Política y ciudadanos en las redes sociales digitales
Zócalo, noviembre de 2012
La política viaja por las redes sociales digitales. No hay gobernante, o candidato a serlo y que se respete que no tenga cuenta de Twitter; no hay campaña reconocible que pueda prescindir de YouTube. Las redes sociales son nuevas ágoras del contraste cívico, extienden y propalan el proselitismo, exhiben a los personajes públicos de todas las maneras posibles, enlazan a los ciudadanos con las habitualmente ajenas contingencias políticas, trasladan a los medios de comunicación convencionales el pulso de los asuntos públicos.

Ilustración tomada de http://www.orlandosentinel.com
Hoy en día y con una rapidez solamente equiparable a la manera como se divulgan dimes y diretes de la vida privada de sus usuarios, las redes digitales se han enmarañado con los asuntos públicos acotándolos y a la vez explayándolos. La idea misma de espacio público se modifica, en virtud del acceso amplio e intenso que tienen los ciudadanos a esos nuevos territorios de encuentro e intercambio. Las redes sociales son irrenunciables para abordar e incluso dirimir temas de interés público y de su contundente eficacia se deriva una suerte de mitificación obnubilada. Los apologistas de estas redes, que somos casi todos sus embelesados o atrapados pero de todas maneras consuetudinarios usuarios, repetimos demasiado acríticamente categóricos lugares comunes acerca de su utilidad política. Que las movilizaciones en los países árabes no hubieran sido tales sin los mensajes en Twitter y Facebook. Que Obama ganó la elección de 2008 gracias a que entendió la nueva sensibilidad de twitteros y blogueros. Que los indignados españoles y los ocupantes estadounidenses alcanzaron repercusiones globales debido a que sus movimientos se expandieron antes que nada en Internet. Leer el resto de esta entrada »






en todo el mundo nos permitió recordar la nueva y comprometedora dependencia que tenemos respecto de los dispositivos digitales.
El gobierno de Veracruz metió a la cárcel a dos twitteros por difundir mensajes falsos. La reacción internacional desbordó al gobernador Duarte, que ahora propone una reforma legal para dejarlos en libertad. La reforma, de todos modos, atenta contra la libertad de expresión. Este es el comentario
1. Es pertinente subrayar una obviedad: WikiLeaks no existiría sin Internet. El sitio que Julian Assange puso al servicio de la filtración de documentos políticos no funcionaría sin la Red de redes. En tal virtud, comparte los rasgos más destacados de Internet: la información colocada en ese sitio web es ubicua, es decir, puede ser consultada desde cualquier lugar; no hay límites para la cantidad de datos que son colocados a disposición de los interesados; el manejo de esa información es descentralizado; su irradiación trasciende fronteras e intereses nacionales; la velocidad y la volatilidad definen también a esa propagación de información.