Este texto fue publicado, en dos partes, en las ediciones de enero y febrero de 2011 de la revista Zócalo
1. Es pertinente subrayar una obviedad: WikiLeaks no existiría sin Internet. El sitio que Julian Assange puso al servicio de la filtración de documentos políticos no funcionaría sin la Red de redes. En tal virtud, comparte los rasgos más destacados de Internet: la información colocada en ese sitio web es ubicua, es decir, puede ser consultada desde cualquier lugar; no hay límites para la cantidad de datos que son colocados a disposición de los interesados; el manejo de esa información es descentralizado; su irradiación trasciende fronteras e intereses nacionales; la velocidad y la volatilidad definen también a esa propagación de información.
2. El uso que le da WikiLeaks, hace de Internet un instrumento capaz de alterar, aún no sabemos bien a bien con qué consecuencias, al menos parte de las reglas, los equilibrios y los intereses de la política internacional.
La Red ha sido utilizada, con distintos resultados, para influir en procesos nacionales, desde la propagación de las confidencias de aquella becaria de la Casa Blanca que intimaba con el presidente Clinton hasta la denuncia del autoritarismo en Irán, China o Cuba. Con WikiLeaks estamos ante la incursión de Internet en la política global. Si aún había duda, ahora resulta claro que la Red de redes es mucho más que un instrumento para propagar entretenimiento y trivialidades, o para conectar a los individuos. Junto con eso, es un espacio central en la disputa por el poder.
3. WikiLeaks existe para contender con el poder establecido. No es una ocurrencia de algunos jóvenes despistados aunque expertos en informática. Se trata de una empresa creada para poner en evidencia excesos y debilidades de los gobiernos.
Hace varios años Julian Assange decidió involucrarse en la develación de documentos secretos como una manera de golpear al poder político. A fines de 2006 escribió en su blog IQ.ORG: “Mientras más secreta o injusta es una organización, las filtraciones provocan más miedo y paranoia en su liderazgo y en los planes de esa camarilla. Esto debe minimizar la eficiencia de sus mecanismos de comunicaciones internas… resultando en una disminución en la habilidad para mantener el poder” (http://web.archive.org/web/20071020051936/http:/iq.org).
A juzgar por las reacciones en los gobiernos de Estados Unidos y varios países europeos, la develación de toneladas de documentos del Departamento de Estado, que WikiLeaks puso en línea el 28 de noviembre de 2010, ha ocasionado la reacción anticipada cuatro años antes por Julian Assange. Leer el resto de esta entrada »