Maestros para la Enciclomedia

Publicado el lunes 28 de marzo de 2005 en La Crónica de Hoy y otros diarios

El presidente Fox se empeña en imponer la Enciclomedia. A pesar del recorte presupuestario que dispusieron los diputados para limitar ese capricho del jefe del Ejecutivo y no obstante las dudas sobre su pertinencia pedagógica, la Enciclomedia está siendo instalada en salones de quinto y sexto años en primarias de todo el país.

El esfuerzo para generalizar esa computadora, con pantalla que al menos hipotéticamente permite que sea vista en todo el salón de clases y que está cargada con programas de enseñanza, resulta en principio plausible. Pero cuando se conocen las limitaciones de sus contenidos y sobre todo el hecho de que la Enciclomedia se sustenta en la Enciclopedia Encarta que hace varios años difundió la empresa Microsoft, comienzan las dudas acerca de ese dispositivo.

La supeditación que el país y sus escuelas tendrán respecto de esa firma de programas para computación es el primer motivo para recelar de la Enciclomedia. El apresuramiento y la ausencia de apreciaciones serias sobre sus contenidos constituye otra fuente de prevenciones. Y la falta de capacitación de los profesores para utilizarla puede convertirse en la principal causa para que los 2 mil millones de pesos que el presidente Vicente Fox se ha obstinado en invertir corran el riesgo de dilapidarse.

Desde luego, siempre es pertinente que en las escuelas haya computadoras. Quienes se oponen a ellas sosteniendo que las aulas necesitan antes de otras mejoras no hacen mas que imponer un prejuicio primitivo al desarrollo de la educación.

Pero las computadoras son instrumentos que funcionarán mejor o peor de acuerdo con la idoneidad de los programas que se les instalen y, sobre todo, según la capacitación que alcancen quienes estén a cargo de utilizarlas.

Recientemente en el diario Clarín, de Buenos Aires, la destacada escritora argentina Beatriz Sarlo publicó un ameno texto que recuerda las prisas mexicanas para instalar la Enciclomedia. Autora de libros fundamentales como el reciente La pasión y la excepción (que compara con gran inteligencia las personalidades de Jorge Luis Borges y de Eva Perón) Sarlo recuerda que hoy, en Argentina, se puede distinguir entre las escuelas para ricos y para pobres que no son necesariamente las escuelas privadas y públicas.

Se trata, más bien, de “escuelas para familias que poseen medios culturales, y escuelas para familias que no los tienen. Estas segundas pueden incluso ser familias ricas desde el punto de vista económico, porque la incultura de muchos privilegiados no es una novedad. Ir a una escuela para pobres marca como una condena temprana. Los chicos de la burguesía que van a malas escuelas, dispondrán de tiempo, dinero para nuevas experiencias educativas y conexiones familiares para ubicarse. Los pobres, por supuesto, no tienen instrumentos de compensación. Para los pobres, la escuela decide la vida”.

Una escuela para pobres, dice Sarlo, no es necesariamente aquella que no tiene computadoras: “En las escuelas para ricos es más habitual que haya computadoras, pero la diferencia no está allí, o no está solamente allí”.

“Podría existir –explica– una escuela donde se enseñaran los más sofisticados problemas matemáticos o de lengua sin una computadora, y donde se entrenara a los chicos en la búsqueda de información en dos enciclopedias que son tan difíciles o tan fáciles de manejar como Internet. Podría existir una escuela donde los chicos leyeran cinco libros por año, actividad que los prepararía mucho mejor para navegar en cualquier dimensión del mundo de la información virtual, las de hoy y las del futuro”.

“Los chicos leen fotocopias en las escuelas para pobres –recuerda Sarlo– porque no pueden comprar libros, los maestros no siempre saben dónde ir a buscarlos, ni el Estado los proporciona en cantidad suficiente, y también leen fotocopias en las escuelas privadas mediocres, porque los padres no corren a comprarlos, los chicos prefieren gastar en otra cosa y los docentes se adaptan a la desidia de la familia y la institución”.

“Cuando se leen libros, no hay problemas en leer también fotocopias. Pero algo misterioso sucede cuando sólo se leen fotocopias: de ellas no se pasa fácilmente a los libros”.

“En estas hipotéticas escuelas con libros verdaderos y sin computadora, lo que habría seguramente es maestros con un entrenamiento de primera –concluye esa pensadora argentina–. Y aquí está uno de los nudos de la cuestión: es más difícil entrenar maestros que comprar computadoras. Incluso puede ser más caro y necesariamente ocupa más tiempo y exige más constancia. De todos modos, no parece necesario optar entre buenos docentes y computadoras. Simplemente señalo el punto porque las computadoras, sin buenos docentes, se pueden convertir en un cyber [un cibercafé] pagado por el presupuesto educativo”.

Allí se encuentra uno de los grandes temas nacionales que no discutimos, ni advertimos, obnubilados como estamos por el desafuero.

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El español en la Red

Ensayo para el libro coordinado por Octavio Islas Carmona Internet y la Sociedad de la Información Colección Encuentros, CIESPAL, Quito, 2005 [1]

Surgida como espacio experimental e inicialmente utilizada casi de manera exclusiva en países de habla predominantemente inglesa, la red de redes se ha diversificado en naciones, o en comunidades, en las cuales se emplean otras lenguas. La propagación mundial de la Internet aun resulta insuficiente en comparación con los muchos individuos que no tienen acceso a ese y en ocasiones a ningún otro medio de expresión e información. A mediados de 2004 se estimaba que la Red tenía cerca de 730 millones de usuarios, que constituyen algo menos del 12% de los habitantes del planeta [2]. Si bien se trata de una cifra alta en comparación con los algo más de 200 millones de usuarios mundiales de la Internet que había casi cinco años antes, parece claro que aun falta por recorrer un trecho muy largo para que se pueda decir que la Internet es un recurso auténticamente mundial.

