios de la Red, tenía un porcentaje equivalente al doble en las consultas de Google. El japonés, con algo menos del 10% de los usuarios de la Red, fue el idioma del 7% de las búsquedas. Y el español, que a fines de 2001 era empleado –según los datos que hemos consultado– por algo más del 4% de los internautas y que un año después sería la lengua del 7.4%, fue utilizado en el 6% de las consultas en el mencionado recurso para localizar materiales en la Red.

Los idiomas que se emplean en Google constituyen otro indicador de la expansión del plurilingüismo en la Internet. Medio año antes, en julio de 2001, el inglés era el idioma del 63% de las búsquedas; el alemán era empleado en el 10% de las consultas; el japonés en 8% y el español en el 5%.

Es decir, en tanto que el empleo de las tres lenguas más utilizadas en Google disminuyó entre 10 y 20% el español fue aprovechado, proporcionalmente, por más usufructuarios de ese recurso.

El uso de nuestra lengua en ese buscador aumentó del 5, al 6%. Se trata de diferencias muy estrechas que no constituyen tendencias del todo sólidas, pero que no dejan de ser significativas. De continuar ese crecimiento, el empleo de dicho buscador podría apuntar un uso más activo de la Internet por parte de los cibernautas en lengua española. Al momento de preparar este ensayo Google no había publicado, con detalle suficiente, estadísticas más recientes sobre los idiomas empleados en sus búsquedas.

El aprovechamiento de la Red fluctúa entre la contemplación acrítica y pasiva de contenidos a los que se llega de manera directa –sin navegar en la Internet y sin buscar información específica– y el uso activo, singularizado por la retroalimentación del usuario respecto de los autores de los contenidos que ha visitado, o consultado. Un indicador de la iniciativa que tienen los usuarios para rastrear información, es el uso de motores de búsqueda como Google. Quien busca –independientemente de la calidad o la utilidad de los contenidos que quiere hallar– utiliza de manera más completa las posibilidades de la Internet y está en posibilidad de discriminar, comparar y seleccionar entre las diversas opciones a donde le conduzca el localizador de sitios dentro de la World Wide Web.

Las consultas en Google no pueden ser tomadas como definitivamente representativas de la conducta de los internautas. Pero tratándose de uno de los recursos más utilizados por quienes rastrean en la Red, las variaciones en su aprovechamiento son interesantes.

Búsquedas en Google por idioma

Posiblemente el hecho de que las búsquedas en español hayan aumentado más que las que se realizan en otras lenguas signifique un comportamiento más activo de los usuarios en esta lengua. En todo caso es un indicador que vale la pena seguir de cerca en los próximos años.

Uso de la Red entre los hispanos en Estados Unidos

La tendencia, al menos aparente, de los internautas en lengua española para aprovechar a la Red de manera más activa, encuentra algunos matices cuando se analiza el empleo que los hispanos en Estados Unidos hacen de la Internet. El estudio que realizó en julio de 1991 el Pew Researh Center acerca del uso de la Internet entre los hispanos en ese país [3] describe, por parte de ese segmento de la población que vive en Estados Unidos, un interés tan grande como el de los blancos y negros para acudir a la Red como fuente de esparcimiento y algo mayor en el empleo de la Internet para recabar información.

La Tabla Dos muestra un empleo del correo electrónico menos intenso por parte de los hispanos en comparación con los estadounidenses negros y blancos. Pero cuando se indaga en qué medida se utiliza a la Red para buscar información acerca de pasatiempos, el 74% de los hispanos que alguna vez ha utilizado la Red declara ese propósito, en tanto que ese fin es reconocido por el 77% de los blancos y el 71% de los negros.

La utilización de la Red solamente para divertirse es admitida más por hispanos y negros (72%) que por los estadounidenses blancos (62%). Pero en el empleo de ese recurso para obtener información acerca de música, libros o contenidos para emplear el tiempo libre, los hispanos quedan adelante (71%, frente al 66% de los negros y 62% de los blancos).

Solo el 50% de los hispanos ha localizado un video o un clip de audio en la Red, pero esa ha sido una tarea realizada por el 60% de los negros que se asoman a la Internet. Los negros (55%) escuchan proporcionalmente más música en la Red que los hispanos (48%) y los blancos (apenas el 33%). Sin embargo hay, porcentualmente, una mayor cantidad de hispanos (36%) que han “bajado” música de la Red.


Tabla 2

Actividades en Internet por grupos étnicos en Estados Unidos

Actividad

Hispanos

Blancos

Negros

Enviar y leer correos electrónicos

86% (39%)

93% (51%)

88% (32%)

Diversión

Obtener información sobre pasatiempos

74 (17)

77 (19)

71 (15)

Navegar sólo por diversión

72 (21)

62 (20)

72 (17)

Buscar información sobre música, libros y otras actividades de entretenimiento

71 (8)

62 (8)

66 (9)

Usar un archivo de audio o video

50 (7)

47 (7)

60 (7)

Enviar un mensaje instantáneo

50 (13)

44 (12)

50 (9)

Escuchar música

48 (10)

33 (6)

55 (9)

Buscar información de deportes

42(11)

36 (10)

45 (10)

Participar en un juego en línea

37 (8)

32 (6)

48 (6)

Bajar música

36 (7)

21 (3)

33 (4)

Chatear

32 (5)

25 (4)

40 (4)

La primera cifra de cada columna se refiere a los internautas ocasionales; es decir, aquellos que declaran que alguna vez han utilizado la Red. La segunda cifra de cada columna, mostrada entre paréntesis, se refiere a los internautas frecuentes (que estuvieron en línea el día anterior a la entrevista).

Fuente: Internet & American Life, Hispanics and the Internet, Julio 2001

Esa relativa pero constatable aptitud de los hispanos estadounidenses para aprovechar las capacidades de información y educación que hay en la Red y que no se entusiasman tanto como los negros para explotar las opciones de entretenimiento, se advierte en la Tabla Tres.

Blancos y negros han acudido a la Internet más que los hispanos para buscar la respuesta a alguna pregunta. El empleo de esos grupos de población al buscar información sobre productos, es casi igual en los tres grupos poblacionales.

Los blancos están más interesados en indagar el clima y los negros en obtener noticias. Sin embargo los hispanos aparecen más interesados en la información política a través de la Red en comparación con negros y blancos. En cambio a los hispanos no les interesa peculiarmente hallar información acerca de asuntos religiosos (apenas el 19% declara haber empleado la Internet con ese propósito, en contraste con el 21% y el 32% de los estadounidenses blancos y negros).

Aunque se trata de una encuesta realizada en medio de un proceso de adaptación y aprovechamiento respecto de la Internet que no ha concluido, el estudio del Pew Research Center sugiere que los hispanos llegan a la Red en busca de información acerca de intereses o pasatiempos que tienen en sus actividades fuera de línea. En cambio los negros han parecido más dispuestos a involucrarse en formas de esparcimiento e incluso de intercomunicación en la Internet. El 40% de los estadounidenses negros con acceso a la Red declaró haber participado en un chat, en tanto que esa actividad fue reconocida solamente por el 25% de los blancos y el 32% de los hispanos.

Tabla 3

Para qué usan Internet / Principales grupos étnicos en Estados Unidos

Actividad

Hispanos

Blancos

Negros

Búsqueda en Internet para responder una pregunta

73 % (14%)

80% (17%)

75% (14%)

Búsqueda de información sobre un producto

72 (15)

73 (13)

72 (8)

Búsqueda de información de viajes

63 (8)

65 (7)

65 (7)

Obtener información noticiosa

61 (20)

60 (22)

63 (15)

Obtener reportes del clima

57 (15)

63 (17)

55 (11)

Visitar un sitio gubernamental

43 (5)

50 (7)

45 (5)

Obtener información financiera

41 (10)

45 (14)

41 (9)

Obtener información y noticias de corte político

40 (12)

38 (13)

38 (9)

Buscar información religiosa

19 (1)

21 (3)

32 (1)

La primera cifra de cada columna se refiere a los internautas ocasionales (que declaran que alguna vez han utilizado la Red). La segunda cifra de cada columna, mostrada entre paréntesis, se refiere a los internautas frecuentes (que estuvieron en línea el día anterior a la entrevista).

Fuente: Pew Internet & American Life Project, 2000 Tracking Survey, N=26,094. Margen de error: +1%.

Vivir en inglés, navegar en español

La modificación o confirmación de esas tendencias dependerá, por supuesto, del creciente uso de la Internet entre los hispanos en Estados Unidos y también, de la oferta de sitios en los cuales puedan encontrar contenidos que les resulten útiles. A juzgar por el tiempo que destinan a navegar en español, la disponibilidad de sitios en este idioma les parece crecientemente atractiva

Los estudios que ha realizado la empresa Roslow Research [4] acerca del tiempo que los hispanos en Estados Unidos dedican a recorrer la Internet en idioma español, muestran una creciente apropiación de espacios y contenidos en esta lengua. En tanto que en julio de 2000 quienes no utilizaban para nada el idioma español cuando accedían al Internet eran el 32%, poco más de un año más tarde constituían sólo el 14%.

En cambio, los hispanos que emplean esta lengua durante menos de la mitad de su tiempo de navegación, disminuyeron en beneficio de un notable incremento en el uso del español. En julio de 2000 el 36% de los hispanos ocupaba menos de la mitad del tiempo de uso de la Red en idioma español pero esa práctica disminuyó en marzo siguiente al 22% y cayó al 19% pocos meses más tarde.

Internet entre hispanos en EU

Aquellos que dedican más de la mitad del tiempo de navegación a comunicarse o consultar información en español pasaron del 27%, al 49%.

Estos datos sugieren que los hispanos bilingües utilizaban a la Red en inglés porque no contaban con suficientes sitios de contenidos equivalentes, o que les resultaran de interés, en español. Pero en tanto se diversifican los documentos en nuestra lengua, muchos hispanos en Estados Unidos tienden a preferir el uso del castellano.

Un dato sobresaliente es el de los hispanos que navegan sólo en español. Ese grupo pasó del 4% en julio de 2000, al 18% en el otoño de 2001. Esa información sugiere que la Internet ya está sirviendo no solo para los hispanos bilingües sino para aquellos que, viviendo en Estados Unidos, no hablan en inglés o no lo hacen con soltura suficiente para comunicarse a gusto en ese idioma.

Otro segmento es el de quienes, al contrario, utilizan a la Internet únicamente, o de manera preponderante, en inglés. La empresa Roslow Research indagó en una muestra de internautas hispanos, en dos encuestas consecutivas, las causas por las cuales algunos de ellos no emplean a la Internet con más asiduidad en su lengua natal. Las variaciones entre los motivos declarados en uno y otro sondeos, las cuales mostramos en la Tabla Cinco, son llamativas.

En tanto que en julio de 2000 el 17% de esos usuarios hispanos de la Red lamentaba que la información que les hacía falta solamente se encontraba en inglés, algo más de un año después ese problema era identificado solamente por el 9%. En el primer sondeo el 13% decía preferir los sitios en inglés porque en los de idioma español encontraba más errores en la información consultada, pero al año siguiente esas fallas eran señaladas únicamente por el 4%.

La cantidad de internautas hispanos que respondió simplemente que utilizaba más a la Red en inglés porque hay más sitios en esa lengua disminuyó del 5%, al 1%. En julio de 2000, el 13% decía que prefería a la Internet en inglés simplemente porque no conocía suficientes sitios en español y en la segunda encuesta, esa causa disminuyó al 3%.

Hispanos EU por qué no usan más Internet

Es decir, los motivos atribuibles al desarrollo de la Internet en español que fueron esgrimidos para navegar en inglés, han disminuido de manera notoria. En cambio las causas relacionadas con a la situación social y cultural de los hispanos se mantuvieron, o incluso crecieron ligeramente. Aquellos que declararon que navegan por la Internet en inglés porque se sienten más a gusto en esa lengua fueron el 9% en ambas encuestas y quienes afirmaron que prefieren el inglés porque lo entienden mejor aumentaron del 8%, al 11%.

Cultura, valores, comunicación

A la Internet, se la emplea como instrumento de comunicación directa gracias al correo electrónico o a los servicios de mensajería o conversación instantáneas. La Red también es un extraordinario recurso para propagar informaciones de la más variada índole. Puede ser –y es– herramienta de esparcimiento y diversión, lo mismo que de intercambio y educación.

Todo ello es muy sabido, a estas alturas del desarrollo de la Internet. Pero además, conforme se extiende y recoge la diversidad cultural y lingüística de las comunidades que la aprovechan, la Red se convierte en espacio en el que se reproducen presencias, influencias y tendencias políticas y culturales. Por eso no es extraño que el empleo en español de la Internet aumente en Estados Unidos en donde las comunidades hispanas alcanzan un creciente peso demográfico y, junto con ello, en todos los terrenos.

A diferencia de los emigrantes de otros orígenes, los hispanos en Estados Unidos han mantenido una singularidad que los distingue respecto de otros grupos poblacionales y que se ha convertido en expresión de diferencia y creatividad. Jorge Ramos, el conocido conductor del Noticiero Univisión –el programa de noticias de mayor audiencia en la televisión hispana en Estados Unidos– ha explicado así esa situación: “El poder político y económico de los latinos aumenta con cada nacimiento, con cada cruce fronterizo. El español se ha consolidado y los medios de comunicación que transmiten y publican en castellano, lejos de desaparecer, le ganan terreno a las televisoras, radiodifusoras y periódicos en inglés. Los inmigrantes latinoamericanos, contrario a los que les precedieron de Europa, no han tenido que sacrificar su cultura ni sus valores para asimilarse a su nación adoptiva” [5].

El desarrollo de la Internet en español está fuertemente relacionado con la presencia de los hispanos en Estados Unidos. La red de redes tiene, entre otros, efectos de cohesión cultural y comunitaria que se expresan en el incremento de su empleo por parte de esa colectividad. La calidad y utilidad de los sitios en la Red destinados a ellos, dependerán de la creatividad pero también de la exigencia que manifiesten los usuarios de tales espacios en la Internet.

Gracias a la Internet los hispanos en Estados Unidos cuentan con un recurso que les permite afirmar su identidad y, junto con eso, acercarse a los países de donde provienen o en donde, como hacen ellos, se habla español. La Internet funciona entonces como red que cohesiona sin amalgamar, enlaza con eficacia, relaciona y resguarda intereses y valores de carácter social y cultural.

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[1] Una versión inicial de este trabajo fue presentada en noviembre de 2002 en el simposio El español en los medios de comunicación de los Estados Unidos que el Instituto Cervantes de Chicago organizó en esa ciudad. El texto ha sido revisado y actualizado para este libro.

[2] Datos de población mundial: http://www.nationsonline.org/oneworld/world_population.htm Datos sobre cantidad de usuarios de Internet: Global Reach, www.glreach.com

 

[3] www.pewinternet.org

[4] http://www.roslowresearch.com/home.htm

 

[5] Jorge Ramos Ávalos, “Ser inmigrante es ‘cool’ (y difícil)”. Reforma, México, 10 de noviembre de 2002.

Enciclomedia: el juguete favorito

Publicado el 28 de noviembre de 2004 en La Crónica de Hoy y otros diarios

El gobierno federal dice que el presupuesto que aprobaron los diputados modificaría la estrategia de desarrollo que ha impulsado en el país. Pero es imposible trastocar lo que no existe. El disgusto que se retroalimentó entre la secretaría de Hacienda y Los Pinos se ha debido a que el presupuesto que diseñaron los diputados, con todo y sus evidentes errores, permite apreciar cuán perfectible resulta una política económica de prioridades tan endebles y desplegada con tanta inconsistencia como la que ha tenido el gobierno del presidente Vicente Fox.

   El presupuesto se ha convertido en una prueba de fuerza. Ahora la presidencia apuesta a desgastar publicitariamente al Congreso. Y mientras el presupuesto queda definido, de una u otra manera, en los gabinetes gubernamentales aun no hay estimaciones claras acerca del efecto auténtico de los lineamientos que los diputados establecieron para el gasto público.

   Una de las causas del disgusto gubernamental fue la cancelación, por parte de la Cámara, de los 2 mil millones de pesos que requeriría la Enciclomedia, que se esperaba poner en funcionamiento durante los próximos meses. Los diputados consideraron que se trata de un proyecto útil pero costoso. Y entre dotar de techos y mesabancos a las escuelas o instalar en ellas el pizarrón electrónico que sería el sustento material de la Enciclomedia, apostaron por la opción más realista.

 

Compromiso con Mr. Gates

   Pero más allá de la pobreza de miles de planteles en todo el país, hay otros motivos para recelar de ese proyecto que el presidente Vicente Fox ha promovido con tan enfático y personal interés. La Enciclomedia permitiría que los alumnos de quinto y sexto de primaria contasen en el salón con un acervo de conocimientos que complementaría la enseñanza que reciben en los libros de texto. Pero el pizarrón electrónico no necesariamente les daría acceso a la Internet ni les facilitaría el aprendizaje en el manejo de la computadora, que son las dos destrezas básicas que hoy se requieren para involucrarse en la sociedad de la información.

   Además, y quizá esto es lo más grave, la Enciclomedia implica la subordinación del sistema educativo nacional al software, las prioridades, los intereses y los negocios de la empresa internacional más poderosa en la fabricación de programas informáticos.

   La Enciclomedia es un proyecto respaldado –y no por afán filantrópico– por la firma Microsoft.

   A cambio del apoyo que ha ofrecido para el diseño de los contenidos y la instalación de las primeras computadoras enlazadas a la Enciclomedia, Microsoft ha exigido que todos los programas que se utilicen en esos equipos –comenzando por el sistema operativo– sean fabricados y vendidos por esa firma.

   El gobierno federal ha accedido a esa exigencia de la firma cuyo principal accionista es Mr. Bill Gates.

 

Contenidos cerrados

   La identificación con Microsoft de ese proyecto de enseñanza es tan estrecha que, hasta hace pocos meses, el logotipo de la Enciclomedia era un rehilete en cuyas alas se reproducían los colores distintivos del emblema de esa firma (naranja, verde, azul y amarillo). Aunque se trata de un proyecto mexicano, Enciclomedia ha crecido al amparo de Microsoft.

   En ese proyecto han participado especialistas mexicanos muy destacados, especialmente en el área de la informática educativa, encabezados por el doctor Felipe Bracho Carpizo. Actualmente coordinador de Informática Educativa del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa, Bracho es matemático, tiene un doctorado en Oxford y ha participado en la construcción de la red informática de la UNAM y en la Red de Desarrollo e Investigación en Informática del Conacyt.

   Con esas sobresalientes credenciales, Bracho y su equipo de trabajo desarrollaron un proyecto para apuntalar el aprendizaje en el bienio terminal de la primaria. En una primera fase la Enciclomedia se propone instalar pizarrones electrónicos en 21 mil salones de clase. Cada pizarrón está conectado a una base de datos que ofrece respaldos documentales (mapas, diagramas, fichas biográficas, ilustraciones, videos, sonido, etcétera) a los contenidos de los libros de texto que la SEP elabora para los alumnos de quinto y sexto años.

   La idea es atractiva e, incluso, noble. Pero posiblemente sus promotores comenzaron al revés. En lugar de primero dotar a las escuelas de redes informáticas y equipo para que se conecten a la Internet y los alumnos aprendan directamente en ellas a navegar en el ciberespacio con orientación de sus profesores, la Enciclomedia ofrece contenidos de carácter cerrado, útiles en materias específicas pero no necesariamente para estimular la búsqueda, la creatividad y la imaginación que son distintivas del uso de los nuevos medios.

   Por otro lado, se ha pretendido llevar pizarrones electrónicos, conectarlos y ponerlos a funcionar sin que una enorme cantidad de maestros de primaria haya recibido capacitación para utilizarlos.

   Si el proyecto comenzara a funcionar de inmediato como quiere el Presidente de la República, existe el riesgo de que la Enciclomedia se convierta en el elefante blanco de su sexenio. Sin adiestramiento ni persuasión suficientes para trabajar con ellos, muchos profesores se quedarían sin aprovechar los pizarrones electrónicos.

 

Encarta, opción única

   El meollo de la Enciclomedia es la enciclopedia Encarta, elaborada y distribuida por Microsoft. Se trata de un programa pensado inicialmente para consumidores domésticos y que hace una década se ofrecía como complemento en la compra de computadoras.

   Encarta era una enciclopedia útil antes de la expansión de la Internet. Ahora, muchas de sus entradas pueden hallarse con mucha mejor y más actualizada información en centenares de sitios de la Red de redes.

   Los contenidos de Encarta, al parecer fueron adaptados a la circunstancia mexicana y con el propósito específico de respaldar los programas de quinto y sexto de primaria. Pero en la vida diaria, cuando busquen información, los estudiantes no lo harán en un ambiente como el de la Enciclomedia porque en la Internet abierta no tendrán acceso a ella… a menos que uno de los propósitos ocultos del proyecto sea crear clientes cautivos, condicionados por el aprendizaje específico que han tenido para documentarse exclusivamente en esa enciclopedia.

 

Propuesta y capacitación

   En una entrevista hace año y medio, el doctor Bracho explicó así a la Enciclomedia: “Es un proyecto pedagógico que vincula los libros de texto gratuitos con recursos que enriquecen y apoyan los temas de la currícula de primaria. Se trata de optimizar materiales educativos de diversas índoles tales como: la enciclopedia Encarta, ligas a sitios en Internet, artículos especializados, video, audio y actividades pedagógicas, en una base de datos, para que estudiantes y profesores cuenten con una amplia gama de posibilidades de investigación y documentación, orientada a un aprendizaje más significativo e integral.

En ocasiones, los libros de texto son la única fuente de aprendizaje y consulta que los alumnos poseen, por ello se pretende que Enciclomedia sea un conjunto de opciones para entrar en el mundo virtual de la información, rico en fuentes complementarias, recursos diferentes, e incluso medio de comunicación con otros alumnos que están trabajando los mismos temas en otros lugares de México y el mundo. Se trata, por ello, de un medio tecnológico de información y comunicación” (entrevista en www.ciberhabitat.gob.mx, marzo de 2003).

   Después de una fase de laboratorio en cinco escuelas del Distrito Federal, sus creadores dejaron lista una primera versión de la Enciclomedia. Luego hubo una fase piloto en mil 123 escuelas en varios estados del país. Los documentos de la Enciclomedia disponibles en línea no mencionan de qué entidades se trata.

   La próxima etapa, para la cual la Cámara de Diputados suspendió los recursos presupuestales, tendría lugar en los grupos de quinto y sexto de 20 mil 839 primarias en el país, al parecer ahora sí con una cobertura nacional.

   Hacia 2006, se esperaría tener equipadas 165 mil aulas en toda la República.

   La capacitación de los profesores ocurriría en programas locales y nacionales. Habría talleres de cuatro horas obligatorios para los maestros de los dos grados de primaria involucrados en el proyecto y cursos en la red de televisión educativa por satélite, Edusat. Sin embargo es difícil que un adulto con poca o ninguna experiencia en computadoras aprenda en ese lapso las destrezas que necesita para, a su vez, enseñar rudimentos de informática a alumnos tan jóvenes.

 

Maestros autodidactas

   Aunque es impulsada por el gobierno federal y con participación de profesores de escuelas e instituciones públicas, la Enciclomedia fue ideada en una institución privada. Jesús Adolfo García Pasquel, pasante de Ciencias de la Computación en la Facultad de Ciencias de la UNAM, le siguió la pista a ese proyecto y encontró que fue concebido en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, ITAM.   Una tesis de licenciatura del ingeniero Eliseo Rodríguez, titulada “SARCRAD: Sistema de Administración de Recursos Conceptuales y de Referenciación Automática Difusa. Enciclomedia: Una aplicación específica” es la primera referencia que se conoce al respecto.

   Hasta ahora, de acuerdo con una nota de Graciela Bolio Guzmán en La Crónica del 27 de octubre pasado, Enciclomedia ha requerido dos años de trabajo y una inversión de 80 millones de pesos. Allí se informa también, de acuerdo con Bracho Carpizo, que la capacitación de los profesores tardaría por lo menos dos años aunque “el maestro podría tomar el curso por sí solo, ya que en el sistema hay una ventana para que el maestro sea autodidacta”.

 

Obligaciones de la SEP

   El ángulo más discutible de la Enciclomedia es el compromiso con Microsoft. Esa empresa, con toda razón, se ufana de la supeditación del principal proyecto educativo del gobierno mexicano a sus formatos y productos. La Secretaría de Educación Pública ha tomado con enorme naturalidad esas obligaciones.

   En un boletín del 2 de enero de este año, la SEP informó: “El sistema Enciclomedia se concibe a partir de convenios que el Conacyt firmó con el Instituto Politécnico Nacional y el Instituto Tecnológico Autónomo de México para crear el prototipo; con la Universidad Pedagógica Nacional, para supervisión educativa, y con Microsoft México, para apoyo técnico. Además, mediante el convenio signado con Microsoft México, la SEP recibirá el apoyo técnico necesario para garantizar la calidad del diseño y la ingeniería del sistema, así como cinco mil licencias de uso de la enciclopedia Encarta, instalada en la base tecnológica de Red Escolar”.

 

Desprecian el software libre

   En todo el mundo, desde hace más de una década y con creciente preocupación, millones de interesados en el desarrollo de la informática consideran que el software de Microsoft no es necesariamente el que más conviene, sobre todo para el desarrollo de proyectos públicos.

   Frente a los programas de Microsoft, que son costosos y obligan a utilizar nuevo software de la misma firma, existen plataformas informáticas gratuitas, o casi, que no comprometen a la compra de licencias.

   El software denominado de código abierto está constituyendo una opción para muchas empresas y gobiernos en todo el mundo. Sin embargo en México el gobierno federal –y muchos gobiernos locales– han preferido hipotecar el desarrollo de sus proyectos informáticos a los intereses de Microsoft. La Enciclomedia es el mejor ejemplo de ello.

   El ya citado García Pasquel, autor de un extenso y serio artículo sobre las implicaciones de la Enciclomedia, explica con eficacia didáctica:

   “Muchos formatos de audio, video, documentos y datos en general, son propiedad de corporaciones y no pueden ser utilizados sin pagar una licencia a dichas empresas, aún si el contenido que uno pone en ellos no les pertenece. En particular el formato de los archivos de audio y video que contiene la enciclopedia Encarta (Windows Media) son propiedad de Microsoft, mismo que cobra licencias de distribución a los creadores de cualquier programa capaz de reproducirlos. Así que, si el gobierno quiere reproducir digamos, los videos de las Encartas para las que ya tiene licencia, en algún sistema operativo distinto a Windows, tendría que pagar a Microsoft otra licencia, ya sea directamente o a través de la empresa que haya desarrollado el programa necesario”.

 

Más costo para el país

   Añade ese estudiante avanzado de la Facultad de Ciencias: “Adoptar estos formatos o programas como Encarta también le cuesta al país en su capacidad de elegir software y hardware. Por ejemplo, como no existen versiones de la enciclopedia Encarta para ningún sistema operativo distinto al de Microsoft y únicamente para la plataforma x86 (muchas veces llamada Intel y compatibles) habría que descartar cualquier otra plataforma y sistema operativo”.

   Y propone: “Si en lugar de usar tipos de archivo exclusivos de alguna empresa, se optara por formatos estándar o abiertos como Ogg Vorbis y Theora, el gobierno tendría la capacidad de elegir con qué compañía de software hace negocios, decidir si usa software libre o incluso desarrollar internamente software compatible con estos formatos. Al mismo tiempo tendría la posibilidad de elegir de entre toda la gama de arquitecturas y sistemas operativos. Si a esto aunamos la gran cantidad de personas destacadas en todas las áreas del conocimiento que hay en las universidades del país, particularmente en las públicas, podemos concluir que el gobierno pudo haber obtenido una enciclopedia completa, a una fracción del precio y más acorde al espíritu de los libros de texto gratuitos”.

   El texto de Jesús Adolfo García Pasquel se encuentra en: http://slash.fciencias.unam.mx/?q=blog/42

 

Plataforma exclusiva

   Esa no ha sido la única voz de alerta ante el sesgo empresarial de la Enciclomedia. Una nota periodística reciente en un periódico electrónico de Baja California recordó: “En la licitación para la adquisición de equipos, uno de los requisitos de la SEP fue la certificación de Microsoft. Al terminar la licitación, una de las empresas participantes presentó dos impugnaciones ante la secretaría de la Función Pública (SPF), las cuales fueron desechadas por improcedentes. Uno de los alegatos se refería al certificado que la SEP pidió, el cual tiene una razón: Enciclomedia funciona sobre la base de Windows XP, no puede operar sobre ninguna otra como Linux, por ejemplo. ‘Además, en su programa de Apoyo a la Educación, Microsoft nos vende el software a precios muy por debajo de los precios en el mercado’, explicó. Esto significa que una empresa que no se encuentra inscrita con Microsoft no puede obtener el precio especial ofrecido a la SEP, lo cual encarecería mucho más los equipos” (www.elvigia.net).

 

Fundamentalismo presidencial

   Enciclomedia es, por una parte, un proyecto bueno que parece malo. El gasto que implica y el desconocimiento que su promoción supone de las carencias de las escuelas en muchos lugares del país, suscitaron el recelo de los diputados.

   Pero también es un proyecto malo (o no tan provechoso para el país y sus alumnos) que al gobierno le ha parecido bueno. El presidente Fox, quizá en parte por desconocimiento de las limitaciones pedagógicas del pizarrón electrónico y sus contenidos, ha apadrinado a la Enciclomedia como si se tratara de la única opción que tiene el sistema educativo mexicano para que sus alumnos se familiaricen con las nuevas tecnologías de la información.

   El apego que el presidente le ha tomado a ese proyecto y la visión fundamentalista con que decidió acogerlo es otro de los factores que influyeron en la resistencia sobrada, y un tanto obnubilada, con que respondió a la reelaboración que los diputados hicieron del presupuesto.

   La Enciclomedia es, entre sus proyectos de gobierno, el juguete favorito del presidente Fox. Por eso reaccionó con tanto disgusto a la cancelación de los recursos para ese pizarrón electrónico.

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Sociedad de la información

Publicado el 28 de mayo de 2003 en La Crónica y otros diarios

En todo el mundo desde hace al menos un año se organizan encuentros, consultas, seminarios y se toman decisiones que transitan por todos los ámbitos de la ciudadanía y el Estado para definir posiciones frente a la próxima Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información. En México ese evento y los temas involucrados en él nos estaban pasando desapercibidos. Aunque el gobierno mexicano ha participado en las reuniones preparatorias hacia la Cumbre, ese asunto no ha tenido la relevancia pública que se le reconoce en muchas otras naciones.

   La “Conferencia Internacional El reto de México ante la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información” que se realiza desde hoy y hasta el viernes en el Senado de la República subsanará, aunque sea en parte, esa omisión. Apenas a tiempo para que sus propuestas sean consideradas en los documentos de la Cumbre Mundial, esta reunión congrega a funcionarios, especialistas, legisladores y empresarios de distintos sitios que discutirán cómo involucrar a países como  nuestro en la construcción de ese ámbito sin fronteras, repleto de oportunidades pero también singularizado por enormes desigualdades, constituido por las nuevas redes mundiales de comunicación.

   La Sociedad de la Información es ese nuevo entorno definido entre otros rasgos por la abundancia de datos, la instantaneidad con que se transmiten, la capacidad para aprehenderlos casi desde cualquier sitio y la posibilidad para que cada quien coloque allí sus propios contenidos. Su columna vertebral es la Internet aunque en ella convergen los medios de comunicación convencionales y, en el futuro, habrá otros espacios y mecanismos imbricados con la red de redes.

   Esas nuevas condiciones han contribuido a cambiar cultura, educación, negocios y entretenimiento en nuestros días y apenas están por desarrollarse sus mayores posibilidades. A menudo a esos recursos de información se les idealiza con tanto frenesí que se olvida que una enorme parte de la humanidad continua marginada de ellos igual que de otros bienes culturales y materiales. A veces también se les demoniza como si el empleo de las redes con propósitos delictivos fuese culpa de ellas y no de quienes las utilizan de manera ilegal.

   Como quiera que sea las redes de información, cuya capacidad y velocidad han crecido sobremanera en los años recientes, forman parte insustituible del mundo contemporáneo, son el principal vehículo de la globalización, constituyen un segmento cada vez más lucrativo de la economía contemporánea y comienzan a ser el espacio de nuevas formas de relación tanto entre los individuos como entre núcleos sociales específicos.

   En México nos ha costado trabajo advertir esa importancia. A pesar de que el nuestro fue uno de los primeros países a donde llegó la Internet, su expansión ha sido lenta.

   México ha carecido de un auténtico programa de desarrollo informático. A veces el gobierno ha considerado que su único papel en ese terreno radica en promover el uso de computadoras en la administración pública. En otras ocasiones ha existido la explícita decisión de dejar el impulso a la Internet en manos de corporaciones privadas relacionadas con la informática. En cambio Estados Unidos y Canadá, naciones latinoamericanas como Argentina, Brasil y Costa Rica y toda la Unión Europea, cuentan con programas que promueven el uso de la Internet entre sus ciudadanos. Aquí, el proyecto e-México carece de definiciones precisas y sobre todo, de recursos suficientes.

   La Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información se desarrollará en dos fases. La primera será en Ginebra, del 10 al 12 de diciembre próximo. La segunda en Túnez, del 16 al 18 de noviembre de 2005. Será una ocasión excepcional para que los gobiernos, y a través de ello sus sociedades, se pongan de acuerdo acerca de los alcances, las reglas y los compromisos explícitos (traducibles en metas, dinero y plazos) que puedan asumir para impulsar la cobertura y el aprovechamiento de las redes informáticas y otros medios de comunicación.

   La Cumbre se propone definir metas precisas: que en el 2010 todos los poblados del mundo estén conectados a la Red; que en 2005 todas las universidades, en 2010 todas las escuelas secundarias y en 2015 todas las primarias tengan acceso a esos recursos; que en 2010, nueve de cada 10 seres humanos tengan acceso inalámbrico a la red de redes y cinco años después el 100 por ciento.

   Objetivos como esos, ciertamente ambiciosos, permitirán establecer un horizonte para que la sociedad de la información sea una colección de recursos abiertos a todos y no solamente un círculo elitista y discriminatorio. El asunto es de primerísima importancia y requiere compromisos y decisiones de todos los poderes estatales y desde luego, de la sociedad.