En todo caso se trata de un espacio que, al reflejar la diversidad de actividades e intereses humanos, tiende a ser crecientemente plurilingüístico. A diferencia de sus primeros años, cuando más del 80% de los usuarios de la red de redes eran de habla inglesa, hoy en día en el ciberespacio se abren paso idiomas –y desde luego culturas, costumbres, visiones del mundo– en otras lenguas.

Menos inglés, más chino y español

Tan solo en un quinquenio, según se muestra en la Tabla Uno, el inglés pasó del 57% a menos del 40% entre quienes emplean la Internet en el mundo. El idioma cuyo uso ha crecido más en ese lapso es el chino. De menos de 10 millones de usuarios en esa lengua en 1999, a mediados de 2004 tenía casi 103 millones. El chino, que tres años atrás era el cuarto idioma en número de usuarios en la Red, ahora se encuentra en el segundo sitio y su uso continúa creciendo.

El japonés pasó del segundo al tercer sitio en esos parámetros, aunque multiplicó por tres veces y media la cantidad de quienes lo utilizan al aumentar de algo menos de 20 a casi 70 millones de internautas.

El español se encuentra en cuarto lugar entre las lenguas más frecuentadas en la Internet. De los casi 10 millones de hispanohablantes que había con acceso a la Red en 1999, menos de cinco años después somos más de 65 millones. Esa presencia constituye el 9% de los internautas en todo el mundo. El crecimiento de la Red en España y su desigual aunque creciente propagación en América Latina han influido para ese aumento, en el lapso que estamos comentando, en la cantidad de internautas en nuestra lengua. Pero además, en ese desarrollo ha tenido gran relevancia el aumento de los usuarios de Internet en las comunidades de hispanos que hay en Estados Unidos. Aquellos que, aun cuando se encuentran en un país donde el inglés es predominante, acceden a la Red empleando el español como primera lengua, están conformando un núcleo de usuarios de gran importancia.

Cinco años de idiomas

El español en la Red septuplicó su presencia en números absolutos entre 1999 y 2004 y en términos porcentuales avanzó del 4.5%, al ya mencionado 9% entre los internautas en el planeta. Ese crecimiento ha sido mayor al que han tenido el alemán, el francés y el italiano. Sin embargo el portugués experimentó una expansión mayor (sus usuarios pasaron de apenas 3.4 a 26 millones) especialmente gracias al auge que ha tenido la Internet en Brasil. Otra lengua que se ha expandido notablemente es el coreano, cuyos usuarios crecieron casi siete veces para pasar de 4.2 millones en 1999, a 30 en 2004.

 

Idiomas en Internet

 

El crecimiento que en ese quinquenio tuvieron algunas de las lenguas más utilizadas en la Red se aprecia en la Gráfica Uno. Se trata de la evolución en números absolutos de la cantidad mundial de usuarios y de los internautas que hablan inglés, chino y español. Allí se aprecia al 2001 como un año de quiebre en el cual el ritmo de expansión del inglés en la Internet experimentó un ligero retroceso (los usuarios, naturalmente, siguieron aumentando pero a tasas menores que en los años precedentes). En cambio el empleo del chino y el español se incrementó en proporciones similares.

Idiomas tendencias

 

 

 

La segunda gráfica muestra las mismas tendencias pero en términos porcentuales. El incremento del 4.6% al 14% en el uso del chino entre los idiomas en la Red y del 4.5% al 9% en el empleo del español, parecen proporcionales al descenso del inglés que de ser utilizado por el 57% en 1999, pasó a ser el idioma del 45% de los usuarios de la Red en 2001 y, más tarde, de menos del 40%.

En ocho años la utilización del español en la Red aumentó de una presencia casi exclusivamente simbólica, que era equivalente al 0.4% de los internautas, a ser el idioma del 9% de quienes deambulan en el ciberespacio. Ese crecimiento ha tenido inflexiones e incluso (siempre en términos porcentuales) algún estancamiento como se aprecia en la Gráfica Tres.

Presencia del español

Así que parece claro que el español se afianza entre las lenguas más utilizadas en la Red. Otro asunto es la manera como se le emplea y la necesidad de numerosos internautas, cuya lengua habitual es el castellano, tienen para buscar y consultar información en otros idiomas.

 

Búsquedas en castellano

Es frecuente que los internautas de distintas lenguas utilicen buscadores y consulten páginas cuyos contenidos están en inglés. Por eso en tanto el inglés constituía, al finalizar 2001, el idioma principal o único del 45% de los cibernautas, era la lengua en la que se hacía el 57% de las consultas en Google, el motor de búsqueda más utilizado en la Internet (ver la Gráfica Cuatro).

El alemán, que por esas fechas era el idioma del 6% de los usuarios de la Red, tenía un porcentaje equivalente al doble en las consultas de Google. El japonés, con algo menos del 10% de los usuarios de la Red, fue el idioma del 7% de las búsquedas. Y el español, que a fines de 2001 era empleado –según los datos que hemos consultado– por algo más del 4% de los internautas y que un año después sería la lengua del 7.4%, fue utilizado en el 6% de las consultas en el mencionado recurso para localizar materiales en la Red.

Los idiomas que se emplean en Google constituyen otro indicador de la expansión del plurilingüismo en la Internet. Medio año antes, en julio de 2001, el inglés era el idioma del 63% de las búsquedas; el alemán era empleado en el 10% de las consultas; el japonés en 8% y el español en el 5%.

Es decir, en tanto que el empleo de las tres lenguas más utilizadas en Google disminuyó entre 10 y 20% el español fue aprovechado, proporcionalmente, por más usufructuarios de ese recurso.

El uso de nuestra lengua en ese buscador aumentó del 5, al 6%. Se trata de diferencias muy estrechas que no constituyen tendencias del todo sólidas, pero que no dejan de ser significativas. De continuar ese crecimiento, el empleo de dicho buscador podría apuntar un uso más activo de la Internet por parte de los cibernautas en lengua española. Al momento de preparar este ensayo Google no había publicado, con detalle suficiente, estadísticas más recientes sobre los idiomas empleados en sus búsquedas.

El aprovechamiento de la Red fluctúa entre la contemplación acrítica y pasiva de contenidos a los que se llega de manera directa –sin navegar en la Internet y sin buscar información específica– y el uso activo, singularizado por la retroalimentación del usuario respecto de los autores de los contenidos que ha visitado, o consultado. Un indicador de la iniciativa que tienen los usuarios para rastrear información, es el uso de motores de búsqueda como Google. Quien busca –independientemente de la calidad o la utilidad de los contenidos que quiere hallar– utiliza de manera más completa las posibilidades de la Internet y está en posibilidad de discriminar, comparar y seleccionar entre las diversas opciones a donde le conduzca el localizador de sitios dentro de la World Wide Web.

Las consultas en Google no pueden ser tomadas como definitivamente representativas de la conducta de los internautas. Pero tratándose de uno de los recursos más utilizados por quienes rastrean en la Red, las variaciones en su aprovechamiento son interesantes.

Búsquedas en Google por idioma

Posiblemente el hecho de que las búsquedas en español hayan aumentado más que las que se realizan en otras lenguas signifique un comportamiento más activo de los usuarios en esta lengua. En todo caso es un indicador que vale la pena seguir de cerca en los próximos años.

Uso de la Red entre los hispanos en Estados Unidos

La tendencia, al menos aparente, de los internautas en lengua española para aprovechar a la Red de manera más activa, encuentra algunos matices cuando se analiza el empleo que los hispanos en Estados Unidos hacen de la Internet. El estudio que realizó en julio de 1991 el Pew Researh Center acerca del uso de la Internet entre los hispanos en ese país [3] describe, por parte de ese segmento de la población que vive en Estados Unidos, un interés tan grande como el de los blancos y negros para acudir a la Red como fuente de esparcimiento y algo mayor en el empleo de la Internet para recabar información.

La Tabla Dos muestra un empleo del correo electrónico menos intenso por parte de los hispanos en comparación con los estadounidenses negros y blancos. Pero cuando se indaga en qué medida se utiliza a la Red para buscar información acerca de pasatiempos, el 74% de los hispanos que alguna vez ha utilizado la Red declara ese propósito, en tanto que ese fin es reconocido por el 77% de los blancos y el 71% de los negros.

La utilización de la Red solamente para divertirse es admitida más por hispanos y negros (72%) que por los estadounidenses blancos (62%). Pero en el empleo de ese recurso para obtener información acerca de música, libros o contenidos para emplear el tiempo libre, los hispanos quedan adelante (71%, frente al 66% de los negros y 62% de los blancos).

Solo el 50% de los hispanos ha localizado un video o un clip de audio en la Red, pero esa ha sido una tarea realizada por el 60% de los negros que se asoman a la Internet. Los negros (55%) escuchan proporcionalmente más música en la Red que los hispanos (48%) y los blancos (apenas el 33%). Sin embargo hay, porcentualmente, una mayor cantidad de hispanos (36%) que han “bajado” música de la Red.


Tabla 2

Actividades en Internet por grupos étnicos en Estados Unidos

Actividad

Hispanos

Blancos

Negros

Enviar y leer correos electrónicos

86% (39%)

93% (51%)

88% (32%)

Diversión

Obtener información sobre pasatiempos

74 (17)

77 (19)

71 (15)

Navegar sólo por diversión

72 (21)

62 (20)

72 (17)

Buscar información sobre música, libros y otras actividades de entretenimiento

71 (8)

62 (8)

66 (9)

Usar un archivo de audio o video

50 (7)

47 (7)

60 (7)

Enviar un mensaje instantáneo

50 (13)

44 (12)

50 (9)

Escuchar música

48 (10)

33 (6)

55 (9)

Buscar información de deportes

42(11)

36 (10)

45 (10)

Participar en un juego en línea

37 (8)

32 (6)

48 (6)

Bajar música

36 (7)

21 (3)

33 (4)

Chatear

32 (5)

25 (4)

40 (4)

La primera cifra de cada columna se refiere a los internautas ocasionales; es decir, aquellos que declaran que alguna vez han utilizado la Red. La segunda cifra de cada columna, mostrada entre paréntesis, se refiere a los internautas frecuentes (que estuvieron en línea el día anterior a la entrevista).

Fuente: Internet & American Life, Hispanics and the Internet, Julio 2001

Esa relativa pero constatable aptitud de los hispanos estadounidenses para aprovechar las capacidades de información y educación que hay en la Red y que no se entusiasman tanto como los negros para explotar las opciones de entretenimiento, se advierte en la Tabla Tres.

Blancos y negros han acudido a la Internet más que los hispanos para buscar la respuesta a alguna pregunta. El empleo de esos grupos de población al buscar información sobre productos, es casi igual en los tres grupos poblacionales.

Los blancos están más interesados en indagar el clima y los negros en obtener noticias. Sin embargo los hispanos aparecen más interesados en la información política a través de la Red en comparación con negros y blancos. En cambio a los hispanos no les interesa peculiarmente hallar información acerca de asuntos religiosos (apenas el 19% declara haber empleado la Internet con ese propósito, en contraste con el 21% y el 32% de los estadounidenses blancos y negros).

Aunque se trata de una encuesta realizada en medio de un proceso de adaptación y aprovechamiento respecto de la Internet que no ha concluido, el estudio del Pew Research Center sugiere que los hispanos llegan a la Red en busca de información acerca de intereses o pasatiempos que tienen en sus actividades fuera de línea. En cambio los negros han parecido más dispuestos a involucrarse en formas de esparcimiento e incluso de intercomunicación en la Internet. El 40% de los estadounidenses negros con acceso a la Red declaró haber participado en un chat, en tanto que esa actividad fue reconocida solamente por el 25% de los blancos y el 32% de los hispanos.

Tabla 3

Para qué usan Internet / Principales grupos étnicos en Estados Unidos

Actividad

Hispanos

Blancos

Negros

Búsqueda en Internet para responder una pregunta

73 % (14%)

80% (17%)

75% (14%)

Búsqueda de información sobre un producto

72 (15)

73 (13)

72 (8)

Búsqueda de información de viajes

63 (8)

65 (7)

65 (7)

Obtener información noticiosa

61 (20)

60 (22)

63 (15)

Obtener reportes del clima

57 (15)

63 (17)

55 (11)

Visitar un sitio gubernamental

43 (5)

50 (7)

45 (5)

Obtener información financiera

41 (10)

45 (14)

41 (9)

Obtener información y noticias de corte político

40 (12)

38 (13)

38 (9)

Buscar información religiosa

19 (1)

21 (3)

32 (1)

La primera cifra de cada columna se refiere a los internautas ocasionales (que declaran que alguna vez han utilizado la Red). La segunda cifra de cada columna, mostrada entre paréntesis, se refiere a los internautas frecuentes (que estuvieron en línea el día anterior a la entrevista).

Fuente: Pew Internet & American Life Project, 2000 Tracking Survey, N=26,094. Margen de error: +1%.

Vivir en inglés, navegar en español

La modificación o confirmación de esas tendencias dependerá, por supuesto, del creciente uso de la Internet entre los hispanos en Estados Unidos y también, de la oferta de sitios en los cuales puedan encontrar contenidos que les resulten útiles. A juzgar por el tiempo que destinan a navegar en español, la disponibilidad de sitios en este idioma les parece crecientemente atractiva

Los estudios que ha realizado la empresa Roslow Research [4] acerca del tiempo que los hispanos en Estados Unidos dedican a recorrer la Internet en idioma español, muestran una creciente apropiación de espacios y contenidos en esta lengua. En tanto que en julio de 2000 quienes no utilizaban para nada el idioma español cuando accedían al Internet eran el 32%, poco más de un año más tarde constituían sólo el 14%.

En cambio, los hispanos que emplean esta lengua durante menos de la mitad de su tiempo de navegación, disminuyeron en beneficio de un notable incremento en el uso del español. En julio de 2000 el 36% de los hispanos ocupaba menos de la mitad del tiempo de uso de la Red en idioma español pero esa práctica disminuyó en marzo siguiente al 22% y cayó al 19% pocos meses más tarde.

Internet entre hispanos en EU

Aquellos que dedican más de la mitad del tiempo de navegación a comunicarse o consultar información en español pasaron del 27%, al 49%.

Estos datos sugieren que los hispanos bilingües utilizaban a la Red en inglés porque no contaban con suficientes sitios de contenidos equivalentes, o que les resultaran de interés, en español. Pero en tanto se diversifican los documentos en nuestra lengua, muchos hispanos en Estados Unidos tienden a preferir el uso del castellano.

Un dato sobresaliente es el de los hispanos que navegan sólo en español. Ese grupo pasó del 4% en julio de 2000, al 18% en el otoño de 2001. Esa información sugiere que la Internet ya está sirviendo no solo para los hispanos bilingües sino para aquellos que, viviendo en Estados Unidos, no hablan en inglés o no lo hacen con soltura suficiente para comunicarse a gusto en ese idioma.

Otro segmento es el de quienes, al contrario, utilizan a la Internet únicamente, o de manera preponderante, en inglés. La empresa Roslow Research indagó en una muestra de internautas hispanos, en dos encuestas consecutivas, las causas por las cuales algunos de ellos no emplean a la Internet con más asiduidad en su lengua natal. Las variaciones entre los motivos declarados en uno y otro sondeos, las cuales mostramos en la Tabla Cinco, son llamativas.

En tanto que en julio de 2000 el 17% de esos usuarios hispanos de la Red lamentaba que la información que les hacía falta solamente se encontraba en inglés, algo más de un año después ese problema era identificado solamente por el 9%. En el primer sondeo el 13% decía preferir los sitios en inglés porque en los de idioma español encontraba más errores en la información consultada, pero al año siguiente esas fallas eran señaladas únicamente por el 4%.

La cantidad de internautas hispanos que respondió simplemente que utilizaba más a la Red en inglés porque hay más sitios en esa lengua disminuyó del 5%, al 1%. En julio de 2000, el 13% decía que prefería a la Internet en inglés simplemente porque no conocía suficientes sitios en español y en la segunda encuesta, esa causa disminuyó al 3%.

Hispanos EU por qué no usan más Internet

Es decir, los motivos atribuibles al desarrollo de la Internet en español que fueron esgrimidos para navegar en inglés, han disminuido de manera notoria. En cambio las causas relacionadas con a la situación social y cultural de los hispanos se mantuvieron, o incluso crecieron ligeramente. Aquellos que declararon que navegan por la Internet en inglés porque se sienten más a gusto en esa lengua fueron el 9% en ambas encuestas y quienes afirmaron que prefieren el inglés porque lo entienden mejor aumentaron del 8%, al 11%.

Cultura, valores, comunicación

A la Internet, se la emplea como instrumento de comunicación directa gracias al correo electrónico o a los servicios de mensajería o conversación instantáneas. La Red también es un extraordinario recurso para propagar informaciones de la más variada índole. Puede ser –y es– herramienta de esparcimiento y diversión, lo mismo que de intercambio y educación.

Todo ello es muy sabido, a estas alturas del desarrollo de la Internet. Pero además, conforme se extiende y recoge la diversidad cultural y lingüística de las comunidades que la aprovechan, la Red se convierte en espacio en el que se reproducen presencias, influencias y tendencias políticas y culturales. Por eso no es extraño que el empleo en español de la Internet aumente en Estados Unidos en donde las comunidades hispanas alcanzan un creciente peso demográfico y, junto con ello, en todos los terrenos.

A diferencia de los emigrantes de otros orígenes, los hispanos en Estados Unidos han mantenido una singularidad que los distingue respecto de otros grupos poblacionales y que se ha convertido en expresión de diferencia y creatividad. Jorge Ramos, el conocido conductor del Noticiero Univisión –el programa de noticias de mayor audiencia en la televisión hispana en Estados Unidos– ha explicado así esa situación: “El poder político y económico de los latinos aumenta con cada nacimiento, con cada cruce fronterizo. El español se ha consolidado y los medios de comunicación que transmiten y publican en castellano, lejos de desaparecer, le ganan terreno a las televisoras, radiodifusoras y periódicos en inglés. Los inmigrantes latinoamericanos, contrario a los que les precedieron de Europa, no han tenido que sacrificar su cultura ni sus valores para asimilarse a su nación adoptiva” [5].

El desarrollo de la Internet en español está fuertemente relacionado con la presencia de los hispanos en Estados Unidos. La red de redes tiene, entre otros, efectos de cohesión cultural y comunitaria que se expresan en el incremento de su empleo por parte de esa colectividad. La calidad y utilidad de los sitios en la Red destinados a ellos, dependerán de la creatividad pero también de la exigencia que manifiesten los usuarios de tales espacios en la Internet.

Gracias a la Internet los hispanos en Estados Unidos cuentan con un recurso que les permite afirmar su identidad y, junto con eso, acercarse a los países de donde provienen o en donde, como hacen ellos, se habla español. La Internet funciona entonces como red que cohesiona sin amalgamar, enlaza con eficacia, relaciona y resguarda intereses y valores de carácter social y cultural.

–0–


[1] Una versión inicial de este trabajo fue presentada en noviembre de 2002 en el simposio El español en los medios de comunicación de los Estados Unidos que el Instituto Cervantes de Chicago organizó en esa ciudad. El texto ha sido revisado y actualizado para este libro.

[2] Datos de población mundial: http://www.nationsonline.org/oneworld/world_population.htm Datos sobre cantidad de usuarios de Internet: Global Reach, www.glreach.com

 

[3] www.pewinternet.org

[4] http://www.roslowresearch.com/home.htm

 

[5] Jorge Ramos Ávalos, “Ser inmigrante es ‘cool’ (y difícil)”. Reforma, México, 10 de noviembre de 2002.

Enciclomedia: el juguete favorito

Publicado el 28 de noviembre de 2004 en La Crónica de Hoy y otros diarios

El gobierno federal dice que el presupuesto que aprobaron los diputados modificaría la estrategia de desarrollo que ha impulsado en el país. Pero es imposible trastocar lo que no existe. El disgusto que se retroalimentó entre la secretaría de Hacienda y Los Pinos se ha debido a que el presupuesto que diseñaron los diputados, con todo y sus evidentes errores, permite apreciar cuán perfectible resulta una política económica de prioridades tan endebles y desplegada con tanta inconsistencia como la que ha tenido el gobierno del presidente Vicente Fox.

   El presupuesto se ha convertido en una prueba de fuerza. Ahora la presidencia apuesta a desgastar publicitariamente al Congreso. Y mientras el presupuesto queda definido, de una u otra manera, en los gabinetes gubernamentales aun no hay estimaciones claras acerca del efecto auténtico de los lineamientos que los diputados establecieron para el gasto público.

   Una de las causas del disgusto gubernamental fue la cancelación, por parte de la Cámara, de los 2 mil millones de pesos que requeriría la Enciclomedia, que se esperaba poner en funcionamiento durante los próximos meses. Los diputados consideraron que se trata de un proyecto útil pero costoso. Y entre dotar de techos y mesabancos a las escuelas o instalar en ellas el pizarrón electrónico que sería el sustento material de la Enciclomedia, apostaron por la opción más realista.

 

Compromiso con Mr. Gates

   Pero más allá de la pobreza de miles de planteles en todo el país, hay otros motivos para recelar de ese proyecto que el presidente Vicente Fox ha promovido con tan enfático y personal interés. La Enciclomedia permitiría que los alumnos de quinto y sexto de primaria contasen en el salón con un acervo de conocimientos que complementaría la enseñanza que reciben en los libros de texto. Pero el pizarrón electrónico no necesariamente les daría acceso a la Internet ni les facilitaría el aprendizaje en el manejo de la computadora, que son las dos destrezas básicas que hoy se requieren para involucrarse en la sociedad de la información.

   Además, y quizá esto es lo más grave, la Enciclomedia implica la subordinación del sistema educativo nacional al software, las prioridades, los intereses y los negocios de la empresa internacional más poderosa en la fabricación de programas informáticos.

   La Enciclomedia es un proyecto respaldado –y no por afán filantrópico– por la firma Microsoft.

   A cambio del apoyo que ha ofrecido para el diseño de los contenidos y la instalación de las primeras computadoras enlazadas a la Enciclomedia, Microsoft ha exigido que todos los programas que se utilicen en esos equipos –comenzando por el sistema operativo– sean fabricados y vendidos por esa firma.

   El gobierno federal ha accedido a esa exigencia de la firma cuyo principal accionista es Mr. Bill Gates.

 

Contenidos cerrados

   La identificación con Microsoft de ese proyecto de enseñanza es tan estrecha que, hasta hace pocos meses, el logotipo de la Enciclomedia era un rehilete en cuyas alas se reproducían los colores distintivos del emblema de esa firma (naranja, verde, azul y amarillo). Aunque se trata de un proyecto mexicano, Enciclomedia ha crecido al amparo de Microsoft.

   En ese proyecto han participado especialistas mexicanos muy destacados, especialmente en el área de la informática educativa, encabezados por el doctor Felipe Bracho Carpizo. Actualmente coordinador de Informática Educativa del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa, Bracho es matemático, tiene un doctorado en Oxford y ha participado en la construcción de la red informática de la UNAM y en la Red de Desarrollo e Investigación en Informática del Conacyt.

   Con esas sobresalientes credenciales, Bracho y su equipo de trabajo desarrollaron un proyecto para apuntalar el aprendizaje en el bienio terminal de la primaria. En una primera fase la Enciclomedia se propone instalar pizarrones electrónicos en 21 mil salones de clase. Cada pizarrón está conectado a una base de datos que ofrece respaldos documentales (mapas, diagramas, fichas biográficas, ilustraciones, videos, sonido, etcétera) a los contenidos de los libros de texto que la SEP elabora para los alumnos de quinto y sexto años.

   La idea es atractiva e, incluso, noble. Pero posiblemente sus promotores comenzaron al revés. En lugar de primero dotar a las escuelas de redes informáticas y equipo para que se conecten a la Internet y los alumnos aprendan directamente en ellas a navegar en el ciberespacio con orientación de sus profesores, la Enciclomedia ofrece contenidos de carácter cerrado, útiles en materias específicas pero no necesariamente para estimular la búsqueda, la creatividad y la imaginación que son distintivas del uso de los nuevos medios.

   Por otro lado, se ha pretendido llevar pizarrones electrónicos, conectarlos y ponerlos a funcionar sin que una enorme cantidad de maestros de primaria haya recibido capacitación para utilizarlos.

   Si el proyecto comenzara a funcionar de inmediato como quiere el Presidente de la República, existe el riesgo de que la Enciclomedia se convierta en el elefante blanco de su sexenio. Sin adiestramiento ni persuasión suficientes para trabajar con ellos, muchos profesores se quedarían sin aprovechar los pizarrones electrónicos.

 

Encarta, opción única

   El meollo de la Enciclomedia es la enciclopedia Encarta, elaborada y distribuida por Microsoft. Se trata de un programa pensado inicialmente para consumidores domésticos y que hace una década se ofrecía como complemento en la compra de computadoras.

   Encarta era una enciclopedia útil antes de la expansión de la Internet. Ahora, muchas de sus entradas pueden hallarse con mucha mejor y más actualizada información en centenares de sitios de la Red de redes.

   Los contenidos de Encarta, al parecer fueron adaptados a la circunstancia mexicana y con el propósito específico de respaldar los programas de quinto y sexto de primaria. Pero en la vida diaria, cuando busquen información, los estudiantes no lo harán en un ambiente como el de la Enciclomedia porque en la Internet abierta no tendrán acceso a ella… a menos que uno de los propósitos ocultos del proyecto sea crear clientes cautivos, condicionados por el aprendizaje específico que han tenido para documentarse exclusivamente en esa enciclopedia.

 

Propuesta y capacitación

   En una entrevista hace año y medio, el doctor Bracho explicó así a la Enciclomedia: “Es un proyecto pedagógico que vincula los libros de texto gratuitos con recursos que enriquecen y apoyan los temas de la currícula de primaria. Se trata de optimizar materiales educativos de diversas índoles tales como: la enciclopedia Encarta, ligas a sitios en Internet, artículos especializados, video, audio y actividades pedagógicas, en una base de datos, para que estudiantes y profesores cuenten con una amplia gama de posibilidades de investigación y documentación, orientada a un aprendizaje más significativo e integral.

En ocasiones, los libros de texto son la única fuente de aprendizaje y consulta que los alumnos poseen, por ello se pretende que Enciclomedia sea un conjunto de opciones para entrar en el mundo virtual de la información, rico en fuentes complementarias, recursos diferentes, e incluso medio de comunicación con otros alumnos que están trabajando los mismos temas en otros lugares de México y el mundo. Se trata, por ello, de un medio tecnológico de información y comunicación” (entrevista en www.ciberhabitat.gob.mx, marzo de 2003).

   Después de una fase de laboratorio en cinco escuelas del Distrito Federal, sus creadores dejaron lista una primera versión de la Enciclomedia. Luego hubo una fase piloto en mil 123 escuelas en varios estados del país. Los documentos de la Enciclomedia disponibles en línea no mencionan de qué entidades se trata.

   La próxima etapa, para la cual la Cámara de Diputados suspendió los recursos presupuestales, tendría lugar en los grupos de quinto y sexto de 20 mil 839 primarias en el país, al parecer ahora sí con una cobertura nacional.

   Hacia 2006, se esperaría tener equipadas 165 mil aulas en toda la República.

   La capacitación de los profesores ocurriría en programas locales y nacionales. Habría talleres de cuatro horas obligatorios para los maestros de los dos grados de primaria involucrados en el proyecto y cursos en la red de televisión educativa por satélite, Edusat. Sin embargo es difícil que un adulto con poca o ninguna experiencia en computadoras aprenda en ese lapso las destrezas que necesita para, a su vez, enseñar rudimentos de informática a alumnos tan jóvenes.

 

Maestros autodidactas

   Aunque es impulsada por el gobierno federal y con participación de profesores de escuelas e instituciones públicas, la Enciclomedia fue ideada en una institución privada. Jesús Adolfo García Pasquel, pasante de Ciencias de la Computación en la Facultad de Ciencias de la UNAM, le siguió la pista a ese proyecto y encontró que fue concebido en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, ITAM.   Una tesis de licenciatura del ingeniero Eliseo Rodríguez, titulada “SARCRAD: Sistema de Administración de Recursos Conceptuales y de Referenciación Automática Difusa. Enciclomedia: Una aplicación específica” es la primera referencia que se conoce al respecto.

   Hasta ahora, de acuerdo con una nota de Graciela Bolio Guzmán en La Crónica del 27 de octubre pasado, Enciclomedia ha requerido dos años de trabajo y una inversión de 80 millones de pesos. Allí se informa también, de acuerdo con Bracho Carpizo, que la capacitación de los profesores tardaría por lo menos dos años aunque “el maestro podría tomar el curso por sí solo, ya que en el sistema hay una ventana para que el maestro sea autodidacta”.

 

Obligaciones de la SEP

   El ángulo más discutible de la Enciclomedia es el compromiso con Microsoft. Esa empresa, con toda razón, se ufana de la supeditación del principal proyecto educativo del gobierno mexicano a sus formatos y productos. La Secretaría de Educación Pública ha tomado con enorme naturalidad esas obligaciones.

   En un boletín del 2 de enero de este año, la SEP informó: “El sistema Enciclomedia se concibe a partir de convenios que el Conacyt firmó con el Instituto Politécnico Nacional y el Instituto Tecnológico Autónomo de México para crear el prototipo; con la Universidad Pedagógica Nacional, para supervisión educativa, y con Microsoft México, para apoyo técnico. Además, mediante el convenio signado con Microsoft México, la SEP recibirá el apoyo técnico necesario para garantizar la calidad del diseño y la ingeniería del sistema, así como cinco mil licencias de uso de la enciclopedia Encarta, instalada en la base tecnológica de Red Escolar”.

 

Desprecian el software libre

   En todo el mundo, desde hace más de una década y con creciente preocupación, millones de interesados en el desarrollo de la informática consideran que el software de Microsoft no es necesariamente el que más conviene, sobre todo para el desarrollo de proyectos públicos.

   Frente a los programas de Microsoft, que son costosos y obligan a utilizar nuevo software de la misma firma, existen plataformas informáticas gratuitas, o casi, que no comprometen a la compra de licencias.

   El software denominado de código abierto está constituyendo una opción para muchas empresas y gobiernos en todo el mundo. Sin embargo en México el gobierno federal –y muchos gobiernos locales– han preferido hipotecar el desarrollo de sus proyectos informáticos a los intereses de Microsoft. La Enciclomedia es el mejor ejemplo de ello.

   El ya citado García Pasquel, autor de un extenso y serio artículo sobre las implicaciones de la Enciclomedia, explica con eficacia didáctica:

   “Muchos formatos de audio, video, documentos y datos en general, son propiedad de corporaciones y no pueden ser utilizados sin pagar una licencia a dichas empresas, aún si el contenido que uno pone en ellos no les pertenece. En particular el formato de los archivos de audio y video que contiene la enciclopedia Encarta (Windows Media) son propiedad de Microsoft, mismo que cobra licencias de distribución a los creadores de cualquier programa capaz de reproducirlos. Así que, si el gobierno quiere reproducir digamos, los videos de las Encartas para las que ya tiene licencia, en algún sistema operativo distinto a Windows, tendría que pagar a Microsoft otra licencia, ya sea directamente o a través de la empresa que haya desarrollado el programa necesario”.

 

Más costo para el país

   Añade ese estudiante avanzado de la Facultad de Ciencias: “Adoptar estos formatos o programas como Encarta también le cuesta al país en su capacidad de elegir software y hardware. Por ejemplo, como no existen versiones de la enciclopedia Encarta para ningún sistema operativo distinto al de Microsoft y únicamente para la plataforma x86 (muchas veces llamada Intel y compatibles) habría que descartar cualquier otra plataforma y sistema operativo”.

   Y propone: “Si en lugar de usar tipos de archivo exclusivos de alguna empresa, se optara por formatos estándar o abiertos como Ogg Vorbis y Theora, el gobierno tendría la capacidad de elegir con qué compañía de software hace negocios, decidir si usa software libre o incluso desarrollar internamente software compatible con estos formatos. Al mismo tiempo tendría la posibilidad de elegir de entre toda la gama de arquitecturas y sistemas operativos. Si a esto aunamos la gran cantidad de personas destacadas en todas las áreas del conocimiento que hay en las universidades del país, particularmente en las públicas, podemos concluir que el gobierno pudo haber obtenido una enciclopedia completa, a una fracción del precio y más acorde al espíritu de los libros de texto gratuitos”.

   El texto de Jesús Adolfo García Pasquel se encuentra en: http://slash.fciencias.unam.mx/?q=blog/42

 

Plataforma exclusiva

   Esa no ha sido la única voz de alerta ante el sesgo empresarial de la Enciclomedia. Una nota periodística reciente en un periódico electrónico de Baja California recordó: “En la licitación para la adquisición de equipos, uno de los requisitos de la SEP fue la certificación de Microsoft. Al terminar la licitación, una de las empresas participantes presentó dos impugnaciones ante la secretaría de la Función Pública (SPF), las cuales fueron desechadas por improcedentes. Uno de los alegatos se refería al certificado que la SEP pidió, el cual tiene una razón: Enciclomedia funciona sobre la base de Windows XP, no puede operar sobre ninguna otra como Linux, por ejemplo. ‘Además, en su programa de Apoyo a la Educación, Microsoft nos vende el software a precios muy por debajo de los precios en el mercado’, explicó. Esto significa que una empresa que no se encuentra inscrita con Microsoft no puede obtener el precio especial ofrecido a la SEP, lo cual encarecería mucho más los equipos” (www.elvigia.net).

 

Fundamentalismo presidencial

   Enciclomedia es, por una parte, un proyecto bueno que parece malo. El gasto que implica y el desconocimiento que su promoción supone de las carencias de las escuelas en muchos lugares del país, suscitaron el recelo de los diputados.

   Pero también es un proyecto malo (o no tan provechoso para el país y sus alumnos) que al gobierno le ha parecido bueno. El presidente Fox, quizá en parte por desconocimiento de las limitaciones pedagógicas del pizarrón electrónico y sus contenidos, ha apadrinado a la Enciclomedia como si se tratara de la única opción que tiene el sistema educativo mexicano para que sus alumnos se familiaricen con las nuevas tecnologías de la información.

   El apego que el presidente le ha tomado a ese proyecto y la visión fundamentalista con que decidió acogerlo es otro de los factores que influyeron en la resistencia sobrada, y un tanto obnubilada, con que respondió a la reelaboración que los diputados hicieron del presupuesto.

   La Enciclomedia es, entre sus proyectos de gobierno, el juguete favorito del presidente Fox. Por eso reaccionó con tanto disgusto a la cancelación de los recursos para ese pizarrón electrónico.

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Sociedad de la información

Publicado el 28 de mayo de 2003 en La Crónica y otros diarios

En todo el mundo desde hace al menos un año se organizan encuentros, consultas, seminarios y se toman decisiones que transitan por todos los ámbitos de la ciudadanía y el Estado para definir posiciones frente a la próxima Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información. En México ese evento y los temas involucrados en él nos estaban pasando desapercibidos. Aunque el gobierno mexicano ha participado en las reuniones preparatorias hacia la Cumbre, ese asunto no ha tenido la relevancia pública que se le reconoce en muchas otras naciones.

   La “Conferencia Internacional El reto de México ante la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información” que se realiza desde hoy y hasta el viernes en el Senado de la República subsanará, aunque sea en parte, esa omisión. Apenas a tiempo para que sus propuestas sean consideradas en los documentos de la Cumbre Mundial, esta reunión congrega a funcionarios, especialistas, legisladores y empresarios de distintos sitios que discutirán cómo involucrar a países como  nuestro en la construcción de ese ámbito sin fronteras, repleto de oportunidades pero también singularizado por enormes desigualdades, constituido por las nuevas redes mundiales de comunicación.

   La Sociedad de la Información es ese nuevo entorno definido entre otros rasgos por la abundancia de datos, la instantaneidad con que se transmiten, la capacidad para aprehenderlos casi desde cualquier sitio y la posibilidad para que cada quien coloque allí sus propios contenidos. Su columna vertebral es la Internet aunque en ella convergen los medios de comunicación convencionales y, en el futuro, habrá otros espacios y mecanismos imbricados con la red de redes.

   Esas nuevas condiciones han contribuido a cambiar cultura, educación, negocios y entretenimiento en nuestros días y apenas están por desarrollarse sus mayores posibilidades. A menudo a esos recursos de información se les idealiza con tanto frenesí que se olvida que una enorme parte de la humanidad continua marginada de ellos igual que de otros bienes culturales y materiales. A veces también se les demoniza como si el empleo de las redes con propósitos delictivos fuese culpa de ellas y no de quienes las utilizan de manera ilegal.

   Como quiera que sea las redes de información, cuya capacidad y velocidad han crecido sobremanera en los años recientes, forman parte insustituible del mundo contemporáneo, son el principal vehículo de la globalización, constituyen un segmento cada vez más lucrativo de la economía contemporánea y comienzan a ser el espacio de nuevas formas de relación tanto entre los individuos como entre núcleos sociales específicos.

   En México nos ha costado trabajo advertir esa importancia. A pesar de que el nuestro fue uno de los primeros países a donde llegó la Internet, su expansión ha sido lenta.

   México ha carecido de un auténtico programa de desarrollo informático. A veces el gobierno ha considerado que su único papel en ese terreno radica en promover el uso de computadoras en la administración pública. En otras ocasiones ha existido la explícita decisión de dejar el impulso a la Internet en manos de corporaciones privadas relacionadas con la informática. En cambio Estados Unidos y Canadá, naciones latinoamericanas como Argentina, Brasil y Costa Rica y toda la Unión Europea, cuentan con programas que promueven el uso de la Internet entre sus ciudadanos. Aquí, el proyecto e-México carece de definiciones precisas y sobre todo, de recursos suficientes.

   La Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información se desarrollará en dos fases. La primera será en Ginebra, del 10 al 12 de diciembre próximo. La segunda en Túnez, del 16 al 18 de noviembre de 2005. Será una ocasión excepcional para que los gobiernos, y a través de ello sus sociedades, se pongan de acuerdo acerca de los alcances, las reglas y los compromisos explícitos (traducibles en metas, dinero y plazos) que puedan asumir para impulsar la cobertura y el aprovechamiento de las redes informáticas y otros medios de comunicación.

   La Cumbre se propone definir metas precisas: que en el 2010 todos los poblados del mundo estén conectados a la Red; que en 2005 todas las universidades, en 2010 todas las escuelas secundarias y en 2015 todas las primarias tengan acceso a esos recursos; que en 2010, nueve de cada 10 seres humanos tengan acceso inalámbrico a la red de redes y cinco años después el 100 por ciento.

   Objetivos como esos, ciertamente ambiciosos, permitirán establecer un horizonte para que la sociedad de la información sea una colección de recursos abiertos a todos y no solamente un círculo elitista y discriminatorio. El asunto es de primerísima importancia y requiere compromisos y decisiones de todos los poderes estatales y desde luego, de la sociedad